Guía universitaria

Virginia State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Virginia State University: lo que dicen los números cuando los lees con calma

Virginia State University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
89.1 %

9,424 admitidos de 10,577 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,755 / $22,006

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,432/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
41 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Sin fecha de cierre

prioritaria: 31 de marzo · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
2.97

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2025–26 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
420–540

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (14 % envió el SAT)

SAT matemáticas
380–510

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
18

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
71 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
0 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo tiene a Virginia State University en la lista, probablemente ya sientes esa mezcla familiar: ganas de que le vaya bien, y la sensación de estar mirando un mapa escrito en otro idioma. Aquí no te voy a vender la universidad ni a espantarte con ella. Te voy a enseñar lo que los datos oficiales realmente dicen, para que decidas tú, con tu hijo, con información y no con folletos.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,155 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Vamos pieza por pieza.

Quién es esta universidad y dónde está parada

Virginia State University es una universidad pública, de cuatro años, que llega hasta el doctorado como nivel más alto reportado. Eso es un dato institucional: no significa que la carrera específica de tu hijo tenga esa ruta hasta posgrado. Si le interesa un programa que continúe después de la licenciatura, pregúntalo por nombre.

El sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la describe como una universidad de maestría, con programas medianos, de cuatro años y muy residencial. "Muy residencial" tiene un significado preciso: en el momento de esa clasificación, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda de la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. Eso te dice algo real sobre la vida ahí, pero no te dice el precio del cuarto ni de la comida. Eso se cobra aparte, y hay que pedirlo por separado antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

Carnegie también la coloca en una categoría de admisión "incluyente", que junta dos grupos distintos: escuelas que no reportaron puntajes de admisión y escuelas cuyos puntajes mostraron acceso amplio. La etiqueta no aclara cuál de las dos aplica aquí — más adelante vas a ver los números reales de admisión, que sí son específicos.

Geográficamente, está en Petersburg, Virginia, dentro del condado de Chesterfield, y su sede queda dentro del área metropolitana de Richmond — lo cual no quiere decir que el campus esté en el centro de esa ciudad. El código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera de la ciudad principal. Cómo se siente vivir ahí es algo que sólo se sabe yendo a verlo. Si tu hijo piensa vivir en casa, maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El GPS casi nunca dice la verdad completa.

Hay algo más que vale la pena que sepas: en el archivo oficial de 2023, Virginia State University aparece marcada como Historically Black College or University (HBCU) y como Land Grant Institution. Son dos designaciones distintas y ambas están marcadas para esta escuela. Te cuentan de dónde viene la institución. No te dicen cómo es hoy el salón de clases ni a quién admite. No lo leas como veredicto de nada. Lo que sí importa es preguntar, con nombre propio: qué centro estudiantil existe, qué beca aplica, quién contesta el teléfono en abril cuando tengas dudas.

El tamaño real de la comunidad

En el conteo oficial de otoño, Virginia State University tenía 5,190 estudiantes inscritos. No es una escuela chiquita ni una escuela enorme — cae justo en la banda de entre 5,000 y 9,999, un tamaño de los más comunes entre sus pares. De ese total, 4,829 estaban en pregrado y 361 en posgrado: es, sobre todo, una escuela de licenciatura.

Ahora, algo que sí vale la pena mirar de frente. El porcentaje de estudiantes de pregrado reportado como hispano o latino redondea a cero. IPEDS publica esta cifra en números enteros, así que un cero redondeado no significa que no haya nadie — significa casi nadie. Comparada con 519 escuelas públicas similares en este censo, está entre las más bajas: nueve de cada diez de esas escuelas reportan una proporción mayor. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solos. Si tu hijo va a ser de los pocos, la recomendación es concreta: pregunta qué grupos y apoyos existen, y habla con algún estudiante de ahí antes de decidir. El número es de la escuela completa; su carrera específica puede sentirse distinta.

Otros trazos de esa comunidad: en el pregrado hay más mujeres que hombres — 60 de cada 100 son mujeres. Los adultos de 25 a 64 años son minoría, sólo 8 de cada 100. Y poco más de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso, 66 de cada 100, reportó una dirección permanente en Virginia al solicitar. Ninguno de estos números te dice si tu hijo va a encajar. Te dice quién está matriculado hoy, y nada más.

Cómo está armado el año académico

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La universidad declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" — aprendizaje por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias o certificaciones previas, y experiencia militar o profesional. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar. Que la escuela declare estas vías no significa que a tu hijo se las vayan a reconocer automáticamente. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano. Por cierto: la universidad no matricula estudiantes de high school en cursos con crédito universitario.

