No voy a decirte si es "buena" o "mala". Esas palabras no sirven aquí. Voy a mostrarte lo que los datos oficiales dicen de ella, número por número, para que tú, con lo que sabes de tu hijo y de tu familia, decidas qué peso le das.
Quién es esta universidad
University of Washington-Bothell Campus es pública, de cuatro años, y ofrece hasta maestría como el nivel más alto que reporta. Es, en términos de IPEDS, una institución que otorga grados principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso no significa que cada carrera tenga programa de posgrado conectado: si tu hijo tiene la mira puesta en una maestría específica, esa ruta hay que confirmarla programa por programa, no asumirla por el nombre de la escuela.
Carnegie la describe también como principalmente no residencial. Esto tiene una definición técnica precisa: o menos de 25 de cada 100 estudiantes de pregrado viven en vivienda de la institución, o menos de la mitad estudia tiempo completo. El dato no aclara cuál de las dos condiciones aplica aquí, y tampoco significa que no existan dormitorios — de hecho sí los hay, como verás más adelante. Pero si tu hijo pensara vivir en casa e ir y venir todos los días, esto es una pista real: conviene que manejes la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases, antes de asumir que el trayecto es cómodo. El mapa casi nunca dice la verdad completa sobre el tráfico.
Un dato más sobre su identidad: no aparece con ninguna de tres designaciones federales — no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. Son tres respuestas separadas, y ninguna te dice cómo se va a sentir tu hijo en ese campus, ni qué comunidades tiene activas. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles funcionan, y mejor aún, hablar con alguien que ya estudie ahí.
Y hay una pieza de la historia de esta escuela que vale la pena mencionar si tu hijo viene de otra universidad: Carnegie la ubica entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si ése es el camino de tu hijo, pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta de "recibe muchos transferidos" no dice nada sobre cuántos créditos se pierden en el cambio — eso lo decide cada evaluación individual.
Una escuela mediana, con más hombres que mujeres
En el conteo oficial de otoño, University of Washington-Bothell Campus tenía 5,809 estudiantes inscritos: 5,248 en pregrado y 561 en posgrado. No es una escuela chica ni una escuela enorme — está en la banda de entre 5,000 y 9,999, justo a media tabla frente a escuelas parecidas. Es, sobre todo, una escuela de carrera de pregrado.
De cada 100 estudiantes de pregrado, 44 son mujeres — hay más hombres que mujeres en las aulas. Los estudiantes de 25 a 64 años son minoría: 13 de cada 100. Y en cuanto a composición étnica, 11 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque comparada con otras 519 escuelas públicas selectivas de este mismo tipo, queda arriba de la mitad del grupo. Esa comparación tiene un límite importante: se arma por tipo de escuela, no por estado, así que no descuenta que Washington tiene su propia composición demográfica. Si tu familia es latina, vale la pena preguntar en la visita qué grupo estudiantil, centro cultural o persona en la oficina de admisiones habla español y puede orientar a tu hijo.
Un número más te ayuda a entender la carga académica que puede esperar tu hijo en el salón: hay 21 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo. Es una razón alta, en el cuarto de arriba frente a escuelas similares. Ojo: esto no es el tamaño de una clase. Es una proporción agregada de toda la escuela. Si el tamaño de la clase de primer año le importa a tu hijo, ese dato hay que pedirlo aparte, directamente a la universidad.
Cómo funciona el calendario y qué hace con los créditos previos
Aquí el año se organiza en quarters: tres periodos de unas 12 semanas, con posibilidad de un cuarto periodo en verano. Si tu hijo viene de una escuela con semestres, o si piensa transferirse a otra institución más adelante, esto importa de verdad: los calendarios no siempre coinciden, y hay que verificar por escrito cómo se traduce cada crédito entre un sistema y otro.
La universidad reporta que acepta créditos de exámenes AP y de entrenamiento militar, pero no marcó la casilla de crédito por experiencia de vida. Que acepten AP no significa que cualquier puntaje cuente, ni que ese crédito aplique automáticamente a la carrera de tu hijo. Antes de que hagas cuentas de cuánto tiempo o dinero se ahorrarían, pide la evaluación de equivalencias por escrito.
