Guía universitaria

University of Minnesota-Twin Cities: tasa de admisión, requisitos y graduación

La Universidad de Minnesota-Twin Cities: entender una escuela enorme antes de que tu hijo la elija

University of Minnesota-Twin Cities en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
77 %

30,705 admitidos de 39,863 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$16,488 / $36,402

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,262/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
85 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de enero

regular: 1 de enero · acción temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de noviembre · Common Data Set 2023–24 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
640–720

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (8 % envió el SAT)

SAT matemáticas
670–760

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
29

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
91 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$55

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
7 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se entienden en una frase y otras que necesitan un mapa completo antes de que una familia pueda decir "esto sí nos hace sentido" o "esto no es para nosotros". University of Minnesota-Twin Cities es de las segundas. Es grande, es pública, está en el corazón de una zona metropolitana, y cada una de esas palabras trae consigo números que cambian lo que significa para tu hijo estudiar ahí.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,371 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que los datos oficiales realmente dicen de esta universidad: quién es, cómo entra la gente, cuánto cuesta, cuánta ayuda llega, y qué les pasa a los estudiantes una vez que están dentro. No te voy a decir si es la escuela correcta para tu familia. Eso no me toca a mí ni a ningún artículo. Pero si terminas de leer esto entendiendo de verdad qué clase de institución es, ya tienes una pieza sólida para tu plan.

Qué tipo de universidad es, en pocas palabras

University of Minnesota-Twin Cities está clasificada por Carnegie —el sistema que ordena a las universidades del país según lo que hacen— entre las universidades de doctorado con la actividad de investigación más alta. Es una institución pública, de cuatro años, que llega hasta el doctorado. IPEDS, la base de datos federal que sostiene todo este artículo, la marca también como institución Land Grant, una designación histórica que comparte con apenas 80 de las 3,012 instituciones de este censo. Esa etiqueta no te dice qué programa va a estudiar tu hijo ni cuánto le va a costar. Te dice, nada más, que así la clasificó el gobierno en el archivo 2023.

Está en Minneapolis, Minnesota, dentro del condado de Hennepin, en plena área metropolitana de Minneapolis-St. Paul-Bloomington. Es una ciudad grande, de 250,000 habitantes o más según el código censal. Si tu hijo piensa vivir en casa, la recomendación es simple y práctica: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que promete el mapa.

Carnegie también la describe como principalmente no residencial: eso significa que, cuando se hizo esa medición con datos de 2019-20, menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, o menos de la mitad estudiaba tiempo completo. El dato no aclara cuál de las dos condiciones se cumplió, y tampoco dice que no haya dormitorios —sí los hay, como veremos más adelante. Sólo te dice que si tu hijo va a ir y venir, lo que hay que presupuestar es el camión, la gasolina y las horas de camino.

Un dato más que vale la pena guardar desde ahora: Carnegie coloca a esta universidad entre las que reciben muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otro lado, pide por escrito, desde el primer contacto, qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta confirma que llegan muchos transferidos; no dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se pierden en el camino.

Una escuela del tamaño de una ciudad chica

En el otoño más reciente, University of Minnesota-Twin Cities reportó 54,890 estudiantes inscritos. Es de las escuelas más grandes que existen: entre las 519 públicas selectivas de este censo, cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella.

Pero ese número grande esconde algo que tu familia necesita separar con cuidado: 39,556 son de pregrado y 15,334 de posgrado. Si tu hijo está entrando a la carrera, el número que le importa a él no es 54,890. Es 39,556. El resto es gente que ya terminó una licenciatura y está estudiando algo más.

¿Y quién compone ese pregrado? De cada 100 estudiantes, 55 son mujeres —está casi parejo entre hombres y mujeres. Sólo 4 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años: casi no hay estudiantes adultos regresando a las aulas. Y 66 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso venían con dirección permanente en Minnesota al momento de solicitar, así que poco más de la mitad de sus compañeros serán del mismo estado.

Aquí viene un dato que quiero decirte de frente, sin acolchonarlo: 7 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con las 519 escuelas públicas selectivas de este censo, queda abajo de la mitad del grupo. Eso no saca a la escuela de tu lista ni la mete. Es información. Si tu hijo va a ser de los pocos, en la visita pregunta qué grupo estudiantil latino existe, si hay centro cultural, si hay alguien en la oficina que hable español. El número que te doy es de toda la escuela; la experiencia de tu hijo, en su carrera específica, puede verse distinta. Habla con un estudiante de ahí antes de decidir.

Cómo está organizado el año académico

El año en University of Minnesota-Twin Cities se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Fechas fijas, parejas para todos.

