No te voy a decir si es "buena" o "mala". Eso no lo decide un artículo. Lo decides tú, con tu hijo, cuando junten esto con lo que él quiere estudiar y con lo que ustedes pueden pagar. Mi trabajo aquí es sencillo: que entiendas esta pieza del mapa tan bien que no tengas que adivinar nada.
Qué tipo de escuela es y dónde está parada
The University of Texas Permian Basin es una universidad pública de cuatro años. El sistema Carnegie, que clasifica a las escuelas de Estados Unidos según lo que hacen, la ubica como una universidad de maestría, con programas grandes de posgrado. También la describe, con datos de 2019-20, como una escuela de cuatro años de talla chica y con vida residencial: entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.
Ese mismo perfil de 2019-20 la coloca donde al menos 40 de cada 100 estudiantes de pregrado estudian medio tiempo. No es mayoría, pero es una porción real, y te dice algo: esta no es sólo una escuela de dieciocho años recién salidos de la prepa. Conviven ahí distintos ritmos de vida.
En cuanto a las carreras que entrega, la foto Carnegie 2021 muestra un reparto relativamente balanceado entre artes y ciencias y campos profesionales, entre 41% y 59% cada uno. Nada domina de forma aplastante. Y un aviso práctico: si te topas por ahí con una guía vieja de esta universidad, ten cuidado. La clasificación que tenía en 2015 no es la que tiene hoy.
IPEDS —el sistema federal de datos universitarios— confirma que la maestría es el nivel más alto que reporta ofrecer, y la clasifica como institución principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso no te dice si la carrera específica de tu hijo existe ahí ni si hay una ruta de pregrado a posgrado en esa carrera. Eso se pregunta directo.
Geográficamente, está en Odessa, Texas, dentro del condado de Ector, en el área metropolitana de esa ciudad. Eso dice dónde está, no cómo se llega. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar todos los días, haz tú mismo la prueba: recorre la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El GPS casi nunca dice la verdad completa.
Y un dato que conviene aclarar de una vez: The University of Texas Permian Basin no tiene ninguna de estas tres designaciones federales: no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio nacional, 138 tienen alguna de las tres. Que esta no la tenga no dice a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta hablando con alguien que estudie ahí hoy, no leyendo una etiqueta.
Quién forma esta comunidad y qué tamaño tiene
Aquí hay un dato que a muchas familias latinas les importa de verdad: en el otoño de 2023, 52 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron como hispanos o latinos. Es la mitad o más de todo el estudiantado. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo nacional, está entre las que reportan la proporción más alta: nueve de cada diez de esas escuelas reportan un número igual o menor.
Si a tu hijo le preocupaba la idea de ser "el único" en su salón, los números no muestran eso.
Pero cuidado con leer esta cifra como si fuera más de lo que es. Un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo específico para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay, no si hay consejería en español, ni tutorías dirigidas, ni cuántos de ellos terminan la carrera. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera puntual que le interesa a tu hijo.
Otros trazos de esta comunidad: 32 de cada 100 estudiantes de pregrado tienen entre 25 y 64 años —un tercio son adultos que ya traen otra vida encima—. Hay más mujeres que hombres: 62 de cada 100. Y 95 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron domicilio permanente en Texas al solicitar. Es, sobre todo, una escuela que sirve a su propio estado.
En cuanto a tamaño, en el conteo oficial de otoño había 5,899 estudiantes inscritos: ni de las escuelas chiquitas ni de las gigantes, justo en la banda media de 5,000 a 9,999, y de las más comunes entre sus pares. De ese total, 4,654 son de pregrado y 1,245 de posgrado. Si tu hijo va entrando a licenciatura, el número que le importa es 4,654, no el total: el número grande trae el posgrado adentro, y eso puede engañarte si no lo separas.
Cómo funciona el año académico y qué tan amplia es la oferta
El calendario es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La universidad reporta que acepta créditos de exámenes AP, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de dual enrollment, y acepta crédito por entrenamiento militar.