También confirmó que no matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito — así que si tu hijo busca adelantar créditos universitarios mientras sigue en la prepa, esta puerta en particular parece no estar abierta aquí.
Qué se puede estudiar
En un año reciente, la universidad entregó 1,651 títulos de licenciatura, distribuidos en 17 familias de carreras. Ninguna concentra el bulto: la más grande, negocios y administración, se llevó 24 de cada 100 títulos, pero ninguna otra le pasa por arriba. Es una oferta repartida, aunque frente a escuelas similares, cae en el cuarto con menos familias de carreras presentes en su detalle reportado. Esto cuenta títulos, no personas — un mismo estudiante con doble carrera puede aparecer más de una vez, y no refleja necesariamente el catálogo completo actual.
Vale la pena que sepas, además, qué caminos académicos estructurados reporta la institución: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa completo que puede cursarse sólo de noche o fines de semana, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluida la aprobación estatal para certificación inicial. Que estas oportunidades existan en el reporte no dice cómo funcionan en la práctica ni si encajan con lo que tu hijo quiere — eso se pregunta directamente al programa.
Entrar aquí: lo que piden y qué tan probable es el sí
Empecemos con lo más simple: 92 de cada 100 solicitantes de primer ingreso recibieron oferta de lugar en el ciclo más reciente. Es una tasa de aceptación alta, del lado accesible frente a escuelas similares. Pero "accesible" no significa "sin requisitos".
Esta universidad no tiene admisión abierta. De nueve consideraciones que revisa, marca cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, haber llevado el plan de materias que piden, el ensayo personal, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Eso quiere decir, sin rodeos, que tu hijo tiene que escribir un ensayo. No es opcional aquí. Que lo empiece en el verano, no la semana de la fecha límite — el primer borrador nunca es el que se manda. La tarifa de solicitud publicada es de $60.
El SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. En la práctica, casi nadie los manda: sólo 4 de cada 100 estudiantes inscritos entregaron SAT, y entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 560 y 700 en lectura y escritura, y entre 610 y 770 en matemáticas. Esos números son de quienes ya se inscribieron y decidieron mandar su puntaje — no son un mínimo que tu hijo necesite alcanzar, ni una garantía si los alcanza.
Ahora, algo que muchas familias pasan por alto: que te acepten no es lo mismo que decidir ir. De cada 100 estudiantes que esta universidad admitió, sólo 27 terminaron inscribiéndose. Los otros 73 tenían la carta en la mano y eligieron otro camino. Es una proporción de matriculación relativamente alta comparada con escuelas similares, pero el punto para tu familia es otro: recibir el sí es apenas el primer paso. Cuando lleguen las cartas de varias universidades, ponlas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito. La tasa de aceptación de 92 de cada 100 no es lo que decide esa comparación.
Por último, sobre quienes llegan por transferencia: en el otoño más reciente, 540 estudiantes de pregrado entraron aquí después de haber estudiado en otra institución. Es un número relativamente alto frente a escuelas parecidas. Lo que no se reporta es cuántos se van de esta universidad hacia otra — ese dato viene en blanco. Que no esté no significa que nadie se transfiera; significa que no se puede saber desde este reporte.
El precio de lista y la brecha entre residente y foráneo
Aquí viene uno de los números que más importa. Para el año 2023–24, el costo total de asistencia — colegiatura, cuotas, vivienda, comida, libros y otros gastos estimados — fue de $34,684 para un estudiante que paga tarifa de residente de Washington y vive en el campus. Para alguien de fuera del estado, ese mismo presupuesto sube a $64,038.
Desglosado: $12,559 de colegiatura y cuotas para residentes ($41,913 para no residentes), $17,115 de vivienda y comida en el campus, y $900 de libros y materiales.
