Guía universitaria

University of Southern Indiana: tasa de admisión, requisitos y graduación

University of Southern Indiana: qué dicen realmente los números detrás de esta universidad pública

University of Southern Indiana en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
94.6 %

4,157 admitidos de 4,392 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$10,136 / $22,573

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,102/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
52 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

prioritaria: 15 de agosto · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
510–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (48 % envió el SAT)

SAT matemáticas
510–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
24

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
69 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$40

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando un padre o una madre empieza a mirar universidades con su hijo, es fácil quedarse en la superficie: el nombre suena bien, el sitio web se ve profesional, alguien conocido fue ahí. Pero detrás de cada universidad hay un conjunto de datos oficiales que cuentan una historia mucho más precisa que cualquier folleto. University of Southern Indiana, en Evansville, es una universidad pública que vale la pena entender con calma, porque sus números tienen matices que importan para una decisión familiar.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,139 palabras19 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que los datos oficiales realmente muestran: quién estudia ahí, qué tan difícil es entrar, cuánto cuesta, cuánta ayuda reciben las familias y qué pasa con los estudiantes una vez que empiezan. No te voy a decir si es "la universidad correcta" para tu hijo. Eso no lo puede decir ningún artículo. Pero sí puedo ayudarte a entender esta pieza del mapa con la claridad que mereces.

Qué tipo de universidad es

University of Southern Indiana es una institución pública de cuatro años, ubicada en Evansville, Indiana, dentro del condado de Vanderburgh. Está dentro del área metropolitana de Evansville, aunque el código censal la ubica en un suburbio: dentro del área urbanizada, pero fuera de la ciudad principal. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar hasta el campus, no confíes en lo que diga el mapa. Recorre esa ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tráfico real casi nunca coincide con el estimado.

El sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la coloca como una universidad de maestría, con programas grandes, y la describe como una escuela de cuatro años de talla mediana, principalmente residencial: en el momento de ese análisis, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución. IPEDS, la base de datos oficial del gobierno federal, confirma que ofrece programas hasta el nivel de doctorado, aunque eso es un dato institucional general: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo llega hasta ese nivel. Eso hay que verificarlo programa por programa.

Una nota que aclara, no que oscurece: University of Southern Indiana no tiene ninguna de tres designaciones especiales que el gobierno rastrea —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio nacional, 138 tienen alguna de esas tres etiquetas. Que ésta no las tenga no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y mejor aún, habla con alguien que ya estudie ahí.

Un dato que merece tu atención si tu hijo llegaría por transferencia: Carnegie la coloca entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Esa etiqueta no te dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se pierden en el cambio. Si ésa es la ruta de tu hijo, pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no, antes de inscribirse.

Una comunidad de tamaño medio, mayoritariamente del propio estado

En el conteo oficial de otoño más reciente, University of Southern Indiana tenía 9,282 estudiantes inscritos: 7,428 en pregrado y 1,854 en posgrado. No es una escuela chiquita ni una escuela enorme. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo nacional, su tamaño queda justo a media tabla. Es, sobre todo, una escuela de licenciatura, con relativamente poco peso en posgrado.

Aquí va algo que muchas familias pasan por alto: el número total de inscritos no te dice cuánta gente hay presente al mismo tiempo. Hay bastante estudiante de medio tiempo en esta cifra, así que antes de dar por hecho un horario, pregunta a qué horas se abren las materias específicas de la carrera que le interesa a tu hijo.

¿Quién compone esa comunidad? De cada 100 estudiantes de pregrado, 62 son mujeres. La mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso, 86 de cada 100, reportó una dirección permanente en el mismo estado al momento de solicitar ingreso: es una escuela que sirve, sobre todo, a su propia región. Los estudiantes de 25 a 64 años son minoría: 8 de cada 100. Y los estudiantes hispanos o latinos son 5 de cada 100 en el pregrado, una minoría chica, que la coloca en el cuarto más bajo entre las 519 escuelas comparables de este censo que reportaron este dato.

Quiero decirte esto con toda claridad, porque es el tipo de cosa que un dato frío puede distorsionar si no se explica bien: que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, así como muchos no la volverían buena por sí solos. Este número cuenta quién está matriculado, y nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y habla con un estudiante latino de ahí antes de decidir. Este número es de toda la escuela; la experiencia en una carrera específica puede verse distinta.

Cómo funciona el año académico y qué crédito previo acepta

El calendario está organizado por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí, es el formato más común en Estados Unidos.

Donde sí vale la pena detenerse es en el crédito previo. University of Southern Indiana declaró oficialmente que acepta crédito por exámenes AP, y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida": aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos sin crédito previo, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones o experiencia militar y gubernamental. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar directamente. Y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de inscripción dual.

