Guía universitaria

University of Washington-Seattle Campus: tasa de admisión, requisitos y graduación

University of Washington-Seattle Campus: lo que dicen sus propios números antes de que tu hijo suba al carro

University of Washington-Seattle Campus en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
42.5 %

26,552 admitidos de 62,428 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$12,643 / $41,997

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$6,398/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
84 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

prioritaria: 15 de enero · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
95 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$80

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
8 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, en cada familia, en que un nombre de universidad deja de ser una idea abstracta y se convierte en una carpeta con fechas, tarifas y decisiones reales. Si ese nombre en tu casa es University of Washington-Seattle Campus, este artículo es para que llegues a esa carpeta sabiendo qué tienes enfrente: una universidad pública, enorme, exigente para entrar, cara en el papel y más generosa de lo que ese papel sugiere para las familias de menos ingreso. Nada de esto decide por ti. Pero conocerlo bien es una de las tres piezas que necesitas para decidir en familia, junto con lo que tu hijo quiere y lo que ustedes pueden pagar.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,945 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Vamos a caminar los datos oficiales en el orden en que una familia realmente los necesita: primero quién es esta escuela, después cuántos y quiénes la forman, luego cómo funciona por dentro, cómo se entra, cuánto cuesta, qué ayuda existe, qué hay en el campus, y qué les pasa a quienes ya entraron. Al final, tú decides qué hacer con todo esto.

Qué tipo de universidad es, en realidad

Antes de hablar de números, hay que hablar de categoría. El sistema Carnegie, que es como el gobierno ordena a las universidades de este país por lo que hacen, coloca a University of Washington-Seattle Campus entre las universidades de doctorado con la actividad de investigación más alta que existe. Es una escuela de cuatro años, de talla grande, y principalmente residencial: en el corte de datos usado por esa clasificación, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.

En el perfil de admisión de pregrado, Carnegie la coloca en su grupo más selectivo. Y aquí quiero pausar un segundo, porque es fácil leer esa palabra y sacar una conclusión que el dato no sostiene: ser más selectiva no quiere decir que enseñe mejor. Describe a quién deja pasar, no cómo enseña una vez adentro. La etiqueta tampoco te dice cuántos de cada cien solicitantes entran —ese número viene más adelante, y conviene verlo antes de que tu hijo arme su lista completa de universidades. Que ésta no sea la única en esa lista.

Es una institución pública de cuatro años o más. IPEDS, el sistema federal que reúne estos datos, registra el doctorado como el nivel más alto que reporta ofrecer, y la clasifica como una institución principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional, no una garantía de que la carrera específica de tu hijo exista con ese nivel de conexión entre pregrado y posgrado. Si eso importa en su decisión, verifica la ruta exacta del programa.

Está en Seattle, Washington, dentro del condado de King, en el área metropolitana de Seattle-Tacoma-Bellevue. El código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Eso no significa que el campus esté en pleno centro, ni te dice cómo se llega ni qué hay para vivir cerca. Si tu hijo piensa vivir en casa, hazte un favor: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El tiempo que marca el mapa casi nunca es el tiempo real.

Sobre tres designaciones específicas —universidad históricamente afroamericana, universidad tribal o institución land grant— University of Washington-Seattle Campus no tiene ninguna. De las 3,012 universidades de este directorio nacional, 138 sí traen alguna de las tres. Que no las tenga no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.

Una comunidad enorme, y lo que ese tamaño esconde

Aquí es donde los números empiezan a pesar de verdad. En el conteo oficial de otoño, University of Washington-Seattle Campus reportó 55,620 estudiantes inscritos. Eso la coloca en la banda más alta que usa el gobierno para clasificar tamaño: 20,000 estudiantes o más. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo, es de las más grandes que existen: cuando mucho una de cada diez de ese grupo tiene más estudiantes que ella.

Pero ese total esconde algo importante. Se reparte en 39,515 de pregrado y 16,105 de posgrado. Buena parte de la escuela —casi tres de cada diez personas— ya terminó una carrera y está ahí estudiando algo más. Si tu hijo va entrando a licenciatura, el número que realmente le importa no es 55,620. Es 39,515.

De ese pregrado, 8 de cada 100 estudiantes son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con las 519 escuelas públicas selectivas de este censo, queda abajo de la mitad del grupo, sin caer en el cuarto más bajo. Vale la pena decirlo con precisión: 20 de cada 100 estudiantes o más quedaron reportados en la categoría de raza o etnicidad desconocida, así que ese 8 es un piso, no un cierre del conteo real. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena. Es solamente quién está matriculado hoy. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y habla con alguien que ya esté ahí antes de decidir. El número es de toda la escuela; su carrera en particular puede verse distinta.

