Guía universitaria

University of Pittsburgh-Greensburg: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lo que los números de University of Pittsburgh-Greensburg le dicen a una familia

University of Pittsburgh-Greensburg en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
97.9 %

2,875 admitidos de 2,936 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$14,630 / $26,504

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$8,336/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
40 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA promedio de preparatoria
3.48

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2025–26 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
540–635

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (24 % envió el SAT)

SAT matemáticas
535–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
24

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
68 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento en este camino en el que a un padre o una madre les entra una prisa extraña: quieren saber ya, de un vistazo, si una universidad "es buena" para su hijo. Yo entiendo esa prisa. Pero las universidades no se resuelven con un adjetivo. Se entienden con datos leídos con cuidado, uno por uno, sin apurar el significado de ninguno.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,322 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Este artículo hace exactamente eso con University of Pittsburgh-Greensburg, un campus público de Pensilvania. No te va a decir si es la escuela correcta para tu hijo. Eso no lo sabe nadie que no sea tu familia. Pero sí te va a dejar entender, con la profundidad que los datos oficiales permiten, qué clase de institución es, qué ofrece, qué cuesta y qué le pasa a la gente que entra ahí. Con esa pieza en la mano, tú decides qué tanto pesa en el plan de tu hijo.

Quién es esta escuela y dónde está parada

University of Pittsburgh-Greensburg es una institución pública de cuatro años. Está en la ciudad de Greensburg, dentro del condado de Westmoreland, en Pensilvania, y su sede cae dentro del área metropolitana de Pittsburgh, aunque el código censal la ubica como suburbio: dentro de la zona urbanizada pero fuera de la ciudad principal. Si tu hijo piensa vivir en casa mientras estudia, no confíes en lo que diga el mapa. Maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tráfico real casi nunca coincide con el estimado digital.

Carnegie, el sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos según lo que hacen, la describe como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias, de tamaño chico y principalmente residencial: entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivían en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo. El nivel más alto que reporta ofrecer es la licenciatura; no hay un perfil de posgrado en su clasificación. Eso no dice qué credencial ofrece cada programa concreto, así que si tu hijo ya sabe qué quiere estudiar, la pregunta correcta es por esa carrera, no por la escuela entera.

Un dato que vale la pena guardar desde ya: Carnegie la marca como una institución a la que llegan muchos estudiantes transferidos de otra escuela. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otro lugar, pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta de "mucha transferencia de entrada" no te dice con cuántos créditos llega la gente ni cuántos pierde en el camino.

Y una aclaración que sirve para bajar la guardia: University of Pittsburgh-Greensburg no tiene ninguna de tres designaciones específicas —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. De las 3,012 universidades de este directorio nacional, 138 traen alguna de esas tres etiquetas. Que ésta no las tenga no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y se confirma hablando con alguien que ya esté estudiando en el campus.

Una comunidad chica, y lo que ese tamaño sí y no significa

Aquí conviene sentarse con dos números juntos, porque se explican entre sí.

El otoño en que se hizo el conteo oficial, University of Pittsburgh-Greensburg tenía 1,326 estudiantes inscritos, todos en pregrado, sin matrícula de posgrado registrada ese año. Es una escuela de tamaño mediano dentro de su categoría nacional, pero comparada con otras 519 públicas de cuatro años y admisión selectiva incluidas en este censo, es de las más chicas: al menos nueve de cada diez de ellas tienen más estudiantes.

De esos estudiantes, 5 de cada 100 son hispanos o latinos —una minoría chica, en el cuarto más bajo entre escuelas comparables—, 57 de cada 100 son mujeres, y apenas 4 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años: casi no hay estudiantes adultos regresando a las aulas. El 85 de cada 100 de los estudiantes de nuevo ingreso venía del mismo estado.

Si tu hijo va a ser de los pocos latinos en ese campus, eso no vuelve mala ni buena a la escuela. Es un hecho de composición, nada más. Lo que sí te toca a ti es preguntar qué grupo estudiantil, qué centro cultural o qué persona en la oficina de admisiones habla su idioma y entiende su experiencia, y platicar con algún estudiante actual antes de decidir.

Y aquí va una verdad que conviene decir de frente, sin adorno: ni el tamaño chico garantiza más atención para tu hijo, ni el tamaño grande garantiza más opciones. Esas dos ideas suenan bien en un folleto, pero ningún dato institucional las sostiene. Lo que sí puedes hacer es preguntar por la carrera específica que le interesa, no por la escuela entera.

Cómo se organiza el año académico y qué caminos hay

El año se organiza en semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La institución acepta crédito por exámenes AP y por entrenamiento militar, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de inscripción dual.

Que acepten AP no significa que den crédito automático por cualquier examen. No sabemos cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de construir cualquier presupuesto que dependa de ese ahorro.