Aquí va la verdad dura que necesitas escuchar antes de emocionarte con el ahorro: que la escuela declare que acepta AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. El reporte no dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes ese ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta de títulos: entre julio de 2022 y junio de 2023, la universidad entregó 1,292 títulos de licenciatura, repartidos en 23 familias de programas académicos. La familia más grande fue profesiones de la salud, con 27 de cada 100 títulos del año —ninguna otra área la superó, pero tampoco domina el total. Es una oferta ancha, sin una sola carrera que se lleve la mayoría. Eso sí, 23 familias con actividad no son 23 carreras exactas: cada familia agrupa varios programas. Verifica el programa preciso que le interesa a tu hijo.

Sobre el tamaño relativo de las clases: la razón oficial es de 14 estudiantes por cada persona de personal de instrucción, en términos equivalentes de tiempo completo. Comparada con escuelas similares, cae abajo de la mitad —una razón agregada baja. Pero ojo: esta cifra por sí sola no demuestra que haya más atención disponible por estudiante, y ciertamente no te dice el tamaño real de una clase de primer año. Es un promedio institucional, no una promesa de salón.

Oportunidades académicas estructuradas

La universidad reporta varios caminos formales: estudio en el extranjero, preparación para certificación docente por debajo del nivel postsecundario, la posibilidad de completar ahí —o en otra institución— la preparación en ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal de su programa de certificación docente inicial. Si la carrera de tu hijo se conecta con alguno de estos caminos, vale la pena preguntarlo directamente en admisiones.

Entrar aquí: una puerta abierta, con requisitos puntuales

Aquí llegamos a uno de los datos más importantes para cualquier familia que empieza a construir su lista: qué tan selectiva es esta universidad y qué pide.

University of Southern Indiana declaró que no tiene admisión abierta —revisa piezas específicas antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles que rastrea el gobierno federal, marcó tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. En cambio, declaró como no considerados: el lugar que ocupa en su generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, la experiencia de trabajo, y si algún familiar estudió ahí. IPEDS no reporta cómo se pondera cada elemento, así que esto no significa que el boletín sea el único factor, pero sí es la pieza que consistentemente aparece marcada como obligatoria.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, escucha esto con atención: el examen de dominio del inglés está marcado como obligatorio cuando aplica, y es de esas cosas que las familias descubren tarde. Pregúntalo desde hoy.

La tarifa de solicitud de pregrado es de $40.

Y ahora la cifra que probablemente más te interesa: en el reporte más reciente, hubo 4,392 solicitantes de primer ingreso y la universidad admitió a 4,157. Eso es 95 de cada 100. Comparada con 519 escuelas públicas similares de este censo, queda del lado alto de aceptación: siete de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron a un porcentaje igual o menor. Dicho sin rodeos: esta escuela casi siempre acepta. La energía de tu hijo rinde más cumpliendo fechas y completando el expediente correctamente que preocupándose por competir por un lugar.

Pero aquí va el contrapeso que no puedes saltarte: que sea fácil entrar no significa que sea barato, ni que la mayoría termine. Antes de decidir, mira el precio neto y la tasa de graduación. Esas dos cuentas pesan más que la de la entrada, y las vamos a ver en un momento.

De los estudiantes que fueron admitidos, sólo 31 de cada 100 terminaron inscribiéndose realmente aquí. Los otros 69 tenían la carta en la mano y decidieron ir a otro lado. Esto no mide qué tan difícil es entrar —eso ya lo vimos. Mide qué decidieron otras familias después de tener la opción sobre la mesa. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este tipo de número no debería decidir nada por sí solo: pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no los manda, la solicitud sigue su curso igual. De los estudiantes de primer ingreso que sí se inscribieron, 48 de cada 100 entregaron resultados del SAT —una proporción que la pone en el cuarto más alto entre universidades similares en entrega de puntajes, aunque la política siga siendo opcional. Entre quienes entregaron puntaje, la mitad de en medio sacó entre 510 y 610 en lectura y escritura, y entre 510 y 610 en matemáticas. Ese rango no es un mínimo para entrar ni una garantía de nada: describe sólo a quienes ya se habían inscrito y decidieron enviar su puntaje.

Sobre la transferencia: una salida frecuente que vale la pena entender

Aquí hay un dato incómodo, y prefiero dártelo directo. La universidad dio seguimiento a la generación de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que entró en 2017 buscando licenciatura. Dentro del 150% del tiempo normal para terminar, 466 de esos estudiantes se transfirieron a otra institución sin completar su carrera aquí. Eso es 28 de cada 100 —una tajada grande. Comparada con escuelas similares, queda del lado alto: siete de cada diez de ese grupo de comparación, o más, vieron irse a una proporción igual o menor.