La diferencia entre pagar como residente y pagar como foráneo es de $29,354 al año. No es un detalle menor — es casi el precio completo de otra universidad. Si tu familia no vive en Washington, esto es lo primero que necesitas entender antes de enamorarte del resto del perfil: pregunta directamente a la institución qué requisitos usa para definir residencia y desde cuándo aplican, porque no es igual en todos lados.
Y frente a otras escuelas de su tipo, este costo publicado con tarifa de residente ya queda entre los más altos del grupo. Es importante decirlo así de claro: el precio de lista aquí no es bajo, ni para residentes.
Lo que realmente paga cada familia, según su ingreso
En University of Washington-Bothell Campus, entre 96 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $5,081. Entre 84 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $8,059; entre 76 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $23,389. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.
Entre el promedio de la banda de menos ingreso (96 estudiantes) y el de la banda de más (76 estudiantes) hay $18,308 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $10,013.
Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.
Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.
Becas, Pell y préstamos: cómo se reparte la ayuda
Aquí hay una verdad que conviene decir sin adornos: menos de la mitad de los estudiantes reciben beca. Exactamente 48 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Los otros 52 no recibieron nada de eso. Comparada con escuelas similares, esta universidad cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes. Entre quienes sí la recibieron, el promedio del año fue de $15,255.
La beca federal Pell, dirigida a familias de bajos ingresos, llegó a 29 de cada 100 estudiantes.
¿Qué significa esto para ti? Que en esta escuela, la ayuda hay que ir a buscarla activamente. No llega sola a la mayoría. Eso no predice qué le van a ofrecer a tu hijo — pero sí te dice que conviene entrar a este proceso preparado, sabiendo que un paquete de ayuda puede verse grande en el papel y estar compuesto en buena parte de préstamo, no de dinero regalado. Revisa siempre esa distinción cuando llegue la oferta.
Sobre préstamos: sólo 20 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo federal en el año escolar más reciente. La mayoría no pidió préstamo federal ese año. Comparada con escuelas similares, aquí se recurre menos al préstamo que en casi todas — nueve de cada diez escuelas parecidas tuvieron una proporción mayor. Entre quienes sí pidieron préstamo, el monto promedio fue de $5,640 en el año.
Esa cifra baja de endeudamiento es una señal real y vale la pena notarla. Pero tiene límites que no debes perder de vista: no incluye préstamos Parent PLUS que firman los padres, no incluye deuda con bancos ni tarjetas, y no es la deuda acumulada con la que un estudiante se gradúa — eso requeriría sumar varios años, y ese número no está en este reporte. Que un estudiante haya recibido préstamo tampoco significa que le haya alcanzado para cubrir el año completo; sólo dice que le prestaron.
La institución también reporta un plan de colegiatura prepagada y participación en un programa Promise como mecanismos disponibles para pagar o administrar la colegiatura.
Vida en el campus: vivienda, deportes, y lo demás
University of Washington-Bothell Campus sí tiene vivienda propia, aunque no es obligatoria para todos los estudiantes de primer ingreso — la institución lo negó explícitamente. La capacidad máxima reportada es de 380 estudiantes. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas por semana. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entran a lista de espera.
En cuanto a ROTC, la universidad marcó las tres ramas — Army, Navy y Air Force, más la opción Marine Corps dentro de Navy. Marcar las tres no es lo común: de las 3,012 universidades de este directorio, sólo 135 lo hacen. Pero ojo: que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico, ni cupos, ni becas. Eso se pregunta por nombre, directamente.
Sobre atletismo intercolegial, la escuela no reporta membresía en ninguna asociación deportiva nacional — ni NCAA, ni NAIA, ni ninguna otra de la lista. Este registro no confirma ni descarta que existan equipos; si el deporte es importante para tu hijo, confírmalo directamente con la escuela.
En cuanto a educación a distancia, la universidad la ofrece en pregrado y posgrado, pero es la excepción, no la regla: sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia. No reporta un programa completo de pregrado que pueda terminarse enteramente en línea.
