Guía universitaria

The University of Tennessee-Knoxville: tasa de admisión, requisitos y graduación

The University of Tennessee-Knoxville: lo que dicen los datos oficiales y lo que significan para tu familia

The University of Tennessee-Knoxville en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
46 %

23,221 admitidos de 50,488 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$13,484 / $31,974

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$9,397/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
73 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Obligatorio

obligatorio · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
600–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (28 % envió el SAT)

SAT matemáticas
590–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
28

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
91 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
6 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que parecen un país entero: grandes, con historia, con un nombre que todo mundo reconoce cuando lo dices en voz alta. The University of Tennessee-Knoxville es una de ésas. Y precisamente porque es grande, es fácil que una familia se quede en la superficie: el nombre, el ambiente de fútbol americano, la ciudad. Lo que quiero hacer aquí es distinto. Quiero que, cuando termines de leer, entiendas esta universidad como se entiende un mapa, no como se admira una foto. Con sus distancias reales, sus costos reales y sus probabilidades reales.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,550 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Todo lo que sigue viene de reportes que la propia universidad entrega cada año al gobierno federal de Estados Unidos. No es opinión mía ni promoción de nadie. Es la base sobre la que puedes empezar a construir, junto con tu hijo, una decisión que en realidad tiene tres piezas: lo que la universidad es, lo que él quiere, y lo que ustedes como familia pueden y están dispuestos a pagar. Aquí sólo vamos a resolver la primera pieza. Pero resolverla bien vale la pena.

Qué tipo de universidad es, en términos que puedas usar

The University of Tennessee-Knoxville es una universidad pública de cuatro años o más, y el nivel más alto que reporta ofrecer es el doctorado. El sistema Carnegie, que clasifica a las universidades de Estados Unidos según lo que realmente hacen, la coloca entre las de doctorado con la actividad de investigación más alta que existe. Eso no significa que enseñe mejor que otra escuela; significa que es un lugar donde se produce mucha investigación, con estudiantes de doctorado trabajando junto a profesores.

En la misma clasificación aparece como una escuela de cuatro años, de talla grande y principalmente residencial: entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivían en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo. Es, en otras palabras, el tipo de universidad donde uno se va a vivir, no solamente a tomar clases.

También aparece marcada, en el archivo oficial 2023, como Land Grant Institution —una designación histórica que en este censo comparten apenas 80 de 3,012 instituciones—. Es un dato real, pero no confundas la etiqueta con el servicio. No te dice qué tan bien va a atender a tu hijo, ni qué becas aplican, ni quién le va a contestar el teléfono cuando tenga una duda en abril. Eso lo averiguas preguntando por nombre, no leyendo una casilla marcada.

Carnegie también la ubica entre las universidades de admisión más selectiva y entre las que reciben muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otra escuela, ese dato le sirve como punto de partida, pero no le dice cuántos créditos le van a reconocer. Eso se pide por escrito, materia por materia, antes de tomar la decisión.

Físicamente, está en Knoxville, Tennessee, dentro del condado de Knox, en el área metropolitana de esa ciudad. Eso no significa que el campus esté en pleno centro. Si tu hijo piensa vivir en casa y viajar todos los días, no confíes en lo que diga el mapa: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca coincide con el estimado.

Una comunidad grande, y dentro de ella, un lugar chico para los latinos

Aquí viene un número que quiero que veas de frente, sin adorno. De los estudiantes de pregrado que reportaron en el otoño de 2023, sólo 6 de cada 100 son hispanos o latinos. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas parecidas, queda por debajo de la mitad de ese grupo. Es una minoría chica.

Eso no saca a esta universidad de la lista de tu hijo, y tampoco la pone. Simplemente es un hecho que conviene mirar antes de decidir, no después. Si tu hijo va a ser uno de los pocos, en la visita pregunta específicamente qué existe para estudiantes latinos: un grupo estudiantil, un centro cultural, alguien en la oficina que hable español. Y si puedes, habla con un estudiante latino que ya esté ahí, antes de comprometerte. Este número es de la escuela entera; la experiencia dentro de su carrera puede sentirse distinta.

