Guía universitaria

University of the Incarnate Word: tasa de admisión, requisitos y graduación

University of the Incarnate Word: lo que dicen los números oficiales sobre esta universidad de San Antonio

University of the Incarnate Word en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
93.4 %

10,421 admitidos de 11,162 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$35,660

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$17,434/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
53 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA promedio de preparatoria
3.54

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2024–25 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
470–580

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (26 % envió el SAT)

SAT matemáticas
430–560

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
20

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
72 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
65 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando empiezas a mirar universidades con tu hijo, hay nombres que no conoces todavía y que de pronto se convierten en una posibilidad seria. University of the Incarnate Word puede ser uno de esos nombres. Está en San Antonio, Texas, y este artículo no te va a decir si es la escuela correcta para tu familia. Eso no lo puede decidir ningún artículo. Pero sí te puedo mostrar, con los datos oficiales que el gobierno de Estados Unidos recopila de esta institución, qué clase de universidad es, cómo entra la gente, cuánto cuesta y qué pasa con los estudiantes que ya están ahí. Con eso en la mano, tú decides si vale la pena seguir investigando.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,028 palabras19 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de universidad es y dónde está

University of the Incarnate Word es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema federal que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la ubica entre las instituciones de doctorado y de carreras profesionales, y el nivel más alto que reporta ofrecer es justamente el doctorado. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo llega hasta ese nivel. Eso se pregunta programa por programa.

Está en San Antonio, dentro del condado de Bexar, en el área metropolitana de San Antonio-New Braunfels. El código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar todos los días, te recomiendo algo simple: maneja tú la ruta un día entre semana, a la hora exacta en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Carnegie también la describe, con datos de 2019-20, como una institución de talla mediana y principalmente no residencial. Esa etiqueta se activa cuando menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vive en vivienda de la institución, o cuando menos de la mitad estudia tiempo completo. El dato no aclara cuál de las dos condiciones se cumplió, y tampoco significa que no haya dormitorios —de hecho, sí los hay, como vas a ver más adelante.

Un dato más para la mochila: si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otra universidad, ponle atención. Carnegie la coloca entre las instituciones con mayor recepción de estudiantes transferidos. Eso no te dice con cuántos créditos entra la gente ni cuántos se pierden en el camino. Pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a reconocer y cuáles no.

Y hay algo que University of the Incarnate Word no es. No aparece registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal y no es institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y de las 3,012 universidades de este censo, sólo 138 traen alguna de las tres. Que esta escuela no esté en esas listas no dice nada sobre a qué comunidades atiende bien o mal. Eso se investiga preguntando qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y hablando con alguien que ya esté ahí.

Una comunidad donde la mayoría es latina

Aquí hay un número que probablemente te importa. En el otoño de 2023, 65 de cada 100 estudiantes de pregrado de University of the Incarnate Word se reportaron como hispanos o latinos. No es una minoría dentro del campus: es la mayoría. Comparada con las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo que reportan este dato, es de las más altas: nueve de cada diez de esas escuelas reportaron una proporción igual o menor.

Si a tu hijo le preocupa la idea de sentirse el único latino en un salón, los números de esta escuela no muestran eso. Pero ten cuidado con una confusión fácil: un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo específico para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay, no si hay consejería en español, tutorías dirigidas, o qué tan bien les está yendo a esos estudiantes en términos de graduación. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera particular que le interesa a tu hijo.

Otros trazos de esta comunidad: en el pregrado hay más mujeres que hombres —64 de cada 100 son mujeres—. De cada 100 estudiantes, 21 tienen entre 25 y 64 años, así que no es un campus donde todos tengan 18. Y 97 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron una dirección permanente en Texas al solicitar. Es, en su gran mayoría, una escuela de gente del propio estado.

En cuanto a tamaño, en el conteo oficial de otoño había 7,251 estudiantes inscritos: ni de las chiquitas ni de las enormes, en la banda de 5,000 a 9,999. Comparada con escuelas parecidas, queda del lado grande: entre una y tres de cada diez de ese grupo tienen más estudiantes que ella. Pero ese total incluye posgrado. Se reparte en 4,726 de pregrado y 2,525 de posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que le importa es 4,726, no el total de 7,251.