En cuanto a oferta académica: en el año más reciente reportado, la escuela entregó 246 títulos de licenciatura, repartidos en 18 familias de programas. La familia más grande —biología y ciencias biomédicas— se llevó 20 de cada 100 títulos, pero ninguna otra área concentró el resto: es una oferta repartida, no dominada por un solo camino. Comparada con otras 514 escuelas parecidas, queda en el cuarto que menos títulos entrega al año. Y ojo: 18 familias con registro no son 18 carreras del catálogo actual; una familia agrupa varios programas y puede reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 15 a 1, una cifra media —ni de las más bajas ni de las más altas entre escuelas comparables—. Eso no te dice el tamaño real de un salón de clases; IPEDS no lo reporta así.

Vale la pena mencionar que la institución reporta ofrecer oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, y varias rutas para la certificación de maestros de educación básica, incluyendo aprobación estatal del programa. Si a tu hijo le interesa alguna de éstas, pregúntala por nombre.

Cómo se entra: la puerta está abierta, pero no vacía

Aquí hay una tensión que vale la pena mirar de frente.

University of Pittsburgh-Greensburg no tiene admisión abierta: revisa el expediente de la prepa, el promedio de la prepa y, para quien aplique, el examen de dominio del inglés. Esos tres son obligatorios. Otras piezas —el lugar en la generación, el plan de materias, el ensayo, las cartas de recomendación, la experiencia laboral, y si algún familiar estudió ahí— no son obligatorias, pero sí se consideran si las envías. La tarifa de solicitud de pregrado es de $0.

Y sin embargo, mira lo que pasa en la práctica: de 2,936 solicitantes de primer ingreso, 2,875 recibieron oferta de lugar. Eso es 98 de cada 100. Comparada con otras 519 escuelas públicas selectivas del censo, es de las que más aceptan; al menos nueve de cada diez aceptan un porcentaje igual o menor. Dicho sin rodeos: aquí casi todo el que solicita entra. La energía de tu hijo rinde más completando bien el expediente y cumpliendo la fecha límite que preocupándose por competir por un lugar.

Pero que sea fácil entrar no quiere decir que sea barato ni que la mayoría termine. Antes de decidir, mira el precio neto y la tasa de graduación —vienen más adelante—. Esas dos cuentas pesan más que la de la entrada.

Hay otro número que sorprende: de cada 100 admitidos, sólo 13 se inscribieron. Es de las tasas más bajas entre escuelas comparables. Eso no es una mancha sobre la escuela ni dice qué hicieron los otros 87 —tal vez eligieron otro lugar, tal vez ni siquiera terminaron el trámite—. Lo que sí te dice es que recibir la carta de admisión no es lo mismo que decidir ir. Espera tu propia carta con el precio neto antes de sacar conclusiones sobre lo que decidieron otras familias.

El SAT y el ACT no son requisito. De los estudiantes de primer ingreso inscritos, 24 de cada 100 entregaron puntaje SAT; entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 540 y 635 en lectura y escritura, y entre 535 y 640 en matemáticas. Esos rangos son de quienes ya estaban inscritos y sí mandaron puntaje: no son un mínimo para entrar ni una garantía de nada.

Un dato de transferencia que conviene guardar: de la generación de tiempo completo que entró en 2017 buscando licenciatura, 48 de cada 100 —206 personas— se transfirieron a otra escuela sin completar aquí, dentro del tiempo esperado. Es de las proporciones más altas entre escuelas comparables. El que se va no cuenta como graduado de esta institución, aunque termine su carrera en otro lado. Guarda este dato para cuando llegues a la sección de graduación: te va a ayudar a leerla bien.

El precio de lista y el precio que realmente se paga

En University of Pittsburgh-Greensburg, entre 49 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $8,336. Entre 41 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $16,358; entre 64 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $22,761. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (49 estudiantes) y el de la banda de más (64 estudiantes) hay $14,425 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $17,196.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $8,336 en el año académico 2022-23.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y lo que cada número sí mide

Casi todo el que estudia aquí recibe algo. 97 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve, con un promedio de $10,839 entre quienes la recibieron. Y 38 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

No leas ese 97 de cada 100 como una promesa. Es lo que pasó con otros estudiantes en un año escolar específico. Lo que te toca a ti es pedir por escrito qué solicitudes hay que llenar, cuáles son las fechas límite, y qué pasa con la beca si las calificaciones de tu hijo bajan.

Ahora la otra cara: 61 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal ese año, con un promedio de $6,126 por quien lo recibió. Comparada con otras 519 escuelas públicas selectivas, es de las que más estudiantes tienen con préstamo. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años del programa, la suma rondaría los $24,504, sin contar intereses —y ese número se decide antes de firmar la primera vez, no al final.

Este promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda de banco, ni tarjeta de crédito, y tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —eso requeriría sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

La institución también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos y participa en un programa Promise. Vale la pena preguntar por los detalles de ambos si el flujo de efectivo mensual es una preocupación real para tu familia.

Vida en el campus, apoyos y algunas piezas sueltas que importan

University of Pittsburgh-Greensburg sí tiene vivienda propia, con capacidad para 625 estudiantes dentro o fuera del campus, y no obliga a todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso a vivir ahí —aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera—. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas por semana en el plan más grande. Que exista la opción no garantiza que haya cupo ni que el costo entre en tu presupuesto sin más: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite de solicitud, y si hay lugar asegurado o lista de espera.

