Guía universitaria

The University of Texas at Austin: tasa de admisión, requisitos y graduación

The University of Texas at Austin: lo que dicen los datos, para que tú decidas con calma

The University of Texas at Austin en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
29.1 %

19,253 admitidos de 66,109 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$11,678 / $42,778

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,972/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
88 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de diciembre

regular: 1 de diciembre · prioritaria: 15 de octubre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
620–730

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (63 % envió el SAT)

SAT matemáticas
610–760

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
31

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
96 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$75

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
28 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, cuando tu hijo empieza a mencionar universidades en la mesa, en que un nombre como "UT Austin" empieza a repetirse. Suena grande, suena importante, y tú quieres entender qué es realmente antes de que se vuelva una ilusión o un miedo. No necesitas convertirte en experto en códigos federales para eso. Necesitas que alguien te traduzca lo que el gobierno ya sabe de esta universidad, con honestidad, sin inflar nada y sin apagar lo que sí es notable. Eso es lo que vamos a hacer aquí.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,843 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de universidad es y dónde vive

The University of Texas at Austin está clasificada por el sistema Carnegie —la forma en que el país ordena a sus universidades según lo que hacen— entre las instituciones de doctorado con la actividad de investigación más alta que existe. Es, además, una escuela que ese mismo sistema coloca en su grupo de admisión más selectiva.

Es una universidad pública de cuatro años, y su nivel más alto reportado de oferta académica es el doctorado. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo llega hasta ese nivel, ni si pregrado y posgrado están conectados en esa carrera. Eso se verifica programa por programa.

Está en Austin, Texas, dentro del condado de Travis, en una ciudad principal de más de 250,000 habitantes, dentro del área metropolitana de Austin-Round Rock-San Marcos. Eso no te dice si el campus está en el centro de la ciudad ni cómo es la vida ahí cerca. Si tu hijo pensara vivir en casa y viajar todos los días, el consejo es simple y práctico: maneja tú mismo esa ruta un día entre semana, a la hora exacta en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Carnegie también la describe como una institución de talla grande y "principalmente no residencial". Esa etiqueta se activa cuando menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vive en vivienda de la institución, o cuando menos de la mitad estudia tiempo completo. El dato no aclara cuál de las dos condiciones se cumplió, y tampoco significa que no existan dormitorios — de hecho, como verás más adelante, sí los hay.

Una cosa más antes de seguir: The University of Texas at Austin no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio, 138 sí traen alguna de esas tres designaciones; ésta no está entre ellas. Eso no te dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy, ni cuántos estudiantes latinos hay, ni cómo se sentiría tu hijo en ese campus. Esas preguntas se responden hablando con la escuela, no leyendo una casilla.

El tamaño de la comunidad en la que entraría tu hijo

Aquí viene un número que vale la pena subrayar: 28 de cada 100 estudiantes de pregrado en The University of Texas at Austin son hispanos o latinos. Es uno de cada cuatro, o más. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo que reportaron el dato, queda en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro de esas escuelas reportaron una proporción igual o menor. Si tu hijo es latino, ser latino no sería la excepción en ese campus.

Pero un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay, no si hay consejería en español, tutorías dedicadas, o si esos estudiantes efectivamente terminan la carrera. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo. Contar no es atender. Vale la pena preguntarlo directamente antes de dar por hecho una comunidad de apoyo que el número, por sí solo, no puede prometerte.

Algunos datos más de esa comunidad: casi no hay adultos —apenas 2 de cada 100 estudiantes tienen entre 25 y 64 años—; hay más mujeres que hombres, 58 de cada 100; y la gran mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso, 88 de cada 100, ya vivía en Texas antes de solicitar.

Ahora el tamaño total. En el conteo oficial de otoño, The University of Texas at Austin reportó 53,082 estudiantes inscritos, lo que la coloca en la banda más alta que usa el gobierno para medir tamaño: 20,000 o más. Entre las 519 escuelas comparables de este censo, es de las más grandes; cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella.

