Guía universitaria

University of Pittsburgh-Johnstown: tasa de admisión, requisitos y graduación

University of Pittsburgh-Johnstown: lo que dicen los números oficiales antes de que decidan por tu familia

University of Pittsburgh-Johnstown en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
95.9 %

3,113 admitidos de 3,246 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$14,646 / $26,520

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$10,031/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
54 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
8 de septiembre

regular: 8 de septiembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
520–625

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (50 % envió el SAT)

SAT matemáticas
520–630

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
28

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
76 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
4 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, cuando empiezas a investigar universidades para tu hijo, en el que todo se siente como ruido: folletos con fotos de campus soleados, cifras sueltas, un formulario aquí, una fecha límite allá. Uno quisiera que alguien se sentara contigo y te dijera, claro y sin adornos, qué es realmente esta escuela.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,574 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Eso es lo que voy a hacer aquí con University of Pittsburgh-Johnstown, un campus público en Pensilvania. No te voy a decir si es la escuela correcta para tu hijo, porque eso no lo puedo saber. Pero sí puedo mostrarte, con los datos que el propio gobierno federal recopila de esta institución, qué clase de lugar es, cómo admite, cuánto cuesta y qué les pasa a los estudiantes que entran ahí. Con eso, tú decides si vale la pena seguir investigando.

Qué tipo de escuela es y dónde está

University of Pittsburgh-Johnstown es una institución pública de cuatro años. El sistema federal que clasifica a las universidades de este país la describe como un colegio de licenciatura con campos de estudio variados, de tamaño chico y muy residencial: al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vive en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudian tiempo completo. También la coloca en su grupo de admisión selectiva.

Está en Johnstown, Pensilvania, condado de Cambria, dentro del área metropolitana de esa ciudad. El código censal la ubica en un suburbio: dentro del área urbanizada, pero fuera del centro urbano principal. Si tu hijo pensara vivir en casa y viajar al campus, eso no se resuelve mirando un mapa. Maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que promete la app.

El nivel más alto que esta institución reporta ofrecer es la licenciatura. Eso es un dato institucional, no una garantía de que la carrera exacta que le interesa a tu hijo se ofrezca aquí ni de que termine necesariamente en ese título. Y como es pública, hay algo que tienes que preguntar desde el primer día: cuánto le cobran a un residente de Pensilvania y cuánto a alguien de fuera del estado, y con cuál de los dos números te están cotizando a ti. Sin esa distinción, cualquier comparación de precios que hagas está incompleta.

Una cosa más, y es sencilla de decir: University of Pittsburgh-Johnstown no tiene ninguna de tres designaciones específicas que existen en el sistema federal —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. Eso no dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor aún, se platica con alguien que ya estudie ahí.

Una comunidad pequeña, y dentro de ella, pocos latinos

Empecemos con un número que probablemente te importa de entrada: en el pregrado de esta escuela, 4 de cada 100 estudiantes se reportaron hispanos o latinos, según el reporte de otoño de 2023. Son pocos. Comparada con 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva parecidas a ella, queda en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro de esas escuelas reportaron una proporción mayor.

Quiero ser directo contigo aquí, porque es fácil que este dato se lea de dos formas equivocadas. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, y que hubiera muchos tampoco la volvería buena. Es un conteo de quién está matriculado, nada más. Pero si tu hijo va a ser de los pocos, eso sí importa para su experiencia diaria, y merece que preguntes: ¿qué grupo estudiantil existe?, ¿hay alguien en la oficina que hable español?, ¿cómo se siente un estudiante latino ahí hoy? El número es de la escuela entera; la carrera específica de tu hijo puede sentirse distinta.

Otros trazos de esta comunidad: casi no hay estudiantes adultos —solamente 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años—. Hay más hombres que mujeres: de cada 100 estudiantes, 44 son mujeres. Y la gran mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso, 86 de cada 100, venía de Pensilvania al momento de solicitar. Es, sobre todo, una escuela de estudiantes locales, jóvenes y con pocos veinteañeros o treintañeros de vuelta en las aulas.