El resto de la fotografía: casi no hay adultos en este pregrado, apenas 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. Entre hombres y mujeres está bastante parejo, 54 de cada 100 son mujeres. Y poco más de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso, 58 de cada 100, venían del mismo estado de Tennessee.

En cuanto a tamaño, esta universidad es de las grandes de verdad: 36,304 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, en la banda más alta que usa el gobierno para clasificar matrícula. Comparada con escuelas parecidas, cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella. Pero ese número grande trae adentro al posgrado: de esos 36,304, sólo 28,883 son de pregrado; los otros 7,421 ya terminaron una carrera y están estudiando algo más avanzado. Si tu hijo va entrando a licenciatura, el número que le importa a él es 28,883, no el total.

Cómo se organiza el año académico, y qué hacer con los créditos ya ganados

El año en The University of Tennessee-Knoxville se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Es el calendario más común en Estados Unidos, así que si tu hijo viene de un high school tradicional, no va a sentir un cambio de ritmo.

Un dato práctico: la universidad reporta que acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó que dé crédito por experiencia de vida. También declaró que matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de dual enrollment, y reporta aceptar crédito por entrenamiento militar.

Aquí va la advertencia que de verdad importa: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito a cualquier examen. No sabemos, con este dato, cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan hacia la carrera específica de tu hijo. Antes de que hagas cuentas de cuánto tiempo o dinero se van a ahorrar, pide la evaluación de equivalencias por escrito. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Una oferta académica amplia, sin una sola carrera que se lo lleve todo

En un solo año, esta universidad entregó 5,568 títulos de licenciatura, repartidos en 24 familias de carreras. La más grande fue negocios y administración, con 28 de cada 100 títulos del año —ninguna otra área le pasó por arriba, pero tampoco se llevó la mayoría—. Comparada con escuelas parecidas, queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su oferta.

Esto te dice algo útil: si tu hijo todavía no sabe exactamente qué quiere estudiar, aquí hay variedad de puertas por las cuales entrar. Pero 24 familias de carreras con presencia en el reporte no son 24 programas garantizados con inscripción activa; una fila puede reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto que le interesa antes de dar nada por hecho.

Sobre el tamaño de las clases: la universidad reporta una razón de 18 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Comparada con escuelas similares, eso la coloca en el cuarto con la razón más alta —o sea, relativamente más estudiantes por profesor que la mayoría de sus pares—, aunque en la escala general esa cifra se considera media. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo, y ninguna de las dos te dice el tamaño real de una clase de primer año. Ese dato IPEDS no lo mide.

Los caminos académicos que ya existen, listos para preguntarles por nombre

La universidad reporta ofrecer estudio en el extranjero, investigación de pregrado junto a profesores fuera del salón de clases, y rutas para la certificación docente, incluyendo la aprobación estatal del programa para certificación docente inicial. Si a tu hijo le interesa alguna de estas rutas, éste es el punto exacto donde empezar a preguntar: qué requisitos pide cada programa, cuándo se solicita y qué compromiso implica.

Entrar no es automático: lo que pide la solicitud

The University of Tennessee-Knoxville declaró que no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, el lugar que ocupa tu hijo en su generación, el ensayo personal, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Además toma en cuenta, aunque no sean obligatorias, el plan de materias cursado, las cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, y la experiencia laboral.

Aquí no alcanza con juntar papeles: hay que escribir. Si tu hijo tiene ese ensayo pendiente, que lo empiece en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda. La tarifa de solicitud publicada es de $50.

¿Qué tan selectiva es en la práctica? En el ciclo 2023, la universidad recibió 50,488 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 23,221. Es 46 de cada 100. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas parecidas, está entre las que menos aceptan: nueve de cada diez de ese grupo aceptaron a un porcentaje mayor de solicitantes. Este 46% no distingue entre quienes fueron rechazados, quedaron en lista de espera o retiraron su solicitud, y es de la escuela completa, no de una carrera en particular. Si tu hijo va por un programa específico, ese número de admisión por carrera hay que pedirlo directamente a la oficina de admisiones.

