Guía universitaria

The University of Texas Rio Grande Valley: tasa de admisión, requisitos y graduación

The University of Texas Rio Grande Valley: entender antes de decidir

The University of Texas Rio Grande Valley en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
84.8 %

11,486 admitidos de 13,542 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,859 / $19,939

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$5,006/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
49 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
470–570

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (28 % envió el SAT)

SAT matemáticas
440–540

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
19

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
94 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo te ha mencionado esta universidad, hay algo que quiero decirte antes de cualquier cifra: no estás viendo un folleto. Estás a punto de conocer una escuela grande, pública, en el Valle del Río Grande, con un perfil muy particular que vale la pena entender pieza por pieza. No te voy a decir si es "la correcta" para tu hijo. Eso no me toca a mí, y honestamente tampoco lo dicen los datos oficiales por sí solos. Pero sí te puedo mostrar, con claridad, qué es lo que estos datos permiten ver, para que la lleves a la mesa de tu familia como una pieza más de un plan más grande.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,037 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Quién es esta universidad

The University of Texas Rio Grande Valley está en Edinburg, Texas, dentro del condado de Hidalgo, en el área metropolitana de McAllen-Edinburg-Mission. Eso no significa que el campus esté en pleno centro de una ciudad grande; significa que tiene alrededor una zona metropolitana. Si tu hijo piensa vivir en casa e ir y venir, te recomiendo algo simple: maneja la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Es una institución pública de cuatro años. Ofrece hasta doctorado —así lo registra el gobierno—, aunque eso no te dice si la carrera específica de tu hijo llega hasta ese nivel ni si conecta pregrado con posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

Carnegie, el sistema que clasifica a las universidades de este país por lo que hacen, la coloca entre las instituciones de doctorado con actividad de investigación alta. También la describe como una escuela grande y "principalmente no residencial": eso quiere decir que, según datos de hace algunos años, o vivía menos de uno de cada cuatro estudiantes en vivienda de la institución, o menos de la mitad estudiaba tiempo completo. La clasificación no aclara cuál de las dos condiciones se cumplió, y tampoco significa que no haya dormitorios —sí los hay, como vas a ver más adelante.

Un dato que vale oro si tu hijo viene de otra universidad: Carnegie la ubica entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si ese es el plan de tu hijo, pide por escrito qué materias le van a reconocer y cuáles no, antes de que se mueva.

Y una aclaración que también importa: esta universidad no aparece con ninguna de tres designaciones específicas del gobierno —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. Eso no te dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Esa clase de pregunta se responde hablando con estudiantes actuales y preguntando por centros culturales y organizaciones estudiantiles concretas.

El salón entero: quién comparte las aulas con tu hijo

Aquí hay una cifra que quiero que veas de frente porque cambia por completo la manera de imaginar el campus: de cada 100 estudiantes de pregrado, 94 se reportaron como hispanos o latinos. Entre las universidades públicas selectivas comparables de este país, es de las más altas: nueve de cada diez de esas escuelas reportan una proporción menor.

Para tu hijo, esto probablemente significa algo muy concreto: ser latino no sería la excepción en este campus. Sería, sencillamente, la mayoría del salón.

Pero quiero ser honesto contigo sobre lo que este número no dice. Contar no es lo mismo que atender. Que el porcentaje sea alto no confirma que haya consejeros que hablen español, ni tutorías específicas, ni que esos estudiantes terminen la carrera en mayor proporción. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera puntual que le interese a tu hijo. Eso se pregunta aparte.

Otros trazos de esta comunidad: hay más mujeres que hombres —58 de cada 100—, los adultos de 25 a 64 años son minoría (14 de cada 100), y prácticamente todos los estudiantes de primer ingreso, 99 de cada 100, reportaron domicilio en el mismo estado antes de entrar. Esta es, sobre todo, una universidad texana para estudiantes texanos.

En números totales, es una escuela enorme: 31,931 estudiantes inscritos, en la banda más alta que usa el gobierno para medir tamaño. De ellos, 27,040 están en pregrado y 4,891 en posgrado —sobre todo una escuela de carrera. Pero que la institución sea grande no dice nada sobre el tamaño de cada salón. Eso se pregunta directamente: cuántos alumnos hay por clase en primer año y en la carrera que le interese a tu hijo.

Cómo está organizada la vida académica

El año se organiza en semestres, dos periodos de unas 15 semanas cada uno. Es el calendario estándar que probablemente ya conoces.