La universidad declaró aceptar dos vías de crédito previo: crédito por exámenes AP y lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones o entrenamiento militar. También ofrece dual enrollment formal para estudiantes de high school que quieran ir tomando clases universitarias antes de graduarse.

Aquí una verdad que vale oro y que casi nadie verifica a tiempo: que la universidad declare que acepta AP no significa que le den crédito por cualquier examen. El reporte no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Qué se puede estudiar ahí

En un solo año, esta universidad entregó 7,640 títulos de licenciatura, repartidos en 25 familias de carreras según la clasificación federal (CIP). Es una oferta muy ancha: ninguna familia se lleva un pedazo grande. La más popular fue biología y ciencias biomédicas, y aun así representó sólo 12 de cada 100 títulos del año. Comparada con 514 escuelas parecidas de este censo, queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su oferta.

Ojo con una precisión importante: 25 familias con presencia en el reporte no son 25 carreras del catálogo, ni todas con títulos otorgados —alguna fila puede reportar cero. Una familia CIP agrupa varios programas dentro de sí. Si tu hijo ya sabe qué quiere estudiar, verifica el programa exacto, no sólo la familia general.

Sobre el tamaño de los grupos: la razón estudiante-profesor reportada es de 16 a 1. Es una cifra de en medio, ni de las más bajas ni de las más altas comparada con escuelas similares. Y aquí va la aclaración que siempre hace falta: este número no te dice el tamaño real de las clases de tu hijo. Es una razón institucional entre equivalentes de tiempo completo, no una medición de cuántos alumnos caben en un salón de primer año.

La universidad también reporta oportunidades académicas estructuradas que vale la pena que conozcas: programas de estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa completo que se puede cursar sólo de noche o los fines de semana, y rutas de preparación y certificación para quien quiera ser maestro. Que estas oportunidades existan en el papel no dice cómo funcionan en la práctica para la carrera de tu hijo; pregúntalo por nombre cuando visiten.

Cómo es el proceso de admisión

Esta universidad no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, haber llevado el plan de materias que la universidad pide, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde ese examen y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde y complican los planes.

Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el promedio de la prepa, el lugar en su generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación y la experiencia laboral. El reporte no dice cuánto pesa cada una en la decisión final.

La tarifa de solicitud de pregrado es de $55.

Ahora, la pregunta que toda familia quiere saber primero: ¿qué tan difícil es entrar? En el ciclo más reciente, de 39,863 solicitantes de primer ingreso, 30,705 recibieron oferta de lugar. Eso es 77 de cada 100. Es una tasa accesible, un poco por debajo de la mitad de la tabla comparada con escuelas similares. Dicho de otra forma: son miles de solicitantes, y aun así casi 8 de cada 10 reciben el sí. Tu hijo tiene motivo para aplicar. También tiene motivo para armar su solicitud completa y a tiempo, porque esa cifra es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa. Cuando le toque a él, hay que volver a checar el número del año que le corresponda.

Aquí viene una distinción que muchas familias confunden: recibir el sí no es lo mismo que inscribirse. De cada 100 admitidos, sólo 22 terminaron matriculándose aquí ese otoño. Los otros 78 tenían lugar y no lo tomaron. Eso no es una mancha para la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien eligió lo que eligió. Lo que sí importa para ti es esto: lo que otros decidieron no te dice qué le van a ofrecer a tu hijo. Espera su carta con el precio neto real antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí entregaron SAT —sólo 8 de cada 100 de los inscritos—, la mitad de en medio sacó entre 640 y 720 en lectura y escritura, y entre 670 y 760 en matemáticas. Esos números son de estudiantes que ya se habían inscrito, no de todos los solicitantes. Ese 640 no es un mínimo, y ese 720 tampoco es garantía de nada.

Y para las familias pensando en transferencia: sólo 9 de cada 100 estudiantes de una generación de primer ingreso salieron de aquí transferidos a otra escuela sin haberse titulado —una proporción baja frente a escuelas parecidas. Al mismo tiempo, llegan muchos transferidos de otras instituciones: 1,708 en un solo otoño. Si tu hijo va a llegar así, la recomendación se repite porque importa: pide por escrito, con la lista de materias en mano, qué créditos le van a reconocer antes de que se mueva.

Lo que cuesta y lo que realmente se paga

En University of Minnesota-Twin Cities, entre 424 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,262. Entre 474 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $10,861; entre 1,082 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $26,623. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (424 estudiantes) y el de la banda de más (1,082 estudiantes) hay $19,361 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $16,730.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que sí llega, y la que no

A 64 de cada 100 estudiantes que buscan un título aquí les llegó algún tipo de beca o ayuda que no se devuelve. Es más de la mitad, pero no todos. Entre las escuelas similares de este censo, esa cobertura cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes; entre quienes sí la recibieron, el promedio anual fue de $11,410.