En cuanto a la oferta de carreras: en el año que reporta, entregó 620 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de programas. Ninguna concentra una porción grande — la más numerosa fue negocios y administración, con apenas 19 de cada 100 títulos del año. Comparada con 514 escuelas similares, queda en el cuarto que menos títulos entrega al año. Ojo: 21 familias con actividad no son 21 carreras distintas ni garantizan que la de tu hijo esté ahí con fuerza. Verifica el programa exacto que le interesa.

Y hay un número técnico que vale la pena traducir bien: la razón oficial es de 13 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Es una razón baja comparada con escuelas similares — está en el cuarto de abajo, es decir, menor que la de tres de cada cuatro escuelas parecidas. Pero esto no te dice el tamaño real de un salón de clases. Es un promedio institucional, no una promesa sobre la clase de primer año de tu hijo.

Oportunidades académicas estructuradas

La institución reporta caminos académicos específicos: estudio en el extranjero, preparación para certificación docente por debajo del nivel postsecundario, preparación en ciertas áreas de especialización docente completada en esta institución, y aprobación estatal del programa para certificación docente inicial. Si alguno de estos conecta con lo que tu hijo quiere hacer, es terreno para preguntar más a fondo directamente con la escuela.

Cómo funciona la puerta de entrada

Aquí está uno de los datos más importantes para cualquier familia que está armando su lista: Virginia State University no tiene admisión abierta. Revisa piezas específicas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca cuatro como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El rango en su generación y el plan de materias cursadas cuentan también, aunque no son obligatorios. La tarifa de solicitud de pregrado publicada es $0.

Un consejo práctico y concreto: las cartas de recomendación son requisito. Pídelas con un mes de anticipación, y dale a la maestra una hoja con lo que tu hijo hizo estos años — nadie se acuerda de todo sin ayuda.

Ahora la cifra que probablemente más te interesa: en el ciclo 2023, Virginia State University recibió 10,577 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 9,424. Eso es 89 de cada 100. Es una universidad que sí acepta a la mayoría de quienes solicitan — un poco por arriba de la mitad de sus pares en accesibilidad. Aun así, 1,153 solicitantes se quedaron sin oferta. Que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue: ese porcentaje no te dice cuánto va a costar, cuántos terminan, ni si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro adicional. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Aquí viene algo que suele sorprender a las familias: de cada 100 admitidos, sólo 15 terminaron inscribiéndose. Los otros 85 recibieron el sí y no vinieron aquí ese otoño. Comparada con escuelas similares, esta tasa está del lado bajo. Pero no lo leas como una mancha sobre la escuela — el registro federal no explica por qué cada familia decidió lo que decidió, y lo que otros eligieron no predice lo que a ti te van a ofrecer. Lo que sí importa: espera tu carta con el precio neto, porque ese número —no el comportamiento de otras familias— es el que decide si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no los manda, la solicitud sigue su curso igual. Entre quienes sí entregaron SAT (sólo 14 de cada 100 de los inscritos), la mitad de en medio sacó entre 420 y 540 en lectura y escritura, y entre 380 y 510 en matemáticas. Esos rangos son de quienes se inscribieron y entregaron puntaje — no de todos los solicitantes, y no funcionan como mínimo ni como garantía.

Sobre transferencias: en el otoño de 2023, 208 estudiantes de pregrado llegaron por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas que llegan, no de los que se van — la tasa de salida de transferencia no viene reportada por esta escuela, y eso no significa que nadie se transfiera desde aquí. Cuántos créditos reconocen a quien llega transferido es una pregunta que se hace directamente con la universidad.

El dinero: lo que cuesta en el papel

En Virginia State University, entre 390 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,432. Entre 83 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,511; entre 44 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $22,390. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (390 estudiantes) y el de la banda de más (44 estudiantes) es de $9,958. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $16,184.

$12,432 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda financiera y el peso de la deuda

91 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo aquí es lo normal. Entre quienes la recibieron, el promedio fue $16,545. Pell —la ayuda federal para familias de bajos ingresos— le llegó a 71 de cada 100 estudiantes. Es un número alto comparado con escuelas similares, pero no es una promesa: es lo que pasó con otros estudiantes el año pasado, no tu probabilidad ni tu monto.

Ahora la verdad dura, dicha de frente: aquí financiar con préstamo es lo común. 76 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en 2022-23. Los que pidieron cargaron, en promedio, con $9,322 en ese solo año. Comparada con escuelas similares, Virginia State está entre las que más estudiantes con préstamo tienen. Si tu hijo pidiera una cantidad parecida cada uno de los cuatro años, la suma rondaría los $37,288 — sin contar intereses, y sin incluir préstamos que los padres pudieran firmar aparte, ni deuda de tarjeta o banco. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso depende de su carta de ayuda real y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia puede pagar. Si aparece un préstamo en esa carta, pide el estimado del pago mensual antes de aceptar nada.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como mecanismo disponible — vale la pena preguntarlo si el flujo de efectivo, más que el monto total, es el reto de tu familia.

