Guía universitaria

The University of Texas at Tyler: tasa de admisión, requisitos y graduación

The University of Texas at Tyler: lo que dicen sus datos oficiales, explicado para tu familia

The University of Texas at Tyler en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
91.5 %

5,054 admitidos de 5,521 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,920 / $25,198

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$11,040/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
47 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
510–620

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (40 % envió el SAT)

SAT matemáticas
500–600

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
22

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
73 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$60

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
27 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando una familia empieza a mirar universidades, es fácil quedarse en la superficie: el nombre, el color del logo, si un primo fue ahí. Pero cuando se trata de dónde va a vivir tu hijo los próximos años y cuánto va a costarle a tu familia, esa superficie no basta. Este artículo toma los datos oficiales que The University of Texas at Tyler reportó al gobierno de Estados Unidos y te los explica sin adornos y sin letra chica escondida, para que puedas usarlos de verdad.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,066 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

No te voy a decir si esta universidad es "buena" o "mala" para tu hijo. Eso no lo dice ningún número. Te voy a explicar qué es, qué ofrece, qué cuesta y qué preguntas todavía te tocan a ti hacer.

Quién es esta universidad y dónde vive

The University of Texas at Tyler está en Tyler, Texas, dentro del condado de Smith, en el área metropolitana de esa ciudad. Eso te dice dónde está, no cómo se llega. Si tu hijo pensara vivir en casa mientras estudia, hazte un favor: maneja la ruta un día entre semana, a la hora exacta en que tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que dice el mapa.

Es una institución pública de cuatro años. El sistema federal que clasifica a las universidades por lo que hacen, Carnegie, la coloca entre las de doctorado con actividad de investigación alta, y también la describe como una escuela de tamaño mediano, principalmente residencial. Ese mismo sistema la marca como un lugar al que llegan muchos estudiantes transferidos. Ninguna de estas etiquetas te dice cuánta investigación va a ver tu hijo en su primer año, ni con cuántos créditos va a llegar si se transfiere aquí desde otra escuela. Si ese es el plan, pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no.

Algo que vale la pena aclarar de entrada: esta universidad no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, como universidad tribal ni como institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y de las 3,012 universidades de este directorio sólo 138 traen alguna de las tres. Que no traiga ninguna no te dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor todavía, platicando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño real de la comunidad estudiantil

En el conteo oficial más reciente, The University of Texas at Tyler tenía 9,678 estudiantes inscritos. No es una escuela chiquita ni una escuela enorme: cae justo en la banda de en medio, entre 5,000 y 9,999, y comparada con escuelas públicas parecidas de este mismo tamaño, queda a media tabla.

Pero ese número grande engaña un poco. Se reparte en 7,287 estudiantes de pregrado y 2,391 de posgrado. Si tu hijo va entrando a su primera carrera, el número que le importa a él es 7,287, no el total. El total trae adentro a mucha gente que ya terminó una licenciatura y está haciendo una maestría o un doctorado.

Aquí va un dato que vale la pena subrayar: 27 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Es uno de cada cuatro, o más, y coloca a esta universidad en el cuarto más alto entre las escuelas públicas selectivas de este censo. Dicho claro: ser latino en este campus no sería la excepción. Pero un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo para estudiantes latinos. Este dato cuenta cuántos hay. No dice si hay un consejero que hable español, ni tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo.

También hay más mujeres que hombres en el pregrado (60 de cada 100), y 97 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron domicilio dentro del mismo estado. Es, sobre todo, una escuela texana.

Cómo funciona el año académico y qué crédito previo reconoce

El calendario aquí es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno, con fechas parejas para todos.

La universidad declaró que reconoce dos vías de crédito previo: exámenes AP y lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida, que puede incluir estudio independiente, experiencia laboral, portafolios, licencias o certificaciones previas, e incluso entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal.

Aquí va la verdad dura que no te va a decir un folleto: que declaren que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta de títulos: entre julio de 2022 y junio de 2023, la universidad entregó 1,827 títulos de licenciatura, repartidos en 20 familias de carreras. La familia más grande, por mucho, fue profesiones de la salud, con 611 títulos: 33 de cada 100 del año completo. Eso es una concentración fuerte. No te dice si el programa exacto que le interesa a tu hijo está fuerte o débil ahí; eso se verifica por nombre de carrera.

