Guía universitaria

The University of Texas at San Antonio: tasa de admisión, requisitos y graduación

The University of Texas at San Antonio: lo que dicen los números oficiales, explicado para tu familia

The University of Texas at San Antonio en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
88.5 %

19,900 admitidos de 22,497 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$8,991 / $21,965

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,802/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
51 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
510–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (63 % envió el SAT)

SAT matemáticas
490–590

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
22

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$70

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
61 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando un hijo empieza a mencionar una universidad, la mente de un padre hace dos cosas al mismo tiempo: se ilusiona y se preocupa. Quiere que le vaya bien, y también quiere entender en qué se está metiendo la familia. The University of Texas at San Antonio —UTSA— es una de esas escuelas que aparecen en muchas listas de familias texanas y de fuera de Texas, y que casi nadie termina de entender del todo. No porque sea complicada de mala manera, sino porque nadie nos enseñó a leer estos reportes.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,818 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo no te voy a decir si UTSA es la escuela correcta para tu hijo. Eso no lo puede decidir un artículo. Pero sí te puedo mostrar, con los datos que el propio gobierno de Estados Unidos recopila cada año, qué clase de universidad es, cómo entra la gente, cuánto cuesta de verdad y qué pasa con los estudiantes una vez que llegan. Con eso en la mano, tú y tu hijo pueden decidir con los ojos abiertos.

Qué tipo de universidad es UTSA

Empecemos por lo básico. UTSA es una institución pública de cuatro años, ubicada en San Antonio, Texas, dentro del condado de Bexar, en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más dentro del área metropolitana de San Antonio-New Braunfels. Si tu hijo piensa vivir en casa, esto importa más de lo que parece: te recomiendo manejar la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo que marca el mapa casi nunca es el tiempo real.

El sistema Carnegie, que es la forma en que Estados Unidos clasifica a sus universidades según lo que hacen, coloca a UTSA entre las instituciones de doctorado con la actividad de investigación más alta que existe en ese sistema. Es una escuela seria en términos académicos, con oferta hasta el doctorado.

También la clasifica, con datos más antiguos (2019-20), como una institución grande y "principalmente no residencial." Eso no significa que no haya dormitorios —sí los hay, y volveremos a eso—. Significa que, técnicamente, o vive en vivienda de la institución menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado, o menos de la mitad estudia tiempo completo. El dato no aclara cuál de las dos condiciones se cumplió. Si tu hijo va a ir y venir en carro, lo que hay que presupuestar es la gasolina y las horas de camino, no sólo la colegiatura.

Un dato más de esta clasificación: en el perfil más reciente, UTSA aparece entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otra escuela, pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no. Esa etiqueta no dice cuántos créditos se pierden en el camino; eso lo tienes que averiguar tú.

Por último, algo que vale la pena aclarar directamente: UTSA no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio nacional, sólo 138 traen alguna de esas tres designaciones. Que UTSA no esté en esa lista no dice a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.

Una escuela grande, y una comunidad que puede sentirse familiar

Aquí hay un número que cambia la conversación para muchas familias latinas: en el otoño de 2023, 61 de cada 100 estudiantes de pregrado de UTSA se reportaron como hispanos o latinos. No es un dato menor ni casual. Entre las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva que este censo compara, UTSA está entre las que reportan la proporción más alta: nueve de cada diez de esas escuelas reportan un porcentaje igual o menor.

Si a tu hijo le pesa la idea de sentirse el único latino en un salón, aquí los números no muestran eso. Pero seamos honestos sobre lo que esta cifra sí dice y lo que no dice. Contar cuántos estudiantes latinos hay no es lo mismo que garantizar apoyo para estudiantes latinos. El dato no dice si hay un consejero que hable español, si hay tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera al mismo ritmo. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo. Que un dato se sienta cálido no lo vuelve automáticamente un apoyo real; lo que sí garantiza es que tu hijo no llega a un lugar donde su comunidad es una rareza estadística.

El resto de la composición: de cada 100 estudiantes, 15 tienen entre 25 y 64 años —hay una mezcla real de edades—, y entre hombres y mujeres el pregrado está casi parejo, con 52 mujeres de cada 100. Además, 97 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron una dirección permanente en Texas al solicitar. Es, sobre todo, una escuela de y para el estado.