La beca federal Pell —la que va específicamente a familias de ingresos bajos— llegó a 22 de cada 100 estudiantes. Es una proporción más baja que la de ayuda general. La diferencia entre ambas cifras puede venir de ayuda estatal, institucional o de otras fuentes; el reporte no permite saber exactamente de dónde. Cuando llegue la carta de tu hijo, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar para ganar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden.

Sobre préstamos: 29 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo federal en el año escolar reportado —más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. De quienes pidieron, cada uno se llevó $6,251 en promedio ese año. Comparada con escuelas similares, esta universidad queda del lado bajo: siete de cada diez escuelas parecidas, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes endeudados.

Ese promedio es de un solo año y sólo cuenta préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda de banco, ni tarjeta. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte. Lo que tu hijo tendría que pedir, en cuál de estos grupos cae, no lo decide este porcentaje. Lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue a él, por escrito. Espérala antes de descartar la escuela o comprometerte con ella.

La universidad también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos y participa en un programa Promise.

Vivienda, vida en el campus y apoyos

University of Minnesota-Twin Cities sí tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 7,558 estudiantes dentro o fuera del campus. No es obligatorio que todos los estudiantes de primer año vivan ahí —eso niega una obligación universal, pero no dice que ningún programa la tenga. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan que se elija. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible cuando tu hijo la necesite: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay ROTC de las tres ramas de servicio —Ejército, Marina y Fuerza Aérea, además de la opción Marine Corps dentro de Marina—. Marcar las tres no es lo común: de las 3,012 universidades de este censo, sólo 135 lo hacen. Pero que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico, ni cupos, ni beca. Pregunta por cada ruta por su nombre.

Compite en deportes intercolegiales y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, escríbele directamente al entrenador de su deporte y pregunta por lugar, división y beca atlética. Que te lo contesten por escrito.

Ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque casi nadie la usa exclusivamente: sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 98 tomaban al menos una clase presencial.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Y la universidad reporta una lista amplia de apoyos: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, cuidado infantil en el campus, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan accesibles son ni qué tan efectivos resultan para cada estudiante. Pregunta por nombre, con horarios y con quién atiende.

Qué les pasa a los estudiantes una vez adentro

Ésta es, quizás, la parte más honesta que los datos federales pueden ofrecerte, porque aquí ya no se trata de quién entra sino de quién se queda y quién termina.

De la generación de estudiantes de tiempo completo que entró en 2022, 91 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían titulado un año después. Es una cifra muy alta comparada con escuelas similares —de las que más conservan a su gente. Pero ojo: ese número junta dos grupos distintos, los que siguen estudiando y los que ya terminaron. El reporte no separa cuántos son de cada uno.

De la generación que entró a licenciatura en 2017, 85 de cada 100 salieron con título en seis años o menos. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 74 de cada 100. Es de las escuelas que más titulan comparada con sus pares.

Y siguiendo a una cohorte más amplia —que incluye tiempo completo y parcial, primer ingreso y quienes ya traían créditos de otro lado— a ocho años de haber entrado, 83 de cada 100 tenían ya un título o certificado de aquí. Entre los que recibieron beca Pell, la cifra bajó un poco: 77 de cada 100, siete puntos abajo del grupo sin Pell.

Son números altos, de los más altos entre escuelas parecidas. Pero un porcentaje alto describe lo que le pasó a una generación anterior, no lo que le va a pasar a tu hijo. Lo que sí está en las manos de tu familia es que entre con los créditos en orden, y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Armar el mapa completo

Ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que necesitas para decidir: qué es realmente University of Minnesota-Twin Cities, qué pide para entrar, qué cuesta, qué ayuda reparte y qué les pasa a sus estudiantes.

Las otras dos piezas no viven en ningún reporte federal. Una es lo que tu hijo quiere estudiar, lo que ha construido hasta ahora y qué tan lejos de casa está dispuesto o dispuesta a vivir.

Ninguna cifra de este artículo decide por ustedes. Lo que sí puede hacer es evitar que lleguen a una decisión importante sin haber visto el mapa completo. De esa combinación —lo que la escuela es, lo que tu hijo quiere, lo que la familia puede— nace un plan de verdad. Y con un mapa claro en las manos, es mucho más difícil perder una salida importante por el camino.

Este artículo se basa en datos oficiales de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a University of Minnesota-Twin Cities ni a ninguna agencia gubernamental; esta pieza es de carácter informativo para apoyar la investigación de familias.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.