Vida en el campus, modalidad y apoyos

Virginia State University tiene vivienda propiedad de la institución, con capacidad reportada para 4,015 estudiantes dentro o fuera del campus, y planes de comida con número fijo de comidas semanales en su versión más grande. No todos los estudiantes de primer ingreso, tiempo completo, están obligados a vivir ahí — pero eso no dice si algún programa específico sí lo requiere. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite de solicitud, y si hay lugar asegurado o lista de espera.

Sobre ROTC: la única rama confirmada por escrito es Army (Ejército). Navy y Air Force no aparecen marcadas, lo cual no significa que sea imposible — significa que hay que preguntar directamente. Tampoco está claro si el programa se cursa en este campus mismo.

En deportes, la universidad compite en la NCAA, con membresía confirmada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esa membresía es de la escuela, no una promesa para tu hijo: si le interesa competir, escríbele directamente al entrenador de ese deporte y pregunta por cupo, división y beca atlética, por escrito.

Sobre educación a distancia: la ofrece en pregrado y posgrado, aunque en el conteo de otoño sólo 1 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaba todas sus clases a distancia — los otros 99 tomaban al menos una clase presencial. La escuela también reporta tener al menos un programa que puede completarse enteramente a distancia, sin especificar si es de pregrado o posgrado. Confirma el nivel y la carrera exactos si esto le interesa a tu hijo.

La biblioteca opera con personal contratado y un gasto anual que supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno; tiene material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Ese umbral es sólo un piso — no garantiza bases de datos específicas para la carrera de tu hijo. Eso se pregunta por nombre de programa.

Y la universidad reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para quienes egresan, y una dirección web publicada para servicios de discapacidad. Que estén reportados no mide su calidad ni su efectividad — sólo que existen como servicio declarado.

Quién se queda y quién se gradúa

Éste es terreno donde hay que ser honesto sin dramatizar.

De la cohorte de estudiantes que entraron en 2022 de tiempo completo buscando licenciatura, 71 de cada 100 seguían inscritos un año después, o ya se habían graduado. Comparado con escuelas similares, esto está en la parte baja: siete de cada diez escuelas parecidas retienen una proporción mayor. Este número no separa a quienes siguen aquí de quienes ya terminaron, ni explica el destino de quienes no volvieron — y no volver no es lo mismo que abandonar los estudios; alguien pudo haberse transferido y seguir estudiando en otro lado.

Sobre graduación: de los estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura, 41 de cada 100 se graduaron de aquí en seis años. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 27 de cada 100. Comparado con escuelas similares, esto cae en el cuarto de abajo. Dicho sin adornos: a los seis años, es casi mitad y mitad entre quienes terminaron aquí y quienes no. El reporte cuenta resultados, no las razones detrás de cada historia individual. Vale la pena preguntar directamente qué apoyos concretos existen y cuánto suele tardar en completarse la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Hay una medida más amplia, a ocho años, que incluye tanto a estudiantes de tiempo completo como parcial: de la cohorte que entró entre julio de 2015 y junio de 2016, 47 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela para agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue 45 de cada 100 — apenas 7 puntos abajo de quienes no la recibieron. Un 25 de cada 100 aparece con estado de matrícula desconocido, lo cual no significa que hayan abandonado — sólo que el reporte no logró determinar su situación. Estas cifras no suman 100 entre sí porque miden cosas distintas y se traslapan.

Ninguno de estos números predice lo que hará tu hijo. Son promedios de generaciones completas, con historias que el archivo federal no cuenta una por una.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces con profundidad una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que Virginia State University realmente es, cuánto cuesta en sus distintas versiones, cómo admite, cómo retiene y cómo gradúa. Esta pieza no cambia porque tú la mires distinto — los números son los números.

Las otras dos piezas no están en este artículo, porque no le pertenecen a esta universidad: lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido para llegar hasta aquí, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Ésas te toca definirlas a ti y a él, juntos.

Si algo de este artículo te dejó con más preguntas que respuestas, esa es exactamente la señal correcta. Llévalas directamente a la oficina de admisiones y a la de ayuda financiera de la escuela, con nombre y fecha. De esa combinación —lo que la universidad es, lo que tu hijo quiere, y lo que la familia puede sostener— nace un plan real. No una corazonada.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Virginia State University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo no sustituye la verificación directa con la institución antes de tomar decisiones.

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