Pero ese número grande trae dentro el posgrado. De los 53,082, 42,444 son de pregrado y 10,638 de posgrado. Si tu hijo apenas va entrando a la carrera, el número que le importa a él no es el total: es 42,444. Buena parte de esa cifra total es gente que ya terminó una carrera y sigue estudiando algo más.

Cómo está armado el año académico y qué tan amplia es la oferta

The University of Texas at Austin organiza el año por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Acepta crédito por exámenes AP, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de inscripción dual, y reporta aceptar crédito por entrenamiento militar.

Que acepten AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. El dato no dice cuántos puntos piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a variedad de carreras: en un solo año, esta universidad entregó 10,094 títulos de licenciatura, repartidos en 23 familias de carreras. Es una oferta muy amplia, y además muy repartida — la familia con más títulos fue ingeniería, y aun así representó sólo 14 de cada 100 títulos del año. Frente a las 514 escuelas comparables de este censo, queda en el cuarto que más títulos de licenciatura entrega al año.

Eso sí: 23 familias de carreras con registro no significa 23 carreras específicas con estudiantes activos. Una familia agrupa varios programas, y alguna fila puede reportar cero títulos ese año. Antes de emocionarte con la variedad, verifica que el programa exacto que le interesa a tu hijo exista y esté activo hoy.

Sobre el tamaño de los grupos, el dato oficial es una razón de 18 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Comparada con escuelas parecidas, esa cifra cae en el cuarto de arriba —de los más altos entre esas 519 instituciones—, aunque en la escala general se describe como una banda intermedia. Las dos cosas son ciertas a la vez, y por eso te las doy separadas. Lo que ese número no te dice es el tamaño real de un salón de primer año. No confundas una razón institucional con el tamaño de la clase de tu hijo.

Oportunidades académicas que la institución reporta

Además de la oferta general de carreras, la institución reporta caminos estructurados como estudio en el extranjero, educación de desarrollo sin crédito, preparación para certificación docente por debajo del nivel postsecundario, la posibilidad de completar en la propia institución la preparación en ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal de su programa para certificación docente inicial. Son rutas que existen en el papel; su alcance real para la carrera de tu hijo se confirma preguntando directamente.

Cómo es entrar: requisitos, selectividad y lo que pasa después

Aquí es donde muchas familias sienten más ansiedad, así que vamos con calma y con los números exactos.

The University of Texas at Austin no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles que este conteo evalúa, marcó tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, haber cursado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés cuando aplica. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: promedio de la prepa, lugar en la generación, ensayo personal, cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, y experiencia laboral.

Una nota que vale oro para muchas familias: si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la preparatoria en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Esta universidad lo marcó como obligatorio cuando aplica, y es justo de esas cosas que se descubren tarde, cuando ya no hay tiempo cómodo para resolverlas. La tarifa de solicitud de pregrado publicada es de $75.

Ahora la selectividad, con los números completos. En el ciclo 2023, The University of Texas at Austin recibió 66,109 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 19,253. Eso es 29 de cada 100. Comparada con las 519 escuelas públicas selectivas de este censo, está entre las que menos aceptan: nueve de cada diez de esas escuelas aceptaron una proporción mayor de sus solicitantes. Del otro lado están los 46,856 solicitantes que no recibieron oferta.

Es selectiva. No es imposible, pero tampoco es una apuesta segura. Y ese porcentaje es de la escuela entera: IPEDS no reporta cuántos entran a cada carrera específica, así que si tu hijo va por una carrera particular, ese dato hay que pedirlo directamente a la oficina de admisiones antes de armar la lista de universidades. Que esta escuela esté en la lista está bien. Que sea la única, no.