Un dato que sorprende a muchas familias: de cada 100 estudiantes admitidos en 2023, sólo 29 acabaron inscribiéndose. Los otros 71 tenían la carta en la mano y eligieron otro lugar. Esto no mide qué tan difícil es entrar; mide qué decidieron otras familias después de la admisión. Cuando lleguen las cartas de tu hijo, este porcentaje no es lo que debe pesar en la decisión. Pon las ofertas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

El SAT o el ACT sí es requisito aquí. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, 28 de cada 100 entregaron puntaje del SAT; entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 600 y 670 en lectura y escritura, y entre 590 y 670 en matemáticas. Si tu hijo anda por debajo de esos números, no significa que quede fuera, pero sí es algo para trabajar con tiempo, no la última semana antes de aplicar. Y recuerda: esos rangos son de quienes ya se inscribieron, no de todos los solicitantes; el 600 no es un mínimo ni el 670 una garantía.

Sobre transferencias: de una generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 17 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin haber terminado ahí, una proporción algo más baja que la de sus pares. Por otro lado, en 2023 llegaron 1,559 estudiantes nuevos por transferencia desde otra institución, una cifra alta. Cambiarse de escuela no es fracasar; pero si tu hijo llega por transferencia, pide por escrito, con la lista de materias en mano, cuáles créditos le van a reconocer antes de que se mueva.

El precio publicado, y por qué casi nadie lo paga completo

En The University of Tennessee-Knoxville, entre 419 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $9,397. Entre 257 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $18,820; entre 535 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $25,438. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (419 estudiantes) y el de la banda de más (535 estudiantes) hay $16,041 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $20,885.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $9,397 en el año académico 2022-23.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que sí llega, y la que hay que pedir prestada

De cada 100 estudiantes que buscan un título aquí, 75 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio del año fue de $11,446 —ese promedio no se reparte entre todos, sólo cuenta a quienes sí recibieron algo—.

La beca Pell, reservada para familias de ingresos bajos, le llegó a 21 de cada 100 estudiantes. La ayuda en general le llega a la mayoría; la que depende del ingreso familiar, a menos. La diferencia puede venir de ayuda estatal, institucional u otras fuentes que este reporte no separa. Cuando llegue la carta de ayuda de tu hijo, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden.

Sobre préstamos: 30 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo federal en 2022-23, y quienes pidieron se llevaron en promedio $6,285 ese año. Comparada con escuelas similares, esta proporción de estudiantes con préstamo está del lado bajo: siete de cada diez escuelas parecidas tuvieron una proporción mayor. Ese promedio no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda de tarjeta, ni la deuda acumulada de varios años. Es sólo un año, sólo préstamo federal a nombre del estudiante.

Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado sale de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela, y antes de comprometerte con ella.

La universidad también reporta opciones prácticas de pago: un plan de colegiatura en plazos y participación en un programa Promise. Pregunta por nombre cómo funcionan y qué se necesita para calificar.

Vivienda, ROTC, deporte, y lo demás que rodea la vida en el campus

Aquí sí hay vivienda propiedad de la universidad, con capacidad reportada de 8,700 estudiantes dentro o fuera del campus. No es obligatorio para todos vivir ahí, pero eso no significa que ningún programa lo exija: pregunta la regla exacta para el año y la carrera de tu hijo. También hay planes de comida, pero el número de comidas por semana cambia según el plan que se elija. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible; pide por escrito tarifa, fecha límite y si aseguran lugar o entran a lista de espera.

Si a tu hijo le interesa ROTC, la universidad reportó dos ramas disponibles: Army y Air Force. Navy no aparece marcada. Que esté en el reporte no significa que el programa se curse necesariamente en este campus ni aclara cupos o becas; hay que preguntarlo por nombre.

En deporte, la universidad compite en la NCAA —no en otras asociaciones—, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo aspira a jugar, la membresía es de la escuela, no de él: escríbele directamente al entrenador de ese deporte y pregunta por lugar, división y beca, por escrito.