En cuanto a tamaño: UTSA reportó 34,864 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, lo cual la ubica en la banda más alta que usa el gobierno para clasificar tamaño de universidades (20,000 o más). Entre las 519 escuelas comparables de este censo, cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella. De ese total, 30,310 están en pregrado y 4,554 en posgrado: es, ante todo, una escuela de licenciatura.

Vale la pena decirlo con toda claridad porque muchas familias lo confunden: que la escuela sea grande no quiere decir que las clases sean grandes. Ese es otro dato, y este reporte no lo trae. Pídelo directamente: cuántos alumnos hay en promedio en las clases de primer año, y cuántos en la carrera que le interesa a tu hijo.

Cómo funciona el año académico y qué tan amplia es la oferta

UTSA organiza su año por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Acepta crédito por exámenes AP y por entrenamiento militar; no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. También matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment.

Aquí una verdad dura que conviene decir sin adornos: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen ni por cualquier puntaje. No sabemos, con este dato, cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de que hagas cuentas alegres sobre cuánto tiempo o dinero se van a ahorrar.

En cuanto a la oferta académica: en un solo año, UTSA entregó 5,880 títulos de licenciatura, repartidos en 27 familias de carreras (lo que el gobierno llama familias CIP). Y esa oferta está genuinamente repartida: ni siquiera la familia con más títulos, negocios y administración, se llevó más de 18 de cada 100 títulos del año. Comparada con 514 escuelas similares, UTSA queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su oferta. Es una universidad ancha, no una escuela de una sola especialidad dominante.

Ahora, un número que sí conviene mirar con cuidado: la razón de estudiantes por personal de instrucción en UTSA es de 25 a 1, y eso la coloca en el cuarto más alto entre 519 escuelas similares. Es una razón agregada, no el tamaño de un salón —no describe cómo se reparte el tiempo real de un profesor entre sus estudiantes—, pero sí es una señal que vale la pena combinar con la pregunta anterior sobre tamaño de clase.

Las oportunidades académicas que la institución reporta

UTSA reporta ofrecer estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, educación de desarrollo sin crédito para quienes lo necesiten, preparación para certificación docente por debajo del nivel universitario, y aprobación estatal de su programa de certificación docente inicial. Son piezas que existen en el catálogo institucional; qué tan accesibles son para la carrera exacta de tu hijo es algo que hay que confirmar directamente con la escuela.

Cómo es entrar a UTSA

Aquí llegamos a una de las partes que más ansiedad genera en las familias, y también una de las que UTSA vuelve, en los números, más tranquilizadora de lo que muchos imaginan.

UTSA no tiene admisión abierta: revisa piezas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles que este reporte mide, cuatro son obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la prepa, el lugar que tu hijo ocupa en su generación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se envían: el plan de materias recomendado, el ensayo personal, cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, y la experiencia de trabajo. El reporte no dice cuánto pesa cada una en la decisión final.

Un aviso que vale oro para muchas familias: si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le toca el examen de dominio del inglés y qué lo exenta. Esta universidad lo marca como obligatorio cuando aplica, y es de esas cosas que se descubren tarde, cuando ya no hay tiempo de resolverlas con calma.

La tarifa de solicitud publicada es de $70.

Ahora los números que casi todo el mundo quiere saber primero:

Tabla de datos del artículo
MedidaCifraLectura para tu familia
Solicitantes 202322,497—
Ofertas de admisión19,90088 de cada 100 solicitantes recibieron el sí
Se quedaron sin oferta2,597Aun con una tasa alta de aceptación, hay quien no entra
Se inscribieron tras ser admitidos30 de cada 100La mayoría de los admitidos eligió otra escuela

UTSA es, dentro de su grupo de comparación de 519 escuelas públicas selectivas, una universidad muy accesible: 88 de cada 100 solicitantes recibieron una oferta de lugar, ligeramente por arriba de la media de ese grupo. Dicho de otra forma: de cada 100 familias que meten la solicitud completa y a tiempo, casi 9 de cada 10 reciben una respuesta afirmativa.