Aquí va una advertencia que vale oro: que digan que aceptan AP no significa que te den crédito por cualquier examen ni con cualquier puntaje. No sabemos, por este reporte, cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera exacta de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.
En cuanto a las carreras: en el año más reciente reportado, la universidad entregó 856 títulos de licenciatura, repartidos en 22 familias académicas distintas. La familia más grande fue negocios y administración, con 23 de cada 100 títulos —importante, pero lejos de acaparar todo—. Ninguna familia se llevó 30 de cada 100 títulos o más. Es una oferta ancha, no concentrada en uno o dos caminos. Pero ojo: 22 familias con actividad en el reporte no son 22 carreras específicas. Cada familia agrupa varios programas. Verifica el nombre exacto del programa que le interesa a tu hijo.
Un número que vale la pena mirar con calma: la razón de estudiantes por personal de instrucción es de 20 a 1. Comparada con escuelas similares, está en el cuarto más alto —tres de cada cuatro de sus pares tienen esa razón igual o menor—. Es una razón agregada, no el tamaño de un salón: no te dice cuántos alumnos hay en la clase de primer año de tu hijo. Eso se pide directamente a la escuela.
Caminos académicos que la institución reporta tener
Más allá de las carreras tradicionales, esta universidad reporta ofrecer: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa completo cursable sólo por las noches o los fines de semana, educación de desarrollo con crédito y sin crédito, preparación para certificación docente por debajo del nivel postsecundario, la posibilidad de completar ahí ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal de su programa de certificación docente inicial.
Si alguna de estas rutas le interesa a tu hijo —sobre todo la certificación docente o el estudio en el extranjero— vale la pena que la pongan en la lista de preguntas directas a admisiones.
Entrar: qué pide, qué tan fácil es, y quién realmente se queda
Aquí es donde muchas familias se ponen nerviosas, así que vamos con calma y en orden.
La política de admisión. No es de puertas abiertas: hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca dos como obligatorias: el promedio de la prepa y, cuando aplica, el examen de dominio del inglés. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le toca ese examen y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde si no preguntas a tiempo.
Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el expediente completo, el lugar en su generación, si llevó el plan de materias que la universidad recomienda, el ensayo, las cartas de recomendación, un portafolio o muestra de trabajo, y la experiencia laboral. El reporte no dice cuánto pesa cada una en la decisión final.
La tarifa de solicitud de pregrado es de $40.
Qué tan selectiva es en la práctica. De 1,718 solicitantes en el ciclo 2023, 1,451 recibieron oferta de lugar: 84 de cada 100. Siete u ocho de cada diez entran. Comparada con sus pares, es un número común, un poco por arriba de la media. Eso no significa que entrar sea automático, y este número es de un solo ciclo: cuando le toque a tu hijo, revisa la cifra del año exacto en que aplique.
Qué tan alta es la tasa de inscripción de los admitidos. Aquí hay algo que llama la atención: de los admitidos de primer ingreso en 2023, sólo 46 de cada 100 terminaron inscribiéndose. Los otros 54 no llegaron aquí. Comparada con escuelas similares, esa proporción de "sí, pero no vinieron" es de las más altas: en menos de una de cada diez escuelas parecidas se queda una parte mayor de sus admitidos. Este número no mide calidad ni prestigio; sólo cuenta cuántos decidieron matricularse. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este dato no es lo que decide nada: pon las ofertas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia.
Sobre el SAT y el ACT. Son opcionales. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue igual de válida. De los estudiantes que sí se inscribieron, 47 de cada 100 entregaron SAT —una tasa de entrega alta entre escuelas similares—. Entre esos, la mitad de en medio sacó entre 470 y 560 en lectura y escritura, y entre 440 y 550 en matemáticas. Son rangos de quienes se inscribieron y entregaron puntaje, no de todos los solicitantes: ese 470 no es un mínimo para entrar, y ese 560 tampoco es garantía de nada.
