Guía universitaria

Westminster University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Westminster University: lo que dicen sus números y lo que significan para tu familia

Westminster University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
68.8 %

1,813 admitidos de 2,634 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$41,416

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$17,947/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
69 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
598–718

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (4 % envió el SAT)

SAT matemáticas
550–660

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
26

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
76 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
14 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay una pregunta que casi ninguna familia se hace en voz alta, pero que todas cargan: ¿esta universidad es real, es sólida, es un lugar donde mi hijo puede construir algo? No es una pregunta de folleto. Es una pregunta de mapa. Y los mapas se leen con datos, no con la sensación que deja una página web bonita.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,115 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Westminster University, en Salt Lake City, Utah, tiene un conjunto de cifras oficiales —reportadas al gobierno federal de Estados Unidos— que te permiten entenderla antes de que tu hijo ponga un pie ahí. Vamos a recorrerlas juntos, en orden, sin adornarlas y sin asustarte con ellas. Al final vas a saber qué clase de universidad es, qué te toca verificar tú, y qué le toca decidir a tu hijo.

Quién es esta universidad

Westminster University es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años. El gobierno la clasifica como universidad de maestría, con programas de tamaño mediano, y el nivel más alto que reporta ofrecer es el doctorado. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo llega hasta ese nivel. Eso lo confirmas preguntando por el programa, no por la clasificación general.

Está en Salt Lake City, dentro del condado de Salt Lake, en el área metropolitana de Salt Lake City-Murray. Eso te dice dónde está, no cómo se llega ni cuánto tarda tu hijo en el trayecto real. Si piensan que viva en casa, hagan la prueba: manejen la ruta un día entre semana, a la hora de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Una clasificación federal de 2019-20 la describe como muy residencial: en ese momento, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaban tiempo completo. Vivir en el campus no es lo mismo que pagar la colegiatura — el cuarto y la comida se cobran aparte, y lo vas a ver más adelante con cifras exactas.

Esa misma clasificación la ubica, en su perfil de pregrado, entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otro lado, esto no es un dato decorativo: pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta dice que llegan muchos transferidos; no dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se quedan en el camino.

Y una aclaración que vale la pena hacer de una vez: Westminster University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal ni institución land grant. No es una lista que la descalifique ni que la certifique — son tres designaciones específicas, y ella simplemente no está en ninguna. Eso no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen, qué organizaciones estudiantiles hay hoy, y si se puede hablar con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad

Westminster tenía 1,214 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela de tamaño mediano — ni entre las gigantes ni entre las diminutas, comparada con escuelas privadas selectivas parecidas.

Pero ese número grande trae adentro algo que conviene separar: 895 son de pregrado y 319 de posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que le importa es 895, no el total. Buena parte de esta comunidad ya terminó una licenciatura y está haciendo otra cosa.

De los estudiantes de pregrado, 14 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica — arriba de la mitad de escuelas privadas selectivas parecidas, pero sin llegar al grupo con más presencia latina. Eso no saca a la escuela de tu lista. Si te importa esto para tu hijo, pregunta en la visita: qué grupo estudiantil latino existe, si hay centro cultural, si hay alguien en la oficina que hable español. La cifra no responde eso; sólo dice que ahí, hoy, los latinos son pocos.

También hay más mujeres que hombres — 60 de cada 100 — y los estudiantes de 25 a 64 años son minoría, 10 de cada 100. El dato sobre de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso simplemente no se reportó para esta escuela: no está, y no se inventa.

Cómo funciona el año académico

Westminster opera en un plan 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, un mes con una sola materia, y otras cuatro materias en los cuatro meses que siguen. Es un calendario con fechas fijas, parejas para todos.

La escuela reportó que acepta crédito de exámenes AP y también lo que el gobierno llama "crédito por experiencia de vida" — aprendizaje por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias previas u oportunidades militares. También acepta crédito por entrenamiento militar. Que lo declaren no significa que se lo reconozcan automáticamente a tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a las carreras: en el último año reportado, Westminster entregó 327 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de carreras. La que más tituló fue profesiones de la salud, con 21 de cada 100 títulos — pero ninguna familia se lleva el bulto. Es una oferta bastante ancha, en el cuarto más diverso entre escuelas parecidas. Eso sí: 21 familias con presencia en el reporte no son 21 carreras completas ni garantizan que la carrera exacta que quiere tu hijo exista aquí. Verifícalo por nombre.

Un dato que suele llamar la atención: 8 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo. Es de las razones más bajas entre escuelas parecidas — está en el cuarto más bajo. Pero una razón baja no es lo mismo que clases chicas: el número relaciona totales institucionales, no cuenta sillas en un salón. Pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año.

La institución también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo cursable sólo de noche o fines de semana, y rutas de preparación para certificación docente, incluyendo aprobación estatal del programa. Que estén reportadas confirma que existen como opción declarada; no dice si encajan con lo que tu hijo quiere estudiar.

Cómo es entrar aquí

Westminster no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí, y dos son obligatorias: el expediente de la preparatoria y el promedio de la preparatoria. Otras piezas no son obligatorias pero sí cuentan si las mandas — el lugar en la generación, haber llevado el plan de materias que la universidad pide, el ensayo personal, cartas de recomendación, experiencia de trabajo, examen de inglés para quien aplica, y si alguien de la familia estudió ahí. Esta última es una pieza que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica en su caso, no gasten energía ahí — gástenla en lo que sí está en sus manos.