La proporción de estudiantes por profesor de instrucción es de 17 a 1, una cifra de en medio comparada con escuelas parecidas: ni de las más apretadas ni de las más sueltas. Este número, por sí solo, no te dice el tamaño real de un salón de clase de primer año. Eso también se pregunta directo.

Oportunidades académicas que la universidad reporta tener: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo de noches o fines de semana, educación de desarrollo con crédito, y rutas de certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial.

Entrar aquí: lo que exige y qué tan probable es

Empecemos por lo más tranquilizador y sigamos con lo que hay que vigilar de cerca.

The University of Texas at Tyler no tiene admisión abierta: revisa piezas concretas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, el lugar que tu hijo ocupa en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. En cambio, declaró que no toma en cuenta el ensayo personal, las cartas de recomendación, portafolios, experiencia laboral ni que algún familiar haya estudiado ahí, aunque se los manden.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de inglés y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde, cuando ya no hay tiempo de resolverlas con calma.

Ahora los números que de verdad importan para calcular las probabilidades: en el ciclo 2023, 5,521 estudiantes solicitaron ingreso de primer año y 5,054 recibieron oferta de lugar. Eso son 92 de cada 100. Es una universidad que sí acepta, y queda del lado alto comparada con escuelas públicas selectivas parecidas. Aun así, 467 solicitantes se quedaron sin oferta ese año, así que entregar la solicitud completa y a tiempo sigue importando.

Pero aquí viene la parte que casi nadie mira: de cada 100 estudiantes que fueron admitidos, sólo 26 terminaron inscribiéndose realmente. Los otros 74 tenían la carta de aceptación en la mano y decidieron ir a otro lado. Recibir el sí no es lo mismo que decidir ir. Ese porcentaje no mide calidad ni si la gente salió contenta; sólo cuenta decisiones. Cuando le lleguen las cartas a tu hijo, ponlas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito. Eso es lo que de verdad decide, no la tasa de aceptación de la escuela.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito aquí. De los estudiantes que se inscribieron, 40 de cada 100 sí entregaron SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 510 y 620 en lectura y escritura, y entre 500 y 600 en matemáticas. Esos números son de quienes ya se inscribieron y decidieron mandar su puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 510 no es un mínimo, y ese 620 tampoco es una garantía de nada.

Y sobre transferencias: en el otoño de 2023 llegaron 970 estudiantes de pregrado por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un número considerable, de la mitad alta comparado con escuelas parecidas. Lo que no está reportado aquí es la tasa de salida, cuántos de los que entran a esta universidad se transfieren después a otra parte. Que ese dato no esté no demuestra que nadie se vaya; simplemente no viene en este reporte.

El precio de lista, y por qué ese número no es el final

En The University of Texas at Tyler, entre 195 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $11,040. Entre 126 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $13,583; entre 95 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $21,450. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (195 estudiantes) y el de la banda de más (95 estudiantes) es de $10,410. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $14,043.

$11,040 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda que sí llega, y los préstamos que hay que vigilar

69 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones—, con un promedio de $8,335 al año entre quienes la recibieron. Y 40 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos. Son cifras que respaldan, aunque no cubren a todos.

Aquí una distinción que confunde a muchas familias y que vale la pena repetir: el porcentaje dice a cuántos les llegó la ayuda; el promedio dice cuánto le tocó sólo a los que sí la recibieron. No son la misma cuenta y no se multiplican entre sí.

Sobre préstamos: 33 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año, con un promedio de $7,125 entre quienes pidieron prestado. Es una proporción de en medio comparada con escuelas parecidas. Este promedio es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni tarjetas, ni la deuda acumulada al graduarse. Ese número no está en este reporte.

Aquí va algo que quiero decirte sin rodeos: este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado sale de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar esta universidad y antes de comprometerte con ella.

La institución también reporta un plan de colegiatura garantizada, pagos en plazos y participación en un programa Promise, mecanismos que pueden ayudar a organizar el pago, aunque no cambian el monto final.