Aquí viene algo que sorprende a muchas familias: de los admitidos, sólo 49 de cada 100 terminaron inscribiéndose ahí. Los otros 51 fueron admitidos y no se matricularon en esa escuela. Comparada con sus pares, esa proporción de "sí se quedaron" es de las más altas: en menos de una de cada diez escuelas similares se queda una parte mayor de los admitidos. Pero este número no mide calidad ni prestigio ni satisfacción. Sólo cuenta cuántos admitidos de primer ingreso decidieron inscribirse ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión de varias escuelas, este porcentaje no es lo que decide nada por ti. Pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre exámenes: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los envía, se toman en cuenta; si no los envía, la solicitud sigue completa. Aun así, 63 de cada 100 estudiantes que se inscribieron sí entregaron SAT —una proporción alta comparada con escuelas similares—, y entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 620 y 730 en lectura y escritura, y entre 610 y 760 en matemáticas. Esos rangos son de estudiantes que ya se inscribieron y decidieron mandar su puntaje. No son de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje decidió una admisión. Ese 620 no es un mínimo, y ese 730 tampoco es una garantía.

Por último, sobre transferencias: en el otoño de 2023, 1,995 estudiantes de pregrado llegaron a esta escuela por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es una cifra alta comparada con escuelas similares, aunque recuerda que una escuela grande cuenta más personas sólo por su tamaño, no necesariamente por proporción. Lo que no sabemos, porque el archivo no lo reporta, es la tasa de salida de estudiantes que se van a transferir a otro lado. Eso no demuestra que nadie se transfiera desde ahí; simplemente no está en este reporte.

El precio de lista y lo que realmente paga cada familia

En The University of Texas at Austin, entre 1,158 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,972. Entre 662 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $18,618; entre 935 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $28,972. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (1,158 estudiantes) y el de la banda de más (935 estudiantes) hay $16,000 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $18,036.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Becas, préstamos y las formas de pagar

La ayuda que no se devuelve —becas y subvenciones— le llegó a 51 de cada 100 estudiantes que buscan un título en esta escuela. Es más de la mitad, pero no todos. Comparada con sus pares, esa proporción cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes; entre quienes sí la recibieron, el promedio anual fue de $12,400.

La beca federal Pell, reservada para familias de menores ingresos, llegó a 25 de cada 100 estudiantes. Es decir: la ayuda en general alcanza a más de la mitad, pero la ayuda ligada directamente al ingreso familiar alcanza a una proporción menor. Esa diferencia puede venir de ayuda federal que no es Pell, o de fuentes estatales, locales o institucionales; el desglose no permite atribuirla del todo a la escuela. Cuando te llegue tu carta, sepárala tú mismo en tres montones a mano: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que ganar trabajando. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde una familia se confunde sin querer.

Sobre préstamos federales: 27 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron uno en el año escolar 2022-23, con un promedio de $6,007 por estudiante que sí pidió. Comparada con sus pares, esta proporción es relativamente baja: siete de cada diez escuelas similares, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo.

Ese promedio es de un solo año, y sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda de banco, ni tarjeta de crédito, y tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa después de varios años. Ese número no está en este reporte. Lo que este porcentaje te dice es sobre otras familias, no sobre la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado sale de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela, y espérala también antes de comprometerte con ella.

Para administrar el pago, la institución reporta tres mecanismos: un plan de colegiatura garantizada, un plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise. Vale la pena preguntar los detalles de cada uno directamente con la oficina financiera.

Vida en el campus, modalidad y apoyos disponibles

The University of Texas at Austin sí tiene vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 7,960 estudiantes, dentro o fuera del campus. No exige que todos los estudiantes de primer ingreso vivan ahí obligatoriamente —eso niega una obligación universal, pero no dice que ningún programa tenga ese requisito para algunos estudiantes—. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan que se elija. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible para tu hijo; pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitarla, y si hay lugar asegurado o lista de espera.

Sobre ROTC: la institución marcó las tres ramas de servicio —Army, Navy y Air Force— más la opción Marine Corps dentro de Navy. Marcar las tres no es lo común: de 3,012 universidades en esta guía, sólo 135 lo hacen. Pero que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico, ni cupos, ni becas. Pregunta cada ruta por su nombre antes de construir un plan alrededor de eso.

En deportes, la universidad compite en el nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA —no a otras asociaciones—, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esa membresía es de la institución, no de tu hijo: si le interesa competir, hay que escribir directamente al entrenador de ese deporte y preguntar por lugar en el equipo, división y si hay beca atlética disponible.