Sobre las transferencias. Esto merece atención honesta. De la generación de primer ingreso y tiempo completo que entró en 2017 buscando licenciatura, 142 estudiantes —32 de cada 100— se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí, dentro del 150% del tiempo normal de estudio. Es una proporción alta comparada con sus pares: siete de cada diez escuelas similares vieron irse a una porción igual o menor. Al mismo tiempo, la universidad recibe bastante gente que llega transferida: 605 estudiantes de pregrado entraron en otoño de 2023 habiendo estudiado antes en otra institución.
Aquí va algo importante que casi nadie te explica: el estudiante que se transfiere a otra escuela no cuenta como graduado de The University of Texas Permian Basin, aunque termine su carrera en otro lado. Guarda esto en la cabeza para cuando llegues a la sección de tasas de graduación, más abajo. Y que muchos se cambien no significa que les haya ido mal aquí: el reporte cuenta el movimiento, no el motivo ni el resultado.
El precio: lo que dice el papel y lo que de verdad se paga
En The University of Texas Permian Basin, entre 156 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,684. Entre 78 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $9,055; entre 37 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $16,113. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.
La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (156 estudiantes) y el de la banda de más (37 estudiantes) es de $8,429. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $10,143.
El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $7,684 en el año académico 2022-23.
Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.
Ayuda financiera y préstamos: separando lo que se devuelve de lo que no
72 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve —beca o subvención—, con un promedio de $9,578 al año entre quienes la recibieron. Y 41 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.
Aquí una aclaración que te ahorra confusiones: el porcentaje y el promedio no se multiplican entre sí. Uno dice a cuántos les llegó ayuda; el otro, cuánto le tocó sólo a los que sí la recibieron. Son dos cuentas distintas, con denominadores distintos, y son del año escolar 2022-23.
Sobre préstamos: 30 de cada 100 estudiantes de pregrado —de todo el pregrado, no sólo primer ingreso— recibieron préstamo federal ese año, con un promedio de $7,484 entre quienes pidieron prestado. Comparado con escuelas similares, esta proporción de estudiantes con préstamo está del lado bajo: siete de cada diez escuelas parecidas tuvieron una proporción mayor.
Ese promedio es de un solo año y sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda de banco, ni tarjeta de crédito, y tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse: para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.
Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado lo vas a saber por su propia carta de ayuda financiera, cuando llegue por escrito. Espérala antes de descartar esta escuela y antes de comprometerte con ella.
La universidad también reporta un plan de colegiatura garantizada, un plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise. Vale la pena preguntar por los tres si el presupuesto familiar necesita flexibilidad.
Vida en el campus, deportes y apoyos
Sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 1,100 estudiantes dentro o fuera del campus, y no es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada. También hay planes de comida, con número fijo de comidas por semana en el plan más grande. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.
Sobre ROTC: en su reporte más reciente, la universidad no marcó ninguna oportunidad de ROTC, ni la casilla general ni ninguna de las tres ramas. De las instituciones de cuatro años de esta guía, 926 de 1,786 sí la marcaron; ésta no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana —sólo que no se reportó en ese campo—. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directo antes de descartar la opción.
En deportes, sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esto no te dice si hay lugar para tu hijo en el equipo ni si esa disciplina otorga beca: eso se pregunta directamente al entrenador, por escrito.
En cuanto a modalidad de estudio: ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, y 40 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todos sus cursos a distancia en el conteo de otoño —una proporción alta comparada con escuelas similares—. Esto es un dato de todo el pregrado junto, no de la carrera particular de tu hijo: una carrera puede darse casi toda en línea y la de al lado casi toda presencial.
La biblioteca opera con personal contratado y superó el umbral de $100,000 de gasto anual que registra el gobierno; tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que tenga las bases de datos específicas para la carrera de tu hijo: eso se pregunta por nombre de programa.