Sobre créditos: la universidad acepta crédito por exámenes AP y por entrenamiento militar, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de inscripción dual. Aquí va una verdad dura que aplica siempre: que digan que aceptan AP no significa que te den crédito por cualquier examen o puntaje. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos van a contar para la carrera exacta de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

La oferta de licenciaturas es amplia y repartida: 4,810 títulos entregados en un año, distribuidos en 24 familias de carreras, sin que ninguna concentre más de 11 de cada 100 títulos —la más grande fue biología y ciencias biomédicas. Comparada con escuelas similares, queda en el cuarto con más variedad de familias académicas presentes. Eso es una señal de abanico ancho, no una lista de 24 carreras exactas: cada familia agrupa varios programas. Verifica el programa preciso que le interesa a tu hijo.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 19 a 1. En la escala general eso es una banda media, pero comparada específicamente con escuelas de su mismo tipo, queda en el cuarto más alto. Las dos lecturas son ciertas a la vez, y ninguna te dice el tamaño real de una clase de primer año.

Los caminos que la universidad dice ofrecer

La institución reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo cursable sólo en las noches o los fines de semana, educación de desarrollo sin crédito, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial. Que estén reportadas confirma que existen como opción declarada; no confirma cupo, costo ni cómo encajan con la carrera específica de tu hijo.

Entrar aquí: lo que exige y lo que suma

The University of Texas Rio Grande Valley no tiene admisión abierta: revisa piezas antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marca dos como obligatorias: el expediente de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde ese examen y qué lo exenta. Es de las cosas que se descubren tarde, y no debería ser así.

Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el promedio de la prepa, el lugar en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad pide, el ensayo personal y las cartas de recomendación. El reporte no dice cuánto pesa cada una en la decisión final.

La tarifa de solicitud de pregrado es $0. Eso quita una barrera real a la hora de aplicar.

¿Qué tan probable es entrar? En 2023, de 13,542 solicitantes, 11,486 recibieron oferta de lugar. Son 85 de cada 100. Comparada con escuelas similares, esa tasa queda un poco por arriba de la mitad del grupo. Aun así, 2,056 solicitantes no recibieron oferta. Es una universidad que sí acepta, no una que acepte a cualquiera sin más: hay que meter la solicitud completa y a tiempo.

Aquí viene un número que merece tu atención con calma: de los admitidos, sólo 49 de cada 100 terminaron matriculándose aquí. La otra mitad, admitida, eligió otro camino. Comparada con escuelas similares, esa proporción de "se quedan" es de las más altas — en menos de una de cada diez escuelas pasa algo parecido. Este dato no mide calidad ni prestigio; sólo cuenta cuántos admitidos de primer ingreso se inscribieron ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este número no es lo que debe decidir. Pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT (28 de cada 100), la mitad de en medio sacó entre 470 y 570 en lectura y escritura, y entre 440 y 540 en matemáticas. Ese rango no es un mínimo para entrar ni una garantía de nada: es sólo el retrato de quienes ya estaban dentro y decidieron mandar su puntaje.

Y sobre transferencias: de una generación que entró en 2017, 18 de cada 100 se transfirieron a otra institución sin terminar aquí —una proporción común entre escuelas similares. Cambiarse de universidad no es fracasar. Pero si tu hijo llega a mudarse, conviene que sepa desde antes cómo se piden los papeles. Por el otro lado, en 2023 llegaron 1,321 estudiantes por transferencia hacia esta universidad: un flujo de entrada considerable. Ese número no dice cuántos créditos les reconocieron. Eso se pide por escrito, con la lista de materias en la mano.

Lo que cuesta y lo que realmente se paga

En The University of Texas Rio Grande Valley, entre 1,886 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $5,006. Entre 567 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $7,695; entre 132 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $16,528. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (1,886 estudiantes) y el de la banda de más (132 estudiantes) es de $11,522. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $6,978.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Cómo se está pagando hoy

De cada 100 estudiantes que buscan un título, 82 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver, con un promedio de $8,979 al año entre quienes la recibieron. La beca Pell —ayuda federal para familias de bajos ingresos— le llegó a 64 de cada 100 estudiantes. Pedir ayuda por ingreso aquí no es cosa rara ni de unos cuantos: la recibe la mayoría. Pregunta sin pena qué papeles piden y para cuándo los quieren.