En deportes, la escuela compite en el nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, la afiliación es de la escuela, no de él: escríbele directamente al entrenador para preguntar cupo, división y si esa disciplina da beca.

Sobre ROTC, la única rama confirmada por escrito es el Ejército; Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas. No confirmado no es lo mismo que imposible —pregunta directamente si tu hijo tiene interés en otra rama.

En cuanto a modalidad a distancia: la escuela ofrece cursos en línea a nivel pregrado, pero en el conteo de otoño, menos de 1 de cada 100 estudiantes llevaba toda su carga académica así, y la institución reportó que no ofrece ningún programa completo que pueda terminarse enteramente a distancia. Si la flexibilidad de estudiar en línea es importante para tu plan familiar, confírmalo por escrito para la carrera específica.

Entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan efectivos son ni cómo se sentirá tu hijo usándolos: eso se confirma en la visita y en la conversación directa.

Cuántos se quedan, cuántos terminan

Aquí llegamos a la parte que más pesa, y conviene leerla con calma, sin prisa por sacar una conclusión fácil.

De la generación que entró en el otoño de 2022 —409 estudiantes de tiempo completo y primer ingreso buscando licenciatura— 277 cumplieron el criterio oficial de retención al año siguiente: es decir, seguían inscritos ahí o ya se habían graduado. Eso es 68 de cada 100. Comparada con otras 519 escuelas del mismo tipo, queda en la parte de abajo: siete de cada diez o más retuvieron una proporción mayor. Los 132 que no aparecen en esa cuenta no están etiquetados como fracaso: el dato no dice si se transfirieron, pausaron sus estudios o tomaron otro camino. Sólo dice que no cumplieron ese criterio específico aquí.

La tasa de graduación cuenta una historia relacionada, pero distinta. De 429 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo y primer ingreso, 170 se habían graduado de esta misma escuela seis años después: 40 de cada 100. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 30 de cada 100. Comparada con otras 518 escuelas parecidas, queda en el cuarto de abajo.

Es casi mitad y mitad: a los seis años, 40 de cada 100 tenían título de aquí y 60 no. Y aquí es donde el dato de transferencia que guardamos antes cobra sentido: recuerda que 48 de cada 100 de una generación cercana se fue a otra escuela sin completar aquí. El que se transfiere y termina en otra institución no cuenta como graduado de University of Pittsburgh-Greensburg, aunque su historia personal haya sido un éxito. La tasa de graduación institucional no mide eso.

El corte a ocho años, que sigue a una cohorte más amplia —incluyendo estudiantes de tiempo parcial y con experiencia previa—, muestra que 37 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela al agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue casi idéntica: 36 de cada 100. Comparada con escuelas similares, queda hasta abajo de esa tabla.

Ninguno de estos números te dice qué le va a pasar a tu hijo. Son resultados de grupos completos, con historias individuales que el reporte no cuenta. Lo que sí te dicen, con toda claridad, es que en esta escuela terminar en cuatro o seis años no es lo más común, y que moverse a otra institución sí lo es. Eso no es un veredicto sobre la calidad de la escuela ni sobre la capacidad de tu hijo. Es información que debe entrar en la conversación sobre cuánto tiempo —y cuánto dinero— podría tomar completar la carrera ahí, y qué apoyos concretos existen para ayudar a que no se alargue.

Lo que sigue es tuyo

Ya tienes una pieza construida con cuidado: sabes cómo es esta escuela por dentro, quién la compone, cuánto cuesta en el papel y cuánto cuesta en la práctica según el ingreso familiar, qué tan fácil es entrar, cuántos se quedan y cuántos terminan.

Ninguno de estos números decide nada por sí solo. A la universidad le toca admitir, ofrecer ayuda y mostrar sus resultados —y ya lo hizo, con esta claridad. A tu hijo le toca decidir qué quiere estudiar, esforzarse, y construir su propia historia con lo que traiga puesto. A ti te toca juntar esta información con lo que él quiere, con lo que ya ha construido, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no antes, nace un plan real.

Si viven en Pensilvania, la brecha de precio entre residente y foráneo probablemente ya trabaja a su favor. Si tu hijo piensa transferirse desde otro lugar, pide las equivalencias por escrito antes de firmar nada. Si el dinero es la variable que más pesa en tu casa, espera la carta con el precio neto antes de tachar o subrayar esta escuela en la lista.

No terminaste de investigar. Terminaste de entender una pieza. Y entenderla bien —sin adornarla ni oscurecerla— es lo que te permite seguir avanzando con más criterio del que tenías al empezar a leer.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de los datos oficiales que University of Pittsburgh-Greensburg reportó al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años académicos 2022-23 y 2023-24, salvo donde se indica un periodo distinto. Best College Aid no representa a University of Pittsburgh-Greensburg ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es una explicación independiente de datos públicos, no una comunicación oficial de la institución.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.