Sobre educación a distancia: la universidad la ofrece en pregrado y posgrado, pero sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 98 tomaban al menos una clase presencial. También reportó tener al menos un programa completo a distancia, sin especificar en qué nivel. Confirma la carrera y el nivel exactos antes de suponer nada.

La biblioteca cuenta con personal contratado, gasto anual arriba del umbral que registra el gobierno, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que existan bases de datos para la carrera específica de tu hijo; eso se pregunta por nombre.

Finalmente, la universidad reporta orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al terminar, participación en el programa Yellow Ribbon, punto de contacto para veteranos y sus familias, una organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan buenos son ni cuánta gente los usa con éxito; son la puerta por donde empezar a preguntar.

Los que se quedan, los que se gradúan, y en cuánto tiempo

Aquí hay un número fuerte: de una generación de estudiantes de tiempo completo que entró en el otoño de 2022, 91 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían completado la licenciatura un año después. Comparada con escuelas similares, está entre las que más conservan a su gente. Pero ojo: esta cifra mezcla a los que siguen estudiando con los que ya se titularon, y no separa esas dos ramas ni explica qué pasó con el resto.

Sobre graduación: de una generación que entró en 2017, 73 de cada 100 tenían el título en la mano seis años después. A cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene presupuestado— la cifra baja a 56 de cada 100, diecisiete puntos menos. Comparada con escuelas similares, esta universidad queda en el cuarto de arriba en proporción de titulados.

Vale la pena ver el desglose completo de esa misma generación de 4,883 estudiantes: 3,589 se titularon aquí dentro del plazo; 829 se transfirieron a otra escuela sin completar aquí; 52 seguían inscritos sin haber terminado; y 413 quedaron en la categoría "ya no inscritos", que no explica el motivo. Esa brecha de diecisiete puntos entre el cuarto y el sexto año importa de verdad para tu bolsillo: antes de firmar nada, pide por escrito cuánto suele tardar realmente el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan los cursos obligatorios, y cómo cambiaría el costo total si el camino se alarga un año o dos.

Hay una medida más amplia, a ocho años, que sigue a una cohorte que entró en 2015-16 —incluye tanto primer ingreso como quienes ya traían créditos de otra escuela—: 71 de cada 100 habían obtenido un título o certificado de esta universidad. Entre quienes recibieron beca Pell, esa cifra baja a 61 de cada 100, catorce puntos por debajo de quienes no la recibieron. Si tu familia calificaría hoy para Pell, esto no decide el resultado de tu hijo, pero sí es una pregunta que vale la pena hacer directamente en la escuela: qué consejero le asignarían, qué ayuda de emergencia existe, y si la beca institucional se renueva cada año. Pide que te lo contesten por escrito.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Ahora conoces The University of Tennessee-Knoxville con más profundidad de la que tenías al empezar a leer. Sabes que es grande, selectiva, con investigación fuerte y una comunidad latina pequeña. Sabes que la mayoría se queda, que muchos se gradúan, pero que el camino de cuatro años no es garantía para todos.

Nada de esto te dice si ésta es la universidad correcta para tu hijo. Eso depende de lo que él quiera estudiar, de lo que ya haya construido en la prepa, y de lo que ustedes como familia puedan y estén dispuestos a pagar. A él le toca escribir ese ensayo, decidir qué carrera perseguir, presentarse al entrenador si quiere jugar, buscar el grupo estudiantil si le importa encontrar comunidad. A ti te toca el dinero, los plazos, las cartas que hay que leer con calma y las preguntas que hay que hacer por escrito antes de firmar nada.

Junta esta pieza con las otras dos que sólo tú y tu hijo pueden completar. De esa combinación, no de un número aislado, nace un plan verdadero.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de reportes oficiales que The University of Tennessee-Knoxville entrega al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a The University of Tennessee-Knoxville ni a ninguna agencia gubernamental; este texto es material de divulgación para ayudar a las familias a entender datos públicos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.