En cuanto a tamaño: 1,940 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, todos en pregrado —no hay matrícula de posgrado en esta escuela—. Eso la coloca como mediana, aunque del lado chico frente a sus pares: entre 519 escuelas parecidas, al menos siete de cada diez tienen más estudiantes que ella. Ser chica no garantiza más atención para tu hijo, igual que ser grande no garantiza más opciones. Eso se pregunta por programa, no por el tamaño total de la escuela.

Cómo se organiza el año y qué tan amplia es su oferta

El calendario académico está organizado por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La escuela acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó que reconozca crédito por experiencia de vida. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal.

Aquí va algo que te va a ahorrar una sorpresa cara: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen que presente tu hijo. No dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos aplican a la carrera específica que él quiere. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a qué estudian los que se gradúan: en el último año reportado, la escuela entregó 402 títulos de licenciatura, repartidos en 18 familias de campos de estudio distintas. La familia más grande fue ingeniería, con 26 de cada 100 títulos del año —una porción importante, pero no un monopolio—. Comparada con 514 escuelas parecidas, queda en el cuarto que menos títulos entrega al año. Dieciocho familias con actividad no son necesariamente dieciocho carreras completas ni garantía de que el programa exacto que tu hijo quiere esté ahí con fuerza: verifica el programa específico, no solamente la categoría amplia.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción, ambos medidos en equivalentes de tiempo completo, es de 14 a 1. Es una razón baja comparada con escuelas similares —queda abajo de la mitad del grupo—. Pero ojo: esta cifra agregada no te dice el tamaño real de un salón de clases de primer año. IPEDS no publica esa métrica, y el archivo tampoco explica cómo la institución calculó la razón.

Caminos y oportunidades académicas que la escuela reporta

University of Pittsburgh-Johnstown reporta ofrecer estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, educación de desarrollo sin crédito, y varios caminos ligados a la preparación docente: certificación por debajo del nivel postsecundario, preparación en ciertas áreas de especialización, y aprobación estatal para certificación docente inicial. Son estructuras que la institución declara tener disponibles; no dicen cupo, costo ni si aplican a la carrera concreta de tu hijo. Si algo de esto le interesa, es tema de pregunta directa con la oficina académica.

Entrar aquí: lo que piden y lo fácil que es que digan sí

Vamos a lo que probablemente más ansiedad te genera: ¿qué tan difícil es entrar?

La respuesta corta es que esta escuela no tiene admisión abierta —revisa piezas específicas antes de decidir— pero acepta a casi todos los que solicitan. De 3,246 solicitantes de primer ingreso, le ofreció lugar a 3,113. Es 96 de cada 100. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas parecidas, está entre las que más aceptan: al menos nueve de cada diez de ese grupo aceptó a un porcentaje igual o menor.

De las nueve consideraciones de admisión que el sistema federal registra —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado—, esta escuela marcó tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el lugar en la generación, el plan de materias cursado, el ensayo personal, las cartas de recomendación y la experiencia de trabajo. La tarifa de solicitud publicada es $0.

Déjame ser claro sobre algo que se descubre tarde y cuesta caro en tiempo: si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Esta universidad lo tiene marcado como obligatorio cuando aplica.

El SAT y el ACT son opcionales aquí: si los manda, los consideran; si no, la solicitud sigue su curso igual. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, la mitad entregó puntajes del SAT —una proporción alta comparada con escuelas similares—. Entre quienes sí entregaron, la mitad de en medio sacó entre 520 y 625 en lectura y escritura, y entre 520 y 630 en matemáticas. Ten presente que esos rangos son de estudiantes que ya estaban inscritos, no de todos los que solicitaron, y no confirman que el puntaje haya sido decisivo en ninguna admisión.