Sobre préstamos: 26 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo estudiantil federal, con un promedio de $4,797 en el año entre quienes lo recibieron. Comparada con escuelas similares, esta proporción de estudiantes con préstamo queda del lado bajo. Pero este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir sale de su propia carta de ayuda financiera, no de este promedio. Espera esa carta antes de descartar la escuela o comprometerte con ella. Y ese número no incluye préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los padres, ni deuda de tarjeta, ni la deuda total con la que se sale al graduarse.

La universidad también reporta mecanismos concretos para manejar el pago: un plan de colegiatura garantizada, plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise. Vale la pena preguntar por cada uno directamente con la oficina de ayuda financiera.

Vida en el campus y apoyos disponibles

Sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad máxima reportada de 1,106 estudiantes. No es obligatoria para todos los estudiantes de primer ingreso de tiempo completo. También hay planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar, y si aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC, con la rama Army (Ejército) confirmada en el reporte oficial. Navy y Air Force no aparecen marcadas — eso no significa que sea imposible, significa que hay que preguntar directamente.

La universidad compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, la membresía es de la escuela, no de él: escríbele directamente al entrenador de ese deporte y pregunta por cupo, división y si hay beca atlética.

Ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado. En el conteo de otoño, 11 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga a distancia; los otros 89 tomaban al menos una clase presencial. También reporta al menos un programa completo cursable a distancia — confirma el nivel y la carrera exacta si esto le interesa a tu hijo.

La biblioteca opera con personal contratado, con material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas — un servicio completo según los estándares que mide el gobierno. Y entre los apoyos reportados están orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, cuidado infantil en el campus, punto de contacto para veteranos y militares, y una organización estudiantil de veteranos. Que estén reportados confirma que existen como servicio declarado, no su calidad ni disponibilidad real. Eso se pregunta directamente, por nombre.

¿Se quedan? ¿Se gradúan?

Esta es, quizás, la sección donde más vale la pena bajar la velocidad.

De la generación de tiempo completo que entró en el otoño de 2022, 79 de cada 100 siguieron inscritos o ya se habían graduado un año después. Es una mayoría clara. Entre estudiantes de tiempo parcial, la cifra baja a 63 de cada 100 — pero son dos grupos distintos, con circunstancias distintas; no cruces esos números pensando que uno prueba algo sobre el otro.

Ahora la graduación. De los estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo, 49 de cada 100 se habían graduado de esta escuela a los seis años. A los cuatro años, la cifra era de sólo 29 de cada 100 — veinte puntos menos. Esa diferencia de veinte puntos representa, para muchas familias, un año adicional de colegiatura, vivienda y gastos que no estaba en el presupuesto original.

Dicho sin adornos: a los seis años, es casi mitad y mitad entre quienes se graduaron aquí y quienes no. El reporte no dice por qué la otra mitad no tiene título de esta escuela — puede que se hayan graduado en otro lado, que sigan estudiando, o que hayan dejado la carrera. Antes de decidir, pregunta qué apoyos concretos ofrece la escuela para terminar a tiempo, y cuánto tarda realmente la carrera que le interesa a tu hijo.

Ampliando la ventana a ocho años, con una cohorte más grande que incluye tiempo completo y parcial, 62 de cada 100 tenían un título o certificado de esta institución. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue casi igual: 63 de cada 100. Un 22% de la cohorte queda con estatus de matrícula desconocido en ese corte — eso no significa que no siguieran estudiando en otro lugar, sólo que el reporte no logró determinarlo.

Ninguna de estas cifras predice lo que le pasará a tu hijo. Son promedios de generaciones completas, no un pronóstico individual. Pero sí te dan una pregunta concreta que llevar a cualquier conversación con la universidad: ¿qué hacen específicamente para que más estudiantes terminen en cuatro años, y qué apoyo existe si el camino se alarga?

Lo que sigue

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es y ofrece, con sus números más importantes puestos sobre la mesa, sin adornos y sin sombras innecesarias.

Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere y ha construido —su carrera, su forma de aprender, qué tan lejos está dispuesto a vivir de casa— y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar una vez que llegue la carta de ayuda financiera real, no el promedio de otras familias. De esa combinación, hecha en casa, con tiempo y con las preguntas correctas, nace un plan.

No tienes que resolverlo todo hoy. Pero ya no partes de cero.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada dato. Best College Aid no representa a The University of Texas Rio Grande Valley ni a ninguna agencia gubernamental; este contenido es informativo y no constituye asesoría de admisión personalizada.

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