Al mismo tiempo, la universidad también recibe bastante transferencia de entrada: 366 estudiantes llegaron aquí por primera vez en el otoño más reciente después de haber estudiado en otra institución.

Hay algo importante que casi nadie ve, y aquí pesa: el estudiante que se transfiere a otra escuela no cuenta como graduado de University of Southern Indiana, aunque termine su carrera en otro lado. Ténlo presente cuando compares tasas de graduación entre universidades más adelante en este artículo. Y que muchos se cambien no significa que les haya ido mal —el reporte cuenta el movimiento, no el motivo ni el resultado final de cada persona.

El precio: lo publicado y la brecha entre estado y fuera de estado

En University of Southern Indiana, entre 162 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,102. Entre 133 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $13,194; entre 154 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $17,421. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (162 estudiantes) y el de la banda de más (154 estudiantes) es de $10,319. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $14,066.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Ayuda financiera y préstamos: quién recibe qué

De cada 100 estudiantes que buscan título o certificado aquí, 78 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. El promedio de esa ayuda, contando sólo a quienes la recibieron, fue de $7,798 al año.

La beca Pell —ayuda federal específicamente para familias de bajos ingresos— llegó a 30 de cada 100 estudiantes. Es una proporción notablemente menor que el 78 de cada 100 que recibió ayuda en general. Esa diferencia puede venir de ayuda federal no-Pell, estatal, local o institucional; el reporte no permite saber exactamente cuál fuente cubre esa brecha. Pregunta directamente qué programas la componen y qué requisitos pide cada uno.

Algo que quiero que hagas con cualquier carta de ayuda financiera que reciba tu hijo, no sólo la de esta universidad: sepárala a mano en tres montones. Lo que no se devuelve. Lo que se devuelve con interés. Y lo que hay que trabajar para ganarlo. Muchas cartas revuelven estas tres cosas en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden.

Sobre préstamos: 29 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año escolar reportado. De quienes pidieron préstamo, cada uno se llevó $5,903 en promedio ese año. Comparada con escuelas similares, esta universidad queda del lado bajo en proporción de estudiantes que piden préstamo.

Aquí va la verdad simple pero necesaria: este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado lo determina su propia carta de ayuda financiera, no un promedio institucional. Espera esa carta antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella. Y recuerda que ese promedio de $5,903 es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda bancaria, ni tarjetas de crédito, ni la deuda acumulada al graduarse.

La universidad también reporta un mecanismo concreto para administrar el pago: un plan de colegiatura en plazos.

Vida en el campus, modalidad y apoyos disponibles

University of Southern Indiana sí tiene vivienda controlada por la institución, con capacidad máxima reportada de 2,284 estudiantes. No es obligatorio para todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso vivir ahí —aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. También ofrece planes de comida, con número fijo de comidas por semana en su plan más grande. Que exista la opción no garantiza cama ni tarifa incluida: pide por escrito el costo de este año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad reportó oportunidad de ROTC del Ejército (Army) específicamente. Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas. Si a tu hijo le interesa una rama distinta, este reporte no la confirma —eso no significa que sea imposible, significa que hay que preguntar directamente. Y que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico: pregunta cupos, becas y requisitos por nombre.

En deportes: sí compite en atletismo intercolegial, afiliada a la NCAA. Reporta membresía para baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo es atleta, la membresía es de la escuela, no de él: escríbele directamente al entrenador del deporte, pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten y si esa disciplina otorga beca atlética. Pide que te lo contesten por escrito.

Sobre educación a distancia: la ofrece tanto en pregrado como en posgrado, y reporta al menos un programa completo que puede terminarse totalmente a distancia. Pero en el conteo general, sólo 7 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 93 tomaban al menos una clase presencial. Si el plan de tu hijo depende de estudiar completamente en línea, confirma el nivel y la carrera exacta donde eso aplica.

La biblioteca opera con personal contratado y un gasto anual que supera el umbral de $100,000 que rastrea el gobierno; tiene material físico y digital, y ofrece préstamo entre bibliotecas. Ese umbral es sólo un piso mínimo —no garantiza que existan bases de datos específicas para la carrera de tu hijo. Pregúntalo por nombre de programa.

Finalmente, la universidad reporta estos apoyos: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar el programa, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice nada sobre su calidad o efectividad real —eso se verifica hablando con quien ya los usa.

Lo que pasa después de que empiezan: retención y graduación

Ésta es, para mí, la parte más importante del artículo, porque aquí es donde se ve si un estudiante que entra realmente logra quedarse y terminar.

