Guía universitaria

University of Idaho: tasa de admisión, requisitos y graduación

University of Idaho: lo que dicen los datos oficiales sobre una universidad grande en un pueblo pequeño

University of Idaho en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
79.1 %

9,666 admitidos de 12,222 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$8,816 / $29,784

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$9,930/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
61 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
490–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (64 % envió el SAT)

SAT matemáticas
460–590

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
25

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
75 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$60

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
9 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo ha mencionado University of Idaho, o si tú la encontraste buscando opciones fuera de las más conocidas, mereces algo mejor que un folleto bonito. Mereces los números tal como son, explicados sin adornos y sin miedo. Eso es lo que te voy a dar aquí: lo que el gobierno federal reporta sobre esta universidad, traducido a algo que puedas usar esta semana en tu mesa de cocina.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
2,917 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

University of Idaho está en Moscow, Idaho, un pueblo alejado de las ciudades grandes, dentro del condado de Latah. Es pública, de cuatro años, y ofrece hasta el doctorado. La clasificación Carnegie —el sistema que ordena a las universidades de Estados Unidos según lo que hacen— la coloca entre las instituciones de investigación de actividad alta, con perfil de cuatro años y mayoría residencial. También aparece marcada, en el archivo oficial de 2023, como Land Grant Institution: una designación histórica que comparte con apenas 80 de las 3,012 instituciones de esta base de datos. Ninguna de estas etiquetas te dice cómo va a ser la vida de tu hijo ahí. Te dicen, eso sí, en qué categoría de escuela estás entrando a investigar.

Una universidad grande, pero no toda es pregrado

University of Idaho reportó 11,849 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela grande: el gobierno la coloca en la banda de 10,000 a 19,999 estudiantes, y entre las universidades públicas parecidas, su tamaño es de los más comunes, ni entre las más grandes ni entre las más chicas.

Pero ese número grande esconde algo importante. De los 11,849, sólo 9,269 son de pregrado. Los otros 2,580 ya vienen de regreso de una carrera y están en posgrado. Si tu hijo va entrando a estudiar la licenciatura, el número que le importa a él es 9,269, no el total de casi 12 mil. Es un detalle chico, pero es justo el tipo de detalle que se pierde cuando uno solo ve la cifra grande en la página de admisiones.

De esos estudiantes de pregrado, 9 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con universidades públicas parecidas, University of Idaho queda abajo de la mitad del grupo en este dato. Eso no vuelve mala a la escuela, ni una proporción más alta la volvería mejor. Es información sobre quién está matriculado, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar en la visita qué grupo estudiantil latino existe, si hay centro cultural, y si hay alguien en las oficinas que hable español. Entre hombres y mujeres el campus está casi parejo: 51 de cada 100 son mujeres. Y poco más de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso, 63 de cada 100, ya vivía en Idaho al momento de solicitar. Si tu familia vive fuera del estado, tu hijo probablemente llegaría como uno de los que vienen de otro lugar, no como la mayoría local.

Cómo se organiza el año, y qué pasa con los créditos que tu hijo ya trae

El calendario aquí es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas. University of Idaho declaró oficialmente que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones previas o entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment.

Aquí viene la parte que no puedes saltarte: que la universidad declare que acepta AP no significa que le vaya a dar crédito a tu hijo por cualquier examen. El reporte no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica que él quiere. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No planees el ahorro de un semestre hasta tener esa carta en la mano.

En cuanto a la oferta académica: entre julio de 2022 y junio de 2023, University of Idaho entregó 1,504 títulos de licenciatura, repartidos en 26 familias de carreras. Ninguna se lleva la mayor parte del pastel —ni siquiera negocios y administración, la más grande, que sólo representó 13 de cada 100 títulos del año. Es una oferta ancha, sin una sola especialidad dominante. Comparada con escuelas parecidas, University of Idaho queda en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes en su reporte. Eso sí, 26 familias con fila en el reporte no son 26 carreras garantizadas para tu hijo: una familia agrupa varios programas y una fila puede tener cero títulos ese año. Verifica el programa exacto que le interesa.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 17 a 1, una cifra de en medio comparada con universidades similares. Este número no te dice el tamaño de las clases de primer año —ese dato simplemente no está disponible en este reporte.

La universidad también reporta oportunidades estructuradas como estudio en el extranjero, educación de desarrollo con crédito, y programas de preparación y certificación para quien quiere ser maestro.