Entre los servicios y apoyos que reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, cuidado infantil en el campus, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página web de servicios para personas con discapacidad.
Los números que más pesan: quién se queda y quién se gradúa
Esta es, quizás, la sección más difícil del artículo, y prefiero decírtela directa en vez de suavizarla.
Retención del primer al segundo año. De 634 estudiantes de tiempo completo que entraron en otoño de 2022 buscando licenciatura, 389 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después: 61 de cada 100. Comparada con escuelas similares, esta universidad está entre las que menos conservan a su generación de entrada: nueve de cada diez escuelas parecidas retuvieron una proporción mayor. Entre los estudiantes de tiempo parcial, la retención fue más baja: 38 de cada 100, sobre un grupo pequeño de 39 personas. No cruces estos dos números: son grupos distintos, con circunstancias distintas.
Graduación en cuatro y en seis años. De los 449 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 193 se habían graduado de esta escuela a los seis años: 43 de cada 100. A los cuatro años, la cifra era de sólo 28 de cada 100 —quince puntos menos, y cuatro años suele ser el plazo que las familias tienen presupuestado—. Comparada con sus pares, queda en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro escuelas similares gradúan a una proporción mayor.
Dicho sin adornos: a los seis años, 43 de cada 100 de esa generación tenía título de aquí, y 57 no lo tenía. Es casi mitad y mitad. El reporte no explica las razones individuales de cada caso, y recuerda lo que vimos en admisiones: quien se transfiere y termina en otra escuela no aparece aquí como graduado, aunque haya completado su carrera en otro lugar. Antes de decidir, pregunta qué apoyos concretos ofrece la escuela para terminar a tiempo, y cuánto suele tardar en realidad el programa que le interesa a tu hijo.
A ocho años, la foto se completa un poco más. Siguiendo a una cohorte más amplia de 1,339 estudiantes de pregrado —de primer ingreso y con experiencia previa, tiempo completo y parcial— que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, 50 de cada 100 tenían título o certificado de aquí al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue similar: 51 de cada 100. IPEDS también reporta que 25 de cada 100 no habían recibido título de aquí pero aparecían con alguna inscripción en otro lado; por una inconsistencia en cómo se define ese dato, no se puede afirmar con precisión cuántos seguían estudiando exactamente al corte. Comparada con escuelas similares, esta proporción a ocho años queda por debajo de la mitad del grupo.
Ninguna de estas cifras te dice qué le va a pasar a tu hijo. Son promedios de generaciones completas, con historias que el reporte no cuenta. Pero sí te dicen algo real: en esta escuela, terminar la carrera toma tiempo y esfuerzo sostenido, y vale la pena entrar sabiendo eso, no descubriéndolo a la mitad.
Cómo armar esto en tu decisión
Ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que The University of Texas Permian Basin realmente es, cuánto cuesta, a quién admite, quién se queda y quién se gradúa. Es una escuela pública, mediana, mayoritariamente latina en su matrícula de pregrado, con admisión relativamente accesible, con un precio neto que baja considerablemente para familias de bajos ingresos, y con cifras de retención y graduación que piden preguntas concretas sobre apoyo académico y tiempo real hasta el título.
Te falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ya ha construido en la prepa. Y te falta ponerlo junto a lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar, algo que sólo se sabe con certeza cuando llegue, por escrito, la carta de ayuda financiera.
A tu hijo le toca decidir qué quiere estudiar, esforzarse en el salón y encontrar su lugar en ese campus. A ti te toca entender el dinero, revisar los plazos, hacer las preguntas incómodas antes de firmar nada y acompañarlo sin cargar tú solo con lo que le corresponde vivir a él. No es un camino que se recorre por él. Es uno que se recorre con él.
Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por The University of Texas Permian Basin al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a The University of Texas Permian Basin ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo no sustituye la información oficial que la universidad pueda darte directamente sobre tu caso.