Cómo funciona el año académico y qué crédito previo acepta

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí; es el formato más común.

Hay dos vías declaradas para que lo que tu hijo ya sabe cuente como crédito: exámenes AP, y lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones previas, entre otras. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de dual enrollment.

Pero declarar que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. No sabemos cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Qué se estudia ahí

Entre julio de 2022 y junio de 2023, University of the Incarnate Word entregó 1,069 títulos de licenciatura, repartidos en 26 familias de carreras distintas. La familia que más tituló fue negocios y administración, con 29 de cada 100 títulos del año —ninguna otra área le pasó por arriba, pero tampoco se lleva todo el peso. Comparada con escuelas parecidas, queda en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes en su reporte.

Es una oferta ancha, no concentrada en una sola cosa. Pero 26 familias con fila en el reporte no son 26 carreras activas con estudiantes de verdad: una familia agrupa varios programas, y una fila puede reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no sólo el área general.

Sobre el tamaño de los grupos: la razón oficial es de 12 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo. Es una razón baja en términos absolutos. Pero comparada con escuelas parecidas, queda por encima de la mediana —la mitad o más de esas escuelas reportó una razón igual o menor. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo: baja en general, alta entre sus pares. Y ojo: esta razón no te dice el tamaño real de las clases de primer año. Es un cálculo institucional, no un conteo de pupitres.

La institución también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, un programa completo cursable sólo por las noches o los fines de semana, y rutas de preparación y certificación para quienes quieren enseñar, incluyendo aprobación estatal del programa de certificación docente inicial.

Cómo es entrar: fácil de solicitar, pero con requisitos

Aquí hay algo importante que a veces se confunde. University of the Incarnate Word no tiene admisión abierta —hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. El ensayo personal y las cartas de recomendación no son obligatorios, pero si los mandas, los toman en cuenta.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ya si le corresponde el examen de inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que se descubren tarde y complican todo.

La tarifa de solicitud de pregrado publicada es $0.

Y en la práctica, entrar es bastante accesible: en el ciclo 2023, de 11,162 solicitantes, recibieron oferta 10,421. Son 93 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, queda del lado alto de accesibilidad: siete de cada diez, o más, de ese grupo aceptaron a un porcentaje igual o menor. Aun así, 741 solicitantes se quedaron sin oferta —así que la solicitud completa y a tiempo sigue importando.

Que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue. Esa tasa de aceptación es de la escuela entera, en un solo ciclo. No dice cuánto va a costar, cuántos terminan la carrera, ni si el programa específico que quiere tu hijo tiene su propio filtro adicional. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Aquí viene un número que vale la pena que entiendas bien, porque suena raro a primera vista: de cada 100 admitidos, sólo 10 terminaron matriculándose. Los otros 90 no aparecen inscritos aquí en el periodo reportado —el dato no dice si fueron a otra escuela o qué hicieron. Comparada con instituciones parecidas, esta proporción de matriculación queda del lado bajo: en la mayoría de esas escuelas, se queda una parte mayor de los admitidos.

No lo leas como una mancha sobre la escuela. Recibir la carta no es lo mismo que decidir ir, y el registro federal no explica por qué cada quien tomó la decisión que tomó. Lo que sí te digo: lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto —eso es lo que de verdad definirá si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue su curso igual. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT —26 de cada 100 de esa cohorte—, la mitad de en medio sacó entre 470 y 580 en lectura y escritura, y entre 430 y 560 en matemáticas. Esos números son de quienes ya estaban dentro y decidieron entregar el puntaje; no son de todos los solicitantes, y ese 470 no es un mínimo ni ese 580 una garantía de nada.

Si tu hijo piensa transferirse (de entrada o de salida)

Un dato que pesa y que pocas familias revisan: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 31 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin completar aquí. Es una proporción del lado alto comparada con instituciones parecidas. El reporte no dice por qué se fueron, y que muchos se cambien no significa que les haya ido mal —significa que el cambio fue frecuente.

Hay una cuenta que casi nadie revisa y que aquí importa: el estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otro lado. Tenlo presente cuando compares tasas de graduación entre universidades.