De la generación de estudiantes que entraron por primera vez, de tiempo completo, buscando licenciatura, en el otoño de 2022: 1,222 personas. De ellas, 849 —69 de cada 100— cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritas aquí o ya habían completado su licenciatura un año después. Comparada con escuelas similares, esta proporción queda en la parte de abajo: siete de cada diez escuelas de ese grupo, o más, retuvieron una proporción mayor.

Es una verdad que hay que decir de frente, sin dramatizarla: casi tres de cada diez estudiantes de esa generación no siguieron inscritos aquí un año después. El reporte no dice por qué —no separa a quien se transfirió, a quien pausó, a quien empezó a trabajar. No aparecer retenido no significa que alguien se haya rendido. Pero sí es una parte real de la historia que merece que la mires de frente antes de decidir.

Sobre graduación: de los 1,673 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 866 tenían título de esta escuela seis años después. Eso es 52 de cada 100 —casi mitad y mitad. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 38 de cada 100. Comparada con escuelas similares, queda por debajo de la mitad del grupo: más de la mitad de esas escuelas graduó a una proporción mayor en el mismo plazo.

Tabla de datos del artículo
PlazoTasa de graduación
4 años38 de cada 100
6 años52 de cada 100

Dicho sin rodeos: a los seis años, poco más de la mitad de esa generación tenía licenciatura de aquí, y poco menos de la mitad no la tenía. El reporte cuenta resultados, no las razones de cada caso individual. Antes de decidir, pregunta directamente qué apoyos concretos ofrece la universidad para ayudar a los estudiantes a terminar, y cuánto tiempo real toma completar la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Y recuerda lo que vimos antes sobre transferencia: el estudiante que se cambia de escuela no cuenta como graduado aquí, aunque termine en otro lado. Esta tasa sólo sigue a quienes entraron de tiempo completo y por primera vez —no incluye a quienes llegaron transferidos ni a quienes empezaron medio tiempo.

Hay una tercera medida, a ocho años, que amplía un poco la mirada: de una cohorte de 2,481 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —incluyendo primer ingreso y quienes ya tenían experiencia postsecundaria previa, tiempo completo y parcial—, 52 de cada 100 tenían título o certificado de aquí al corte de agosto de 2023. Un 26 de cada 100 aparecía en el indicador de quienes no habían recibido credencial de esta institución, aunque por una inconsistencia en cómo se define ese indicador, el dato no permite afirmar con precisión cuántos seguían inscritos exactamente en ese momento.

Un dato que merece tu atención si tu familia califica para ayuda de bajos ingresos: entre los estudiantes que recibieron beca Pell en esa misma cohorte histórica, 46 de cada 100 tenían título o certificado de aquí a los ocho años —10 puntos menos que el grupo que no recibió Pell. Esta comparación es de una cohorte específica de 2015-16; que tu familia califique para Pell hoy no determina el resultado individual de tu hijo. Pero si aplica, pregunta en la escuela qué existe en concreto: ¿hay un consejero asignado?, ¿hay ayuda de emergencia disponible?, ¿la beca interna se renueva cada año? Y pide que te lo contesten por escrito.

Lo que este artículo no puede decirte

Este artículo se detiene en los datos oficiales que existen sobre University of Southern Indiana. No tiene información sobre lo que pasa después de la graduación —salarios, empleo, o cuánta deuda cargan realmente los estudiantes al salir. Eso requiere otras fuentes, y conviene buscarlas por separado antes de tomar una decisión final.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir: qué es realmente University of Southern Indiana según sus propios datos oficiales. Es una universidad pública de tamaño medio en Evansville, con una puerta de entrada muy abierta, un precio de lista relativamente bajo comparado con escuelas similares, y una brecha real entre lo que paga un residente de Indiana y lo que paga alguien de fuera. Es una escuela donde casi tres de cada diez estudiantes no siguen inscritos después del primer año, y donde poco más de la mitad de una generación típica termina con título en seis años.

Ninguno de estos números es una sentencia sobre tu hijo. Son el resultado agregado de miles de estudiantes distintos, con circunstancias distintas a las suyas. Lo que sí puedes hacer con esta información es exactamente lo que hemos venido señalando en cada sección: verificar por escrito lo que aplica a su caso, pedir la carta de ayuda financiera antes de decidir nada, y preguntar directamente por su carrera, su modalidad y su situación específica.

Esta pieza es el suelo. Júntala con lo que tu hijo realmente quiere estudiar y ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, hecha con calma y con información verificada, nace un plan verdadero.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación de Estados Unidos, con datos correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24 según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a University of Southern Indiana ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es un recurso informativo independiente.

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