Los estudiantes de 25 a 64 años son minoría: 6 de cada 100. Entre hombres y mujeres el pregrado está casi parejo, 47 de cada 100 son mujeres. Y sobre de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso —qué estados, qué países— IPEDS simplemente no trae ese dato para esta escuela en el ciclo reportado. No está, y no se inventa.

Cómo está construido el año académico

University of Washington-Seattle Campus opera bajo un sistema de quarters: el año se parte en tres sesiones de unas 12 semanas cada una, con posibilidad de un cuarto adicional en verano. Esto importa de forma muy concreta si en algún momento tu hijo considera transferirse hacia o desde otra institución con calendario semestral: los calendarios no coinciden automáticamente, y eso puede afectar cuándo entra, cuándo sale y cómo se acomodan sus créditos. Verifícalo por escrito con ambas instituciones si esa posibilidad existe.

En cuanto a crédito al ingreso, la institución acepta créditos de exámenes AP y también reporta aceptar crédito por entrenamiento militar. No marcó aceptar crédito por experiencia de vida. Aceptar AP no es lo mismo que dar crédito automático: no sabemos, por este dato, cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de asumir cualquier ahorro de tiempo o dinero.

En un solo año, esta universidad entregó 8,434 títulos de licenciatura, repartidos en 28 familias de programas distintas según la clasificación federal. Ninguna familia concentra una porción grande: la más numerosa fue computación e informática, y aun así representó sólo 12 de cada 100 títulos del año. Comparada con 514 escuelas selectivas similares, queda en el cuarto con más familias de programas presentes en su oferta reportada. Es una oferta ancha. Pero ancha no significa que cada opción tenga el mismo peso, así que si tu hijo tiene una carrera en mente, pregunta por el programa exacto, no por la familia general en la que cae.

Un dato que sí conviene mirar de frente: la razón de estudiantes por personal de instrucción, ambos medidos en equivalentes de tiempo completo, es de 20 a 1. Comparada con las 519 escuelas similares de este censo, cae en el cuarto más alto: tres de cada cuatro escuelas, o más, reportan esa misma razón o una menor. Es una cifra agregada, no el tamaño real de un salón de clases. No sabemos, con este dato, cuántos alumnos hay en la clase de primer año de tu hijo. Eso se pregunta directamente a la universidad.

Los caminos académicos que ya tiene construidos

La institución reporta varias rutas estructuradas más allá del salón de clases tradicional: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa completo cursable sólo de noche o en fines de semana, y varias vías relacionadas con certificación docente, incluyendo preparación para certificación por debajo del nivel postsecundario y aprobación estatal para certificación docente inicial. Que estas rutas existan como reporte institucional no dice todavía si encajan con lo que tu hijo quiere estudiar. Es información para preguntar, no para asumir.

Entrar aquí no es automático

Aquí llegamos a una de las piezas más importantes de todo el artículo, porque es la que suele doler más cuando llega por sorpresa.

University of Washington-Seattle Campus no tiene admisión abierta. De nueve consideraciones de admisión que el gobierno pregunta —sin contar pruebas estandarizadas ni legado—, esta universidad marca cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber cursado el plan de materias que la universidad exige, el ensayo personal, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Fuera de eso, sólo una cosa más entra si se manda: la experiencia de trabajo.

Dicho sin rodeos: aquí no alcanza con juntar papeles. El ensayo es requisito. Tu hijo tiene que escribir, y escribir bien. Si esta universidad está en su lista, que empiece ese ensayo en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador casi nunca es el que se manda. La tarifa de solicitud publicada es de $80.

Ahora los números que hacen tangible la palabra "selectiva". En el ciclo más reciente, 62,428 personas solicitaron entrar como estudiantes de primer ingreso. Recibieron oferta 26,552. Son 43 de cada 100. Del otro lado están 35,876 solicitantes que no recibieron oferta. Comparada con las 519 escuelas públicas selectivas de este censo, es de las que menos aceptan: nueve de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de quienes solicitaron. Este dato no distingue, para quienes no recibieron oferta, si fue negación, lista de espera o retiro de solicitud. Y es un número de toda la escuela: si tu hijo va por una carrera específica, ese porcentaje puede ser distinto y hay que pedirlo directo a admisiones.