La biblioteca opera con personal contratado, gasto anual por encima del umbral que registra el gobierno, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios y apoyos que la institución reporta están orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, punto de contacto para veteranos y militares, organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios se reporten no dice qué tan efectivos son ni cómo se sienten en la práctica — eso se pregunta en la visita.
Quiénes se quedan y quiénes terminan
Aquí llegamos a los números que muchas familias más quieren saber, y también los que exigen más cuidado en la lectura.
De la cohorte de estudiantes de tiempo completo que entraron por primera vez en el otoño de 2022, 86 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían graduado un año después. Es una retención alta, en la parte de arriba frente a escuelas similares. Entre los estudiantes de tiempo parcial de ese mismo otoño, la cifra fue menor: 76 de cada 100. Importante: este número combina "sigue inscrito" con "ya se graduó" en una sola cifra — no te dice cuántos de esos 86 ya tienen título y cuántos siguen en camino.
Sobre graduación: de 771 estudiantes que empezaron licenciatura de tiempo completo en 2017, 526 se habían titulado seis años después. Son 68 de cada 100 — una proporción alta, en el cuarto de arriba frente a escuelas parecidas. Pero hay un dato que toda familia debería anotar con atención: a los cuatro años, el plazo que la mayoría tiene en el presupuesto, esa cifra es de sólo 50 de cada 100. Son 18 puntos de diferencia entre el año cuatro y el año seis. Eso significa, en términos prácticos, que uno de cada cinco estudiantes que sí termina, necesita un año adicional — con su correspondiente costo adicional de colegiatura, vivienda y comida. Antes de firmar, pregunta por escrito cuánto suele tardar el programa específico que le interesa a tu hijo y cómo se programan los cursos obligatorios. Esa brecha de un año no es un detalle menor en el presupuesto familiar.
Hay un tercer indicador, más amplio: siguiendo a una cohorte completa de estudiantes que entraron en 2015-16 (de primer ingreso y también con experiencia previa, tiempo completo y parcial), a los ocho años 80 de cada 100 habían obtenido algún título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 79 de cada 100 — prácticamente igual. Y dentro de esa cohorte amplia, la subcohorte de estudiantes que entraron por primera vez y de tiempo completo tuvo un resultado más bajo: 68 de cada 100, doce puntos por debajo del grupo general. Esto no predice el resultado de tu hijo — describe a una cohorte que entró hace años, bajo condiciones que pudieron cambiar. Vale la pena preguntar directamente por los apoyos actuales del programa y por resultados de cohortes más recientes.
Juntando las piezas
Ya conoces ahora una parte real de University of Washington-Bothell Campus: una universidad pública mediana, en un suburbio de Seattle, con admisión relativamente accesible pero que exige ensayo, con un precio de lista alto — sobre todo para quien no es residente de Washington — pero con un precio neto notablemente más bajo para familias de bajos ingresos, con menos beca disponible que en otras escuelas parecidas pero también con menos dependencia de préstamos, y con tasas de graduación sólidas a seis años que se ven distintas si el presupuesto de tu familia sólo alcanza para cuatro.
Ninguno de estos números decide por ti. Son el suelo sobre el que puedes pararte para pensar con claridad. Ahora te toca juntar esta pieza con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ya ha construido en la prepa, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Si viven fuera de Washington, la brecha de precio entre residente y foráneo merece una conversación aparte antes de que tu hijo se enamore del lugar. Si su ingreso familiar es bajo, el precio neto observado aquí es una señal que vale la pena tomar en serio al armar la lista. Y si cuatro años es tu límite real de presupuesto, pregunta directamente por la duración típica del programa que le interesa.
De esa combinación —la universidad, tu hijo, y tu familia— nace un plan. Este artículo te entrega sólo una de esas tres piezas. Las otras dos las tienen ustedes.
Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por University of Washington-Bothell Campus al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente al ciclo 2023 y a cohortes de años previos según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a University of Washington-Bothell Campus ni a ninguna agencia gubernamental; esta pieza es un recurso informativo independiente.