Por el otro lado, también llegan transferidos: 321 estudiantes de pregrado entraron por primera vez a esta escuela en el otoño de 2023 después de haber estudiado en otra institución.

El precio de lista: lo que cuesta antes de cualquier ayuda

Para el año 2023–24, el costo de asistencia reportado para un estudiante de primer ingreso, tiempo completo, viviendo en el campus, fue de $53,970. Ese número es igual sea que tu familia sea de Texas o de fuera del estado —University of the Incarnate Word no tiene una tarifa distinta por residencia.

Tabla de datos del artículo
ConceptoMonto
Colegiatura y cuotas$35,660
Vivienda y comida en campus$13,746
Libros y materiales$250
Otros gastos estimados(incluidos en el total)
Total$53,970

Comparado con otras 888 escuelas privadas de este mismo censo, este total cae por debajo de la mitad del grupo. Y quiero ser claro sobre qué es este número: es el precio de lista, calculado para propósitos de ayuda financiera. No es tu factura. Llena el FAFSA y pide la carta de ayuda por escrito. Hasta que la tengas, no sabes cuánto va a costarle a tu familia.

El precio neto: lo que de verdad terminan pagando las familias, según su ingreso

En University of the Incarnate Word, entre 237 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $17,434. Entre 136 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $20,732; entre 93 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $28,584. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (237 estudiantes) y el de la banda de más (93 estudiantes) es de $11,150. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $21,246.

$17,434 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

Becas, Pell y préstamos: de dónde sale el dinero

De cada 100 estudiantes que buscan título en esta escuela, 87 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $21,771 en el año —una cifra alta, aunque dentro de ese promedio caben quienes recibieron mucho más y quienes recibieron mucho menos. Además, 45 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para estudiantes con necesidad económica demostrada.

$21,771 de beca promedio es dinero de verdad. Pero no es un precio: lo que decide cuánto vas a pagar es lo que queda después de toda la ayuda, y eso hay que pedirlo escuela por escuela.

Ahora la parte que exige más atención. De cada 100 estudiantes de pregrado, 75 recibieron préstamo estudiantil federal en el año 2022-23. Es la mayoría, y es una proporción alta comparada con escuelas parecidas —del lado alto entre siete de cada diez, o más, de ese grupo. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó $6,124 en promedio ese año.

Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pide un monto parecido cada año durante los cuatro años del plan, la suma anda por los $24,496, sin contar intereses. Ese es un número que se decide antes de la primera firma, no al final del camino. Y una aclaración importante: ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos PLUS que a veces terminan firmando los padres, ni deuda bancaria, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso depende de su carta de ayuda y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia realmente puede pagar. Si aparece deuda en la oferta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptar nada.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo adicional para administrar el costo.

Vivienda, ROTC, deportes y vida en el campus

University of the Incarnate Word sí tiene vivienda propia. No es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada —la institución respondió que no exige que todos vivan ahí, aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. La capacidad máxima reportada es de 1,217 estudiantes. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas por semana en el plan más grande. Que exista vivienda no te garantiza un cuarto asegurado: pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la escuela reporta que sí hay oportunidad, y la única rama marcada es Army (Ejército). Navy y Air Force no aparecen marcadas. Eso no significa que sea imposible para tu hijo si le interesa otra rama —significa que no está confirmado en este reporte, y hay que preguntar directamente.

En deportes, la universidad compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esa membresía es de la institución, no una promesa para tu hijo. Si le interesa competir, escribe directamente al entrenador del deporte específico y pregunta por cupo, división y beca atlética, por escrito.

En cuanto a modalidad: la escuela ofrece educación a distancia tanto en pregrado como en posgrado. En el pregrado, 14 de cada 100 estudiantes llevaban toda su carga a distancia, y 86 tenían al menos una clase presencial. La institución también reporta ofrecer al menos un programa completo que puede terminarse a distancia, aunque el reporte no confirma si ese programa específico es de pregrado. Verifica el nivel y la carrera exacta antes de asumir nada.

La biblioteca cuenta con personal contratado, colección física y digital, préstamo entre bibliotecas, y su gasto superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal. Eso es apenas el piso de lo que se pregunta; no garantiza que existan bases de datos específicas para la carrera de tu hijo. Eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, la institución reporta servicios como orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar el programa, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para veteranos y sus familias, una organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan accesibles o efectivos son en la práctica. Eso se conoce hablando con quien ya los usa.