Aquí viene una distinción que suele confundir a las familias, y vale la pena separarla con cuidado: cuántos entran no es lo mismo que cuántos, ya admitidos, deciden inscribirse. De cada 100 estudiantes que University of Washington-Seattle Campus admitió para primer año, 26 acabaron inscribiéndose ahí. Los otros 74 tenían la carta en la mano y no la tomaron. Comparada con escuelas similares, este porcentaje cae a media tabla, ni arriba ni abajo. Recibir el sí de esta universidad no es lo mismo que decidir ir. Este número no mide calidad ni prestigio ni satisfacción; solamente cuenta cuántos admitidos de primer ingreso eligieron matricularse.

Sobre exámenes estandarizados: University of Washington-Seattle Campus reportó que no considera puntajes de SAT ni ACT en la decisión de admisión, aunque se los envíen. Esta casilla no dice si los usa para becas o para colocación en cursos; eso se pregunta aparte, y conviene confirmar la política vigente directamente con admisiones.

Y sobre transferencia: en el conteo de otoño, 1,556 estudiantes de pregrado entraron aquí por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas que llegan, no una tasa, y crece naturalmente con el tamaño de la escuela. Comparada con escuelas similares, la deja en la mitad de arriba en ese conteo. Lo que no sabemos, porque esta institución no lo reportó, es la tasa de salida: cuántos de los que entraron aquí buscando licenciatura acaban transfiriéndose a otro lugar. Que ese dato venga en blanco no demuestra que nadie se transfiera; simplemente no está reportado.

El precio de lista, y por qué no es la factura final

En University of Washington-Seattle Campus, entre 395 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $6,398. Entre 337 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $7,817; entre 435 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $28,383. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (395 estudiantes) y el de la banda de más (435 estudiantes) hay $21,985 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $11,023.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que existe, y la que no llega tan fácil

45 de cada 100 estudiantes que buscan título en esta universidad recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Los otros 55 no recibieron nada de ese tipo. Comparada con escuelas similares, cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes. Entre quienes sí la recibieron, el promedio anual fue de $15,909.

Sobre Pell, la ayuda federal para familias de ingresos bajos: sólo 18 de cada 100 estudiantes la recibieron. Aquí la ayuda que no se devuelve llega a menos de la mitad, y Pell a muy pocos. No des por hecho que va a llegar. Antes de aplicar, pide la lista completa de becas institucionales, quién califica para cada una y en qué fecha se entrega cada solicitud.

Que a la mayoría no le haya llegado beca aquí no significa que a tu hijo le vayan a decir que no. Tampoco que sí. Es un dato de lo que ya pasó, no de tu caso particular. Y cuando llegue una oferta de ayuda, revisa aparte cuánto de ese paquete hay que devolver algún día. Un paquete puede verse grande en el papel y estar hecho casi todo de préstamo.

Sobre préstamos: en el año escolar 2022-23, sólo 16 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo estudiantil federal. A la mayoría no se le otorgó ninguno ese año. De los que sí pidieron, cada uno se llevó $5,619 en promedio. Comparada con las 519 escuelas similares de este censo, aquí se recurre al préstamo federal menos que en casi todas: nueve de cada diez de ese grupo, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes endeudados.

Que la mayoría no haya usado préstamo federal no dice cómo le hicieron los demás: pudo haber beca, trabajo, ahorro familiar o deuda de otro tipo que este reporte no registra. Y ese promedio de $5,619 es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni deuda con banco, ni tarjeta de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse: para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

La institución también reporta dos mecanismos formales para administrar el pago: un plan de colegiatura prepagada y participación en un programa tipo Promise. Vale la pena preguntar por los detalles de ambos si el presupuesto familiar lo amerita.

Vivir ahí, moverse ahí, y lo que el campus ofrece

University of Washington-Seattle Campus sí tiene vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 10,230 estudiantes dentro o fuera del campus. No exige que todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso vivan ahí. Eso significa que no hay una obligación universal, pero no dice si algún programa específico sí lo requiere. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible para tu hijo; pide por escrito la tarifa del año en curso, la fecha límite para solicitarla, y si te aseguran lugar o entra a lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad marca las tres ramas de servicio —Army, Navy y Air Force— además de la opción Marine Corps dentro de Navy. De las 3,012 universidades de esta guía nacional, sólo 135 marcan las tres ramas, así que esto no es lo común. Pero marcarlo no demuestra que el programa opere físicamente en este campus, ni dice cupos, becas o requisitos de aceptación. Pregunta por cada rama, por su nombre exacto, antes de construir un plan alrededor de esto.