Sobre educación a distancia: sí se ofrece, en pregrado y posgrado, pero apenas 1 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaba todas sus clases a distancia en el conteo más reciente. Los otros 99 tomaban al menos una clase presencial. La institución también reporta ofrecer al menos un programa completo a distancia, pero eso no confirma que exista específicamente en pregrado para la carrera de tu hijo; hay que confirmar nivel y carrera exactos.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno; tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no confirma que existan bases de datos específicas para la carrera de tu hijo — eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, la institución reporta una lista amplia de servicios: orientación académica y profesional combinada, bolsa de trabajo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, cuidado infantil en el campus, un programa integral de transición para estudiantes con discapacidad intelectual, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados confirma que existen en el papel. No confirma su calidad, su disponibilidad real ni si funcionarán para el caso específico de tu hijo. Eso se pregunta directamente.

Qué tan probable es que tu hijo se quede y se gradúe

Esta es, para muchas familias, la sección más importante de todas: ¿la gente que entra, se queda? ¿Y termina?

De la generación que entró de tiempo completo por primera vez en el otoño de 2022, 96 de cada 100 seguían inscritos o ya habían terminado la licenciatura un año después. Es un resultado altísimo comparado con escuelas similares: nueve de cada diez, o más, de esas 519 instituciones retuvieron una proporción igual o menor. Ojo: entre estudiantes que entraron de tiempo parcial ese mismo otoño, el resultado fue distinto, 86 de cada 100 — es otra cohorte, con otro punto de partida. Y este número combinado no separa quién sigue inscrito de quién ya se graduó; tampoco te dice qué pasó con el resto.

Sobre graduación: de cada 100 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017 de tiempo completo y sin haber pisado antes otra universidad, 88 se graduaron en seis años o menos — 7,220 personas de 8,238. A cuatro años, la cifra baja a 73 de cada 100, quince puntos menos.El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo. El dato no dice por qué tardaron más ni cuánto costó exactamente. Antes de firmar, pide por escrito cuánto suele tardar en promedio el programa específico que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Comparada con sus pares, esta universidad está entre las que más titulan: nueve de cada diez escuelas similares, o más, reportaron una proporción igual o menor de graduación.

Por último, una mirada a más largo plazo. De una cohorte anual de 10,868 estudiantes de pregrado que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —incluyendo primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria previa, de tiempo completo y parcial—, 85 de cada 100 tenían algún título o certificado de esta institución ocho años después. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 83 de cada 100, muy cercana. Un porcentaje alto como éste no predice lo que le pasará específicamente a tu hijo. Describe a un grupo grande, en un periodo específico. Vale la pena preguntar por los apoyos actuales del programa y por resultados de generaciones más recientes, que pueden no ser idénticos a los de 2015.

Lo que estos números pueden y no pueden decirte

Nada de lo anterior te dice qué va a sentir tu hijo caminando por ese campus, ni si hará amigos, ni si un profesor específico cambiará su manera de pensar. Eso está fuera del alcance de cualquier reporte federal, y sería deshonesto de mi parte prometerte que lo encontrarás aquí. Lo que sí tienes ahora es algo real: sabes qué tan selectiva es esta universidad, qué tan grande es su comunidad latina, cuánto cuesta según tu ingreso, qué tan probable es que un estudiante se quede y se gradúe, y qué preguntas exactas te faltan por hacer directamente a la institución.

Ahora ya conoces profundamente una de las piezas que necesitas para decidir. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora en la preparatoria, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de un solo dato brillante ni de un solo número que asusta, nace un plan de verdad. Tú llevas el volante en esta parte del camino. Tu hijo tiene su propia carretera por delante. Lo que te toca a ti es llegar informado hasta la puerta, sin haber perdido una salida por no conocer el mapa.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por The University of Texas at Austin al sistema IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada dato. Best College Aid no representa a The University of Texas at Austin ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es un esfuerzo de divulgación para ayudar a las familias a entender datos públicos.

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