Quién se queda y quién se gradúa

Aquí llegamos a los números que más pesan a largo plazo, y merecen que los leas con calma.

De la generación que entró en el otoño de 2022 como estudiantes de primer ingreso, tiempo completo, buscando licenciatura, 72 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos en esta escuela o ya se habían graduado un año después. Comparada con escuelas parecidas, queda un poco por debajo de la mitad del grupo. No es un número catastrófico, pero tampoco de los más altos entre sus pares.

Ahora la graduación. De los estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo, 53 de cada 100 tenían título de esta escuela seis años después. Es, más o menos, mitad y mitad. A los cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene presupuestado— la cifra baja a 36 de cada 100, diecisiete puntos menos que a seis años. Comparada con escuelas parecidas, la tasa a seis años queda por debajo de la mediana: más de la mitad de instituciones similares gradúa a una proporción mayor.

El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo. El dato no te dice por qué a algunos les toma más tiempo. Antes de decidir, pregunta directamente qué apoyos existen para terminar a tiempo y cuánto suele tardar, en la práctica, la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Hay una medida más amplia todavía: siguiendo a una cohorte de 2,121 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —mezclando tiempo completo y parcial, primer ingreso y quienes ya traían créditos de otro lado—, al corte de agosto de 2023, ocho años después, 55 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue prácticamente igual: 54 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, esta proporción a ocho años también queda por debajo de la mediana.

¿Y el resto? Ahí el dato se pone borroso, y prefiero decírtelo así en vez de simplificarlo de más. IPEDS reporta que 28 de cada 100 no habían recibido título aquí, según parecía seguir inscritos en algún momento hasta esa fecha; y 17 de cada 100 —353 personas exactas— quedaron con estado de matrícula desconocido, lo cual sólo significa que el reporte no logró determinar qué pasó con ellos, no que hayan dejado de estudiar. Estas cifras no suman perfectamente cien y no se explican entre sí. Es una limitación real del sistema de conteo, no un error de esta universidad en particular.

Léelo así: aproximadamente la mitad de quienes entran a University of the Incarnate Word termina graduándose de ahí mismo, contando hasta ocho años de plazo. La otra mitad se divide entre quienes se fueron a otro lado, quienes siguen en camino, y quienes el sistema simplemente no logró rastrear. Ningún número aquí te dice qué le va a pasar a tu hijo. Sí te dice qué tan probable ha sido, para generaciones recientes, terminar la carrera en esta escuela y en ese plazo.

Lo que ya sabes, y lo que te falta por construir

Ahora conoces con bastante detalle una pieza del rompecabezas: qué es University of the Incarnate Word, cómo entra la gente, cuánto cuesta realmente según el ingreso familiar, cómo se paga, y qué tan probable ha sido, según los datos oficiales, que un estudiante se quede y se gradúe ahí.

Esa es sólo una pieza. Las otras dos —qué quiere estudiar tu hijo y qué ha construido hasta ahora, y qué puede y está dispuesta a pagar tu familia— no están en ningún reporte federal. Ésas las conocen ustedes.

Si viven en Texas y su hijo busca un campus con una comunidad latina mayoritaria, aquí hay señales que vale la pena seguir explorando. Si el presupuesto familiar se parece a alguna de las bandas de ingreso que vimos, ya tienen una idea de en qué rango podría caer la oferta real, antes de sentarse a esperar la carta. Y si la graduación a tiempo les importa tanto como el costo total, esa es justo la pregunta que hay que hacerle directamente a la universidad, con el nombre exacto de la carrera que le interesa a tu hijo.

Ningún dato de este artículo decide por ustedes. Pero ahora, cuando se sienten a hablar de esta universidad en casa, lo van a hacer con información real en la mesa, no con suposiciones. Ese es el trabajo que te correspondía a ti, y ya está hecho.

Fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por University of the Incarnate Word al Integrated Postsecondary Education Data System (IPEDS) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a University of the Incarnate Word ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es un recurso informativo independiente.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.