Admisión: reciben a la mayoría, pero piden requisitos concretos

University of Idaho no tiene admisión abierta. De las nueve consideraciones de admisión que el gobierno les pregunta, marcó tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Todo lo demás —el lugar en la generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación, un portafolio, la experiencia de trabajo, que algún familiar haya estudiado ahí— lo declaró como no considerado en la decisión de admisión.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ahora si le corresponde el examen de inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

Ahora los números que de verdad muestran qué tan accesible es esta puerta: de 12,222 solicitantes de primer ingreso en el ciclo 2023, 9,666 recibieron oferta de lugar. Son 79 de cada 100. Es una proporción común entre universidades públicas parecidas, un poco por debajo de la mitad del grupo. Dicho de otra forma: aunque llegan miles de solicitudes, 8 de cada 10 reciben el sí. Eso le da a tu hijo motivo real para aplicar, y también motivo para hacerlo con una solicitud completa y a tiempo, porque ese porcentaje es de un solo ciclo. Si el año en que tu hijo aplique llegan muchos más solicitantes sin que crezcan los lugares, el número puede bajar solo.

Aquí hay un dato que sorprende a muchas familias: de cada 100 admitidos, sólo 19 terminan inscribiéndose. Los otros 81 tenían lugar aquí y no lo tomaron. No lo leas como una mancha en la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien eligió lo que eligió, y una tasa baja de matriculación no significa que la experiencia sea mala. Lo que sí significa es que la decisión de otros no predice la tuya. Espera tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad va a costar el año— antes de sacar o meter esta universidad de la lista.

El SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue completa igual. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT —64 de cada 100, una proporción alta comparada con escuelas similares—, la mitad de en medio sacó entre 490 y 610 en lectura y escritura, y entre 460 y 590 en matemáticas. Ese 490 no es un mínimo para entrar, y ese 610 tampoco garantiza nada: son datos de quienes ya se inscribieron, no de todos los que solicitaron.

Si tu hijo llega aquí después de estudiar en otra institución, o piensa hacerlo en el camino: en el otoño de 2023 llegaron 490 estudiantes transferidos de otras instituciones, una cifra alta. Y de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 18 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí. Cambiarse de universidad no es fracasar. Pero si tu hijo está en esa situación —de cualquier lado, llegando o saliendo— pide por escrito, con la lista exacta de materias, qué créditos le van a reconocer antes de que se mueva.

El dinero: dos precios muy distintos, y lo que de verdad se paga

En University of Idaho, entre 145 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $9,930. Entre 139 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $12,902; entre 141 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $18,322. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (145 estudiantes) y el de la banda de más (141 estudiantes) es de $8,392. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $14,377.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $9,930 en el año académico 2022-23.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda que reciben, y la que no es lo mismo que la beca

93 de cada 100 estudiantes que buscan un título reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Aquí, recibir algo es lo normal, no la excepción, y comparada con universidades parecidas, University of Idaho cae en el cuarto donde la beca alcanza a más estudiantes. Entre quienes la recibieron, el promedio del año fue de $11,215.

Pero ojo: la beca Pell —la ayuda federal específica para familias de bajos ingresos— sólo le llegó a 31 de cada 100 estudiantes. La ayuda en general llega a casi todos; la que depende del ingreso familiar llega a menos de un tercio. Esa diferencia puede venir de otras fuentes, federales, estatales o institucionales, y este reporte no permite saber exactamente cuáles. Lo que sí te digo con toda claridad: no leas ese 93 de cada 100 como una promesa para tu hijo. Es lo que pasó con otros estudiantes el año pasado. Pide por escrito qué solicitudes hay que llenar, cuáles son las fechas límite, y qué pasa con la beca si las calificaciones bajan.

Sobre préstamos: 31 de cada 100 estudiantes de pregrado pidieron préstamo federal, y quienes lo pidieron se llevaron en promedio $6,032 ese año. Es una proporción media comparada con otras universidades similares. Aquí hay estudiantes que pasan el año sin deuda y estudiantes que piden prestado. En cuál grupo cae tu hijo no lo decide este porcentaje general: lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue, por escrito, con su nombre. Y ese promedio de $6,032 es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye lo que los papás pudieran pedir aparte, ni es la deuda total con la que alguien se gradúa. La universidad también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, si eso ayuda a organizar el presupuesto familiar.