Vida en el campus: vivienda, deporte y apoyos

The University of Texas at Tyler sí tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,924 estudiantes, dentro o fuera del campus. No es obligatoria para todos los estudiantes de primer ingreso de tiempo completo, aunque eso no significa que ningún programa la exija. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas por semana. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible cuando la pidas: consigue por escrito la tarifa, la fecha límite de solicitud, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

En deportes, compite en la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o pista. Esa membresía es de la escuela, no de tu hijo: si el plan incluye jugar, escríbele directamente al entrenador y pregunta por lugar en el equipo, división y si hay beca atlética disponible.

Sobre ROTC, esta universidad no marcó ninguna oportunidad en su reporte. Eso no prueba que no exista ninguna vía cerca, pero si el plan de tu hijo depende de esa beca, pregunta directo en admisiones antes de descartar la opción.

En cuanto a modalidad: 15 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga a distancia, mientras que 85 tomaban al menos una clase presencial. La universidad sí ofrece al menos un programa completo a distancia, aunque el reporte no distingue si ese programa es de pregrado o de posgrado; confírmalo para la carrera exacta que le interesa a tu hijo.

La biblioteca opera con personal contratado y gasto superior a $100,000 al año, con material físico, digital y préstamo entre bibliotecas. Y la institución reporta servicios de orientación académica y profesional, empleo para estudiantes, colocación al graduarse, apoyo dedicado para veteranos y militares, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios existan en el papel no dice qué tan accesibles o efectivos son en la práctica; eso se comprueba preguntando y visitando.

¿Cuántos se quedan y cuántos terminan?

Esta es, quizás, la sección que más vale la pena leer con calma, porque aquí es donde una cifra fría puede convertirse en una pregunta muy concreta para hacerle a la escuela.

De los estudiantes que entraron por primera vez, de tiempo completo, en 2022, 73 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es un dato de en medio comparado con escuelas parecidas, un poco por debajo de la mitad del grupo. Entre los estudiantes de tiempo parcial que entraron ese mismo otoño, el resultado fue mucho más bajo: 25 de cada 100. Son dos grupos distintos, con vidas distintas; no se cruzan ni se comparan directamente.

Ahora la graduación. De 650 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 304 se habían titulado seis años después. Es 47 de cada 100: casi mitad y mitad. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 36 de cada 100. Comparada con escuelas públicas parecidas, queda por debajo de la mediana del grupo.

Dicho sin adornos: si tu hijo entra aquí como parte de esta generación, las probabilidades de graduarse en cuatro años son menores que las de no lograrlo en ese plazo. Eso no es una sentencia sobre él ni sobre nadie en particular. Es una fotografía de lo que le pasó a un grupo completo, y el reporte no explica las razones de cada caso. Antes de decidir, pregunta qué apoyos concretos ofrece la escuela y cuánto tiempo suele tomar completar la carrera exacta que le interesa a tu hijo.

Hay todavía una mirada más amplia: siguiendo a una cohorte completa —incluyendo quienes entraron de tiempo parcial o con estudios previos— durante ocho años, 58 de cada 100 habían obtenido un título o certificado de esta escuela para 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue parecida: 57 de cada 100. Pero cuando se mira sólo a quienes entraron de tiempo completo y por primera vez, sin experiencia previa, la cifra baja a 43 de cada 100, quince puntos por debajo del grupo amplio. Este corte de ocho años es una fotografía a una fecha fija, no una medición de cuánto costó en tiempo o dinero llegar hasta ahí. Antes de comprometerse, vale la pena preguntar por escrito cuánto tarda en completarse el programa específico, cómo se programan los cursos obligatorios, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Lo que tú puedes hacer con todo esto

Ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es, cuesta y produce en resultados medibles. Te falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Ninguna cifra de este artículo decide eso por ustedes.

Lo que sí te toca a ti: entender el dinero de la familia antes de que llegue la carta de ayuda, hacer las preguntas concretas que este artículo te fue señalando —créditos AP, examen de inglés, vivienda garantizada, tasa de graduación de la carrera exacta— y comparar con calma cuando lleguen las opciones reales sobre la mesa. Lo que le toca a tu hijo es su esfuerzo, su curiosidad y la dirección de su propia vida dentro de ese camino. Y lo que le toca a la universidad es admitir, negar y ofrecer ayuda; ya viste, con números, cómo lo ha hecho hasta ahora.

Con esto en la mano, no terminaste tu investigación. Pero ya no empiezas de cero.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos reportados por The University of Texas at Tyler al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a The University of Texas at Tyler ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica información pública ya existente.

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