Pero aquí va la verdad dura que no hay que esconder: que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue. Ese 88% es de la escuela entera y de un solo ciclo. No dice cuánto va a costar, no dice cuántos terminan, y no dice si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro interno, más estricto que el de la institución en general. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Curiosamente, sólo 30 de cada 100 estudiantes admitidos terminaron inscribiéndose en UTSA. Los otros 70 tenían la carta de admisión en la mano y aun así eligieron otro camino. Esto no mide calidad ni prestigio: mide lo que otras familias decidieron después de ver todas sus opciones sobre la mesa. Es exactamente lo que tu familia también debería hacer cuando lleguen las cartas: ponerlas una junto a otra y comparar precio neto, carrera y distancia, no dejarse llevar sólo por quién dijo sí primero.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito en UTSA. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. Aun así, 63 de cada 100 estudiantes inscritos entregaron puntajes del SAT —de las tasas de entrega más altas entre escuelas similares—, y entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 510 y 610 en lectura y escritura, y entre 490 y 590 en matemáticas. Ese rango describe a quienes ya se inscribieron y mandaron puntaje, no a todos los solicitantes; no es un mínimo para entrar ni una garantía de nada.

Y sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 21 de cada 100 se transfirieron a otra institución sin terminar en UTSA. Al mismo tiempo, en el otoño de 2023 llegaron 2,901 estudiantes nuevos por transferencia desde otras escuelas. Cambiarse de universidad no es fracasar. Pero si tu hijo llega —o se va— por transferencia, pide por escrito, con la lista exacta de materias en la mano, cuáles créditos se reconocen. Ese dato no está en ningún reporte nacional; sólo la escuela te lo puede confirmar.

El costo: lo que se publica y lo que realmente se paga

En The University of Texas at San Antonio, entre 1,008 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,802. Entre 643 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $9,699; entre 573 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $19,758. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (1,008 estudiantes) y el de la banda de más (573 estudiantes) es de $11,956. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $10,831.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $7,802 en el año académico 2022-23.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda financiera y los préstamos, sin revolver las cuentas

Setenta de cada 100 estudiantes que buscan título en UTSA reciben ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones—, con un promedio de $8,521 al año entre quienes la recibieron. Además, 43 de cada 100 reciben Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Aquí una aclaración que vale la pena repetir porque las familias la confunden todo el tiempo: el porcentaje de quiénes reciben ayuda y el promedio de cuánto reciben son dos cuentas distintas, con denominadores distintos. No se multiplican entre sí. Cuando te llegue la carta de ayuda financiera de cualquier escuela, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden más.

Sobre préstamos: 43 de cada 100 estudiantes de pregrado en UTSA recibieron un préstamo federal en el año escolar 2022-23, con un monto promedio de $6,506 entre quienes pidieron. Esa proporción es de las comunes entre escuelas similares —ni de las más altas ni de las más bajas.

Y aquí una verdad dura, dicha sin rodeos: este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado depende de su propia carta de ayuda financiera, que no ha llegado todavía. Ese promedio, además, sólo cuenta préstamos federales de un año a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con banco, ni tarjeta de crédito. Tampoco es la deuda total con la que un estudiante sale al graduarse; para eso habría que sumar todos los años, y ese número no aparece en ningún reporte de este tipo.

UTSA también reporta mecanismos concretos para pagar la colegiatura: un plan de colegiatura garantizada, un plan de colegiatura prepagada, un plan de pago en plazos, y participación en un programa tipo Promise. Vale la pena preguntar por cada uno antes de asumir que sólo existe la opción de pagar todo de una vez.

Vida en el campus, deportes, modalidad y apoyos

UTSA sí tiene vivienda propia, con capacidad para 4,585 estudiantes dentro o fuera del campus, y confirmó que ningún estudiante de tiempo completo y primer ingreso está obligado a vivir ahí de forma universal. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Que exista vivienda no garantiza un lugar asegurado: pide por escrito la tarifa del año en curso, la fecha límite para solicitar, y si te garantizan cupo o entras a lista de espera.

Para quien busca la ruta militar: UTSA reporta ROTC de Army (Ejército) y Air Force (Fuerza Aérea); no aparece Navy. Que esté marcado en el reporte no confirma que el programa se curse en este campus específico —pregunta eso por nombre antes de construir un plan alrededor de ROTC.

En deportes, UTSA compite en la NCAA, con membresía confirmada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, escribe directamente al entrenador del deporte y pregunta por cupo, división y si hay beca atlética disponible.