Vida en el campus: vivienda, deportes, y lo que hay que preguntar por escrito

University of Idaho sí tiene vivienda propia, con capacidad máxima reportada de 2,498 estudiantes. No es obligatorio vivir ahí para todos los estudiantes de primer ingreso de tiempo completo, aunque eso no dice si algún programa específico sí lo exige. También ofrece planes de comida, pero el número de comidas por semana varía según el plan. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible cuando tu hijo la necesite: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay ROTC de las tres ramas —Army, Navy y Air Force— algo que sólo 135 de las 3,012 universidades de esta base de datos reportan tener las tres. Pero que esté marcado en el reporte no confirma que el programa opere en este campus específico ni qué cupos o becas ofrece. Pregunta por cada rama por separado, directamente.

La universidad compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA. Eso es membresía institucional, no una plaza garantizada para tu hijo: si le interesa un deporte, escríbele directamente al entrenador para preguntar por lugares, división y si esa disciplina da beca.

Sobre educación a distancia: la mayoría de los estudiantes de pregrado, 94 de cada 100, toma al menos una clase presencial. Sólo 6 de cada 100 lleva todo a distancia. La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y ofrece préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios y apoyos que la institución reporta están orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, cuidado infantil en el campus, punto de contacto para veteranos y militares, y una organización estudiantil de veteranos.

¿Se quedan? ¿Se gradúan? Los números de largo plazo

De la generación que entró de tiempo completo en el otoño de 2022, 75 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es un poco por debajo de la mitad de las universidades públicas parecidas en este dato. Entre estudiantes de tiempo parcial, el número fue mucho más bajo, 33 de cada 100 —pero son grupos distintos, con circunstancias distintas; no se pueden comparar directamente.

Sobre la graduación: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 61 de cada 100 se había titulado aquí a los seis años. A los cuatro años, la cifra era de sólo 41 de cada 100 —veinte puntos menos. Cuatro años es el plazo que la mayoría de las familias tiene en el presupuesto, así que esa brecha importa de verdad: antes de firmar, pregunta por escrito cuánto suele tardar realmente el programa que le interesa a tu hijo y cómo cambia el costo si se extiende un año más.

De esa misma generación de 1,514 estudiantes, el desglose exacto es: 922 se graduaron aquí, 280 se transfirieron a otra institución, 23 seguían inscritos sin terminar, y 289 quedaron en la categoría "ya no inscritos" —una categoría que no explica el motivo, y que puede incluir tanto a quienes abandonaron como a quienes terminaron después del plazo medido.

Mirando a ocho años, con una cohorte distinta que entró en 2015-16, 62 de cada 100 tenían ya un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell —estudiantes de bajos ingresos— la cifra fue de 57 de cada 100, ocho puntos menos que quienes no la recibieron. Si tu familia calificaría hoy para Pell, esto no determina el resultado de tu hijo, pero sí es una pregunta válida para hacer directamente en la universidad: qué consejería, qué ayuda de emergencia y qué renovación de beca interna existe específicamente para estudiantes en esa situación.

Lo que sigue

Ya conoces, con números reales y sin filtro de mercadotecnia, una pieza importante de lo que es University of Idaho: una universidad grande, en un pueblo pequeño, con admisión relativamente accesible, precio más bajo que el promedio si tu familia califica como residente de Idaho, y resultados de graduación que están un poco por encima de sus pares a seis años, aunque con una brecha real entre los cuatro y los seis años.

Pero esta pieza, por sí sola, no es el plan. Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ya ha construido en la prepa, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Si viven fuera de Idaho, la cuenta del dinero cambia de raíz. Si tu hijo ya trae créditos AP o de otra universidad, esa carta de equivalencias por escrito no es opcional, es el paso siguiente. Y si el plan es que estudie una carrera muy específica, verifica que exista, no sólo que la familia CIP aparezca en un reporte.

No estás decidiendo hoy. Estás entendiendo, y eso ya es un paso que muchas familias no logran dar con esta claridad. El resto —la carta de admisión, la carta de ayuda financiera, la conversación con tu hijo sobre qué tan lejos está dispuesto a vivir— viene después, con más información en la mano y menos incertidumbre en el pecho.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por University of Idaho al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a University of Idaho ni a ninguna dependencia del gobierno de Estados Unidos.

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