En deportes, la universidad compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. Ese dato es de la institución, no de tu hijo: si le interesa competir, escríbele directamente al entrenador del deporte específico, pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca atlética. Pide que te lo confirmen por escrito.

En modalidad de estudio, sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia; los otros 98 toman al menos un curso presencial. La institución sí reporta ofrecer al menos un programa que puede completarse enteramente a distancia, aunque el dato no distingue si eso aplica en pregrado o en posgrado para la carrera de tu hijo. Confírmalo directamente.

La biblioteca opera con personal contratado y un gasto anual que supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal. Tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que existan bases de datos especializadas para la carrera específica de tu hijo; eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, entre los servicios y apoyos que la institución reporta están: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar programas, cuidado infantil en campus, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos reconocida, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no establece por sí mismo su calidad ni su efectividad real; eso se confirma preguntando y, mejor aún, hablando con quien ya los use.

Lo que le pasa a quien ya entró

Ésta es, quizás, la parte que más tranquiliza y más conviene leer con cuidado a la vez.

De la cohorte de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que entró en otoño de 2022, 7,311 personas, el 95 de cada 100 cumplió el criterio oficial de retención: seguían inscritas ahí o ya habían completado la licenciatura un año después. Comparada con las 519 escuelas selectivas de este censo, es de las que más conservan a su cohorte inicial. Este número es alto, pero combina dos resultados distintos —seguir inscrito o ya haberse graduado— sin decirte cuál de los dos le pasó a cada persona.

En cuanto a graduación: de la generación que empezó licenciatura en 2017, 6,713 estudiantes de tiempo completo y primer ingreso, seis años después 5,619 tenían el título en la mano. Son 84 de cada 100. Con el plazo de cuatro años la cifra baja a 71 de cada 100, una diferencia de 13 puntos entre los dos plazos. Comparada con las 518 escuelas selectivas de este censo, es de las que más titulan: nueve de cada diez de ese grupo, o más, reportaron una proporción igual o menor.

Un porcentaje alto como éste no es una promesa individual. Es lo que le pasó a la generación que entró en 2017. Lo que sí está en manos de tu familia es que tu hijo entre con los créditos en orden y que, desde el primer semestre, sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscriben las materias que su carrera exige.

Y hay una medida más amplia todavía: la cohorte anual que entró entre julio de 2015 y junio de 2016, incluyendo primer ingreso y estudiantes con experiencia postsecundaria previa, tiempo completo y parcial, sumó 9,087 personas. Al corte de agosto de 2023, ocho años después, 85 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue 83 de cada 100, apenas 2 puntos menos. Comparada con escuelas similares, es de las que más gente titulan a ese plazo largo. De nuevo: un porcentaje alto describe lo que le pasó a un grupo grande de personas hace años. No predice el resultado de tu hijo en particular. Sí vale la pena preguntar por los apoyos actuales del programa y por resultados de generaciones más recientes.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo decidir

Ahora conoces algo real sobre University of Washington-Seattle Campus: es una universidad pública enorme, con actividad de investigación entre las más altas del país, exigente para entrar —admite a 43 de cada 100 solicitantes y pide ensayo obligatorio—, cara en el papel si se paga precio de lista, especialmente para quien viene de fuera del estado, pero notablemente accesible en precio neto para las familias de menor ingreso una vez que se restan las becas. Retiene y titula a proporciones altas comparada con escuelas parecidas. Tiene vivienda, planes de comida, ROTC en sus tres ramas, deporte NCAA, y una lista larga de servicios reportados.

Ninguno de estos datos te dice si tu hijo va a ser feliz ahí, si va a encontrar a su gente, si la carrera que quiere estudiar existe con la fuerza que él necesita, o si el número que ustedes puedan pagar de verdad coincide con lo que esta universidad les va a pedir. Eso depende de tres cosas que este artículo no puede conocer por ti: lo que tu hijo quiere y ha construido hasta ahora, lo que University of Washington-Seattle Campus realmente ofrece —que ya conoces mejor—, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar.

Junta esas tres piezas. De esa combinación nace un plan. Y un plan, aunque no garantice el resultado, siempre es mejor compañía que la incertidumbre sola.

Nota sobre la fuente: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a University of Washington-Seattle Campus ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es un esfuerzo independiente de divulgación para ayudar a las familias a entender datos públicos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.