Sobre educación a distancia: UTSA ofrece cursos y programas completos a distancia tanto en pregrado como en posgrado. En el conteo de otoño, 13 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga académica a distancia, y los otros 87 tomaban al menos una clase presencial. Confirma directamente el nivel y la carrera exacta si la modalidad es un factor decisivo para tu familia.

La biblioteca opera con personal contratado y un gasto anual por encima del umbral de $100,000 que registra el gobierno, con material físico, digital y préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que existan las bases de datos específicas para la carrera de tu hijo; eso se pregunta por nombre de carrera.

Finalmente, UTSA reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar programas, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, una organización estudiantil de veteranos, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados confirma que existen en el papel; su calidad y accesibilidad real se conocen preguntando y visitando, no sólo leyendo la lista.

Qué pasa con los estudiantes una vez que llegan

Esta es, para muchas familias, la sección más importante de todas: ¿se quedan? ¿se gradúan?

De la generación que entró de tiempo completo en el otoño de 2022, 79 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es un resultado que queda un poco por arriba de la mitad entre escuelas similares —ni de las mejores ni de las peores del grupo, en la parte de en medio. Entre estudiantes de tiempo parcial, esa misma medida fue de sólo 40 de cada 100, pero son grupos distintos, con vidas distintas: no se pueden comparar como si contaran la misma historia.

Ahora la graduación, que es donde conviene ser más directo. De los estudiantes que entraron a UTSA en 2017 de tiempo completo y primer ingreso:

Tabla de datos del artículo
PlazoCon título de UTSALectura
4 años32 de cada 100El plazo que la mayoría de las familias presupuesta
6 años51 de cada 100Prácticamente mitad y mitad

La brecha de 19 puntos mide cuánto aumentó la proporción con licenciatura entre el corte de cuatro años y el de seis, sobre la misma cohorte. El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo. Comparado con 518 escuelas similares, la tasa de graduación a seis años de UTSA queda por debajo de la mitad del grupo. No te voy a suavizar este número: a los seis años, prácticamente la mitad de esa generación se graduó de UTSA y la otra mitad no. El reporte no explica por qué —no separa a quienes se transfirieron y se graduaron en otro lado, de quienes simplemente no terminaron—. Antes de decidir, pregunta directamente qué apoyos concretos ofrece la escuela para terminar a tiempo, y cuánto tarda realmente la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Una mirada más amplia, a ocho años, sobre una cohorte distinta que incluye tiempo completo y parcial: 59 de cada 100 tenían un título o certificado de UTSA. Entre quienes recibieron Pell, la cifra fue casi idéntica: también 59 de cada 100. Eso no significa que el camino haya sido igual de fácil para todos; sólo significa que el resultado final, medido así, quedó parecido. Un 19% más aparece con estatus de matrícula desconocido —no significa que hayan abandonado, sólo que el reporte no logró determinar dónde estaban.

Lo que te toca a ti, lo que le toca a tu hijo, y lo que le toca a la escuela

A UTSA le toca admitir, definir sus requisitos, publicar sus costos y ofrecer sus programas. Ya viste cómo lo hace: una universidad grande, accesible en su tasa de admisión, con precio neto notablemente más bajo que su precio de lista para familias de ingresos modestos, con una comunidad latina mayoritaria, y con resultados de graduación que están, honestamente, a la mitad de la tabla.

A tu hijo le toca aprovechar lo que encuentre ahí: estudiar, buscar los apoyos, terminar la carrera en el tiempo que pueda. Eso no lo decides tú, y este artículo tampoco.

A ti te toca otra cosa, igual de importante: entender el dinero real de la familia, pedir la evaluación de créditos por escrito antes de prometerle a tu hijo un ahorro que tal vez no exista, esperar la carta de ayuda financiera antes de descartar o comprometerte con cualquier escuela, y hacer las preguntas que ningún reporte nacional puede contestar por ti —el tamaño real de las clases, los apoyos específicos para la carrera de tu hijo, la experiencia de vivir en ese campus.

Ahora ya conoces con profundidad una de las piezas que necesitas para decidir: quién es UTSA en los números que el propio gobierno recopila. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ya ha construido en su expediente, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, no de una sola cifra, nace un plan real.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24, según el indicador. Best College Aid no representa a The University of Texas at San Antonio ni a ninguna agencia gubernamental; esta pieza es un esfuerzo de divulgación independiente para ayudar a las familias a entender datos públicos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.