Ahora, algo que quiero que veas con toda claridad porque cambia la conversación en tu casa: que sea fácil entrar no significa que sea fácil quedarse ni que sea barato. De cada 100 admitidos, solamente 15 terminan matriculándose aquí ese otoño. Es una tasa baja frente a escuelas similares —en al menos siete de cada diez de ese grupo, se queda una proporción mayor de los admitidos—. Eso no es una mancha para la escuela: el registro federal no explica por qué cada familia decidió lo que decidió. Lo que sí te digo es esto: recibir la carta de admisión no es lo mismo que decidir ir. Espera tu carta de ayuda financiera con el precio neto —lo que realmente te va a costar el año— antes de tachar o confirmar esta escuela en tu lista.

Sobre transferencias: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 30 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí. Es una proporción alta frente a escuelas parecidas. Por separado, en el otoño de 2023 llegaron 95 estudiantes transferidos de otras instituciones —una llegada modesta—. Aquí hay algo que casi ninguna familia sabe y que pesa mucho cuando compares tasas de graduación más adelante: el estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otra universidad. El reporte cuenta el cambio, no si le fue bien o mal a esa persona.

El precio: lo que dice el folleto y lo que realmente puede pagar tu familia

En University of Pittsburgh-Johnstown, entre 46 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $10,031. Entre 70 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,645; entre 113 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $23,540. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (46 estudiantes) y el de la banda de más (113 estudiantes) hay $13,509 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $17,909.

$10,031 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y lo que eso significa en la vida real

En esta escuela, recibir algún tipo de beca o ayuda que no se devuelve es lo común, no la excepción: 98 de cada 100 estudiantes que buscan título la recibieron. Entre quienes la recibieron, el promedio anual fue de $10,172. La beca Pell —ayuda federal específica para familias de bajos ingresos— llegó a 29 de cada 100 estudiantes. Es una brecha que vale la pena notar: mucha ayuda general, pero la ayuda específicamente ligada a ingreso familiar bajo llega a una porción más chica.

No leas un número alto como una promesa personal. Es lo que pasó con otros estudiantes en un año específico. Pide por escrito qué solicitudes hay que llenar, cuáles son las fechas límite, y qué pasa con la beca si tu hijo baja de calificaciones.

Y ahora la parte de la deuda, dicha sin rodeos: 61 de cada 100 estudiantes de pregrado de esta escuela recibieron un préstamo estudiantil federal en el año reportado. Es una proporción alta comparada con escuelas similares —entre las que más tienen, de hecho—. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó $6,151 en promedio ese año. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años del plan, la suma ronda los $24,604, sin contar intereses.

Ese número se decide antes de la primera firma, no al final. Y este promedio es de préstamos federales a nombre del estudiante en un solo año: no incluye préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni deuda de banco, ni tarjeta de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —eso requeriría sumar los cuatro años, y ese dato no está en este reporte.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa Promise, dos mecanismos que vale la pena preguntar cómo funcionan en el caso concreto de tu hijo.

Vivir ahí: vivienda, comida, deportes y apoyos

University of Pittsburgh-Johnstown sí tiene vivienda controlada por la institución, y respondió que no todos los estudiantes de primera entrada y tiempo completo están obligados a vivir ahí —lo cual no descarta que algún programa específico sí lo requiera—. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan que elijas. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 1,831 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo: pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite de solicitud, y si hay lugar asegurado o lista de espera.

En cuanto a ROTC, la escuela marcó que sí existe la oportunidad, y la única rama confirmada por escrito es el Ejército. Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas, lo cual no significa que sea imposible, sino que hay que preguntar directamente. Tampoco queda claro si el programa se cursa en este campus o en otro.

Sí compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si el deporte es parte del plan de tu hijo, escríbele directamente al entrenador: pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina específica ofrece beca atlética.

Sobre educación a distancia: la escuela reporta ofrecerla en pregrado, pero en el conteo de otoño, 0 de cada 100 estudiantes llevaban toda su carga académica a distancia —de las tasas más bajas entre escuelas similares—. Y en su reporte más reciente, indicó que no ofrece un programa completo donde todos los cursos requeridos puedan tomarse a distancia. Si esto es relevante para tu familia, confírmalo por escrito para la carrera exacta que le interesa a tu hijo.

Finalmente, la institución reporta orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo tanto para estudiantes actuales como para quienes ya completaron su programa, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, una organización estudiantil de veteranos reconocida, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados confirma que existen como recurso declarado; no mide su calidad ni su efectividad para el caso particular de tu hijo.

Se quedan, se van, se gradúan: los números que de verdad importan al final

Aquí llegamos a la pregunta que probablemente más te importa después del dinero: si entra, ¿se va a quedar? ¿Se va a graduar?

De la generación que entró en otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo, 76 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos aquí o ya habían terminado su título un año después. Es una cifra un poco arriba de la mitad comparada con escuelas similares, ni de las mejores ni de las peores. Dos cosas que este número no te dice: no separa a quienes siguen estudiando de quienes ya se graduaron, y no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios —alguien pudo haberse cambiado a otra universidad y seguir ahí.

Ahora la graduación, con toda la honestidad que merece: de los estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo y primer ingreso, 54 de cada 100 tenían título de esta escuela seis años después. A los cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene presupuestado— la cifra baja a 38 de cada 100, dieciséis puntos menos. Comparada con escuelas similares, queda igual o por arriba de la mitad del grupo.

Quiero que te quedes con esto: a los seis años es prácticamente mitad y mitad. El reporte cuenta resultados, no las razones detrás de cada historia individual. Antes de decidir, pregunta directamente qué apoyos concretos existen para que un estudiante termine a tiempo, y cuánto suele tardar realmente la carrera específica que tu hijo quiere estudiar. Esos dieciséis puntos entre el año cuatro y el año seis casi siempre significan un año adicional de colegiatura, renta y gastos que no estaban en el presupuesto original.

Hay una tercera mirada, a ocho años, con una cohorte distinta que incluye tanto primer ingreso como estudiantes con experiencia previa, tiempo completo y parcial: 50 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela para agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 46 de cada 100, seis puntos abajo de quienes no la recibieron. Comparada con escuelas similares, queda por debajo de la mitad del grupo.

Este corte de ocho años es una fotografía en un momento específico, no una factura ni una medida de cuánto tiempo estudió cada persona ni cuánto le costó. Antes de firmar cualquier compromiso, pide por escrito cuánto tarda en completarse el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan los cursos obligatorios, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Lo que este artículo no puede contarte

Nada de lo que has leído aquí habla de lo que pasa después de la graduación: qué tanto ganan los egresados, si consiguen trabajo en su campo, cuánta deuda cargan al salir. Ese dato no está autorizado por las fuentes que sostienen este artículo, y no lo voy a inventar ni a insinuar.

Cómo juntar esto con lo que ya sabes de tu familia

Ahora ya conoces con bastante profundidad una de las piezas que necesitas para decidir: qué es University of Pittsburgh-Johnstown, cómo admite, cuánto cuesta en sus distintas capas, y qué les pasa a los estudiantes que entran ahí. Es una pieza real, construida con datos oficiales, no con folletos de mercadotecnia.

Pero es solamente una pieza. Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido hasta ahora.

Si viven en Pensilvania, la conversación sobre precio empieza distinta que si vienen de fuera del estado. Si a tu hijo le urge un plan claro de cuatro años, esta escuela te pide preguntar directamente por los apoyos de graduación a tiempo. Si el idioma inglés todavía es un trabajo en construcción para tu hijo, hay una pregunta puntual que hacer desde hoy sobre el examen de dominio.

Ninguna de esas respuestas te las puedo dar yo. Las tienes tú, o las va a construir tu hijo con tu acompañamiento. Lo que sí puedo decirte es que ya no llegas a esa conversación con las manos vacías.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de reportes oficiales que University of Pittsburgh-Johnstown envía al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada cifra. Best College Aid no representa a University of Pittsburgh-Johnstown ni al gobierno de Estados Unidos; este artículo organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.