La tarifa de solicitud publicada es $0.

Ahora los números de qué tan selectiva es en la práctica. En el ciclo más reciente, 2,634 jóvenes solicitaron. De ellos, 1,813 recibieron oferta de lugar — son 69 de cada 100. Es una selectividad media, un poco por debajo de la mitad de escuelas privadas selectivas parecidas. No es trámite seguro y tampoco es lotería: la solicitud sí se revisa.

Pero aquí viene el número que de verdad cambia la conversación: de cada 100 admitidos, sólo 13 terminaron inscribiéndose. Dicho de otra forma, de cada 8 muchachos que recibieron el sí, más o menos uno acabó viniendo. Los demás siete ya tenían lugar aquí y no lo tomaron. Y quiero ser claro contigo: eso no es una mancha sobre la escuela. El registro federal no dice por qué cada quien escogió lo que escogió. Lo que sí te digo es esto — lo que otros decidieron no te dice nada sobre lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu propia carta con el precio neto, que es lo que de verdad va a costarles el año. Con ese número en la mano decides si esta escuela se queda en tu lista.

El SAT y el ACT no son requisito aquí. Si los mandan, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los inscritos, sólo 4 de cada 100 entregaron puntajes SAT — una muestra tan chica (menos de 30 estudiantes) que los rangos publicados (entre 598 y 718 en lectura y escritura, entre 550 y 660 en matemáticas) no se pueden tratar como un umbral ni como una garantía. Son casi un dato anecdótico, no una regla del juego.

Sobre transferencias: 7 de cada 100 estudiantes de una cohorte reciente aparecen como transferidos a otra escuela dentro del periodo medido — una tasa de salida baja comparada con escuelas parecidas. Por separado, en un otoño reciente llegaron 73 estudiantes de pregrado que entraron por primera vez después de estudiar en otra institución. Estos dos números no se suman ni se comparan entre sí — son cuentas distintas. Y ninguno de los dos te dice cuántos créditos se reconocen al transferirse. Eso se pide por escrito, con la lista de materias en la mano, antes de que tu hijo se mueva.

Lo que cuesta y lo que realmente vas a pagar

En Westminster University, entre 18 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $17,947. Entre 20 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $21,345; entre 90 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $30,467. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (18 estudiantes) y el de la banda de más (90 estudiantes) hay $12,520 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $28,156.

$17,947 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga aquí, en la práctica

Casi todos — 99 de cada 100 estudiantes que buscan título — reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la reciben, el promedio fue de $28,275 al año. Es dinero de verdad, pero no es un precio: lo que decide cuánto pagan ustedes es el número que queda después de la ayuda, y ese número sólo lo sabes con la carta en la mano.

La beca federal Pell, para familias con necesidad económica demostrada, le llegó a 26 de cada 100 estudiantes.

Y aquí va la verdad dura: 66 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal el año pasado — la mayoría. Entre quienes lo recibieron, el promedio fue de $7,212 en ese año. Si tu hijo pide algo parecido cada año, durante los cuatro años que dura el plan de licenciatura, la suma anda por los $28,848, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final. Comparada con escuelas parecidas, aquí financiar con deuda es más común que en la mayoría de ellas.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso sale de su propia carta de ayuda, comparada con lo que la familia puede aportar. Si aparece deuda en la oferta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptar nada. Y recuerda: ese promedio de $7,212 es sólo del estudiante y sólo de préstamos federales — no incluye lo que los papás pidieran aparte, ni tarjetas, ni la deuda total con la que se sale al graduarse. Esa suma completa no está en ningún reporte oficial; tendrían que construirla ustedes, año por año.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, por si prefieren repartir el costo en vez de pagarlo de una sola vez.

Vida en el campus, deporte y apoyos

Westminster ofrece vivienda propia, aunque no es obligatoria para nadie — la institución respondió explícitamente que no exige a todos vivir ahí. También ofrece planes de comida, con número de comidas variable según el plan elegido. La capacidad máxima reportada de vivienda es de 496 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible: pide la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC, y aquí Westminster marca algo poco común: las tres ramas — Army, Navy y Air Force — más la opción Marine Corps dentro de Navy. De las miles de universidades de este directorio, sólo 135 marcan las tres ramas. Eso te da a quién llamar, no una garantía de que el programa opera exactamente en este campus con cupos disponibles. Pregunta por cada ruta, por su nombre.

Compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto y campo traviesa o atletismo de pista. Eso es membresía institucional, no un lugar garantizado para tu hijo. Si le interesa, escríbanle directamente al entrenador: pregunten si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina da beca. Que se los contesten por escrito.

Ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en la práctica es marginal en pregrado: sólo 1 de cada 100 estudiantes lleva todas sus clases a distancia. La biblioteca opera con personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas — pasa el umbral de gasto que registra el gobierno, aunque eso es sólo un piso mínimo, no garantía de bases de datos específicas para la carrera de tu hijo.

También reporta orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar el programa, participación en Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estén reportados confirma que existen como servicio declarado; su calidad y su alcance real se preguntan directamente en la escuela.

Si tu hijo entra, ¿se queda? ¿se titula?

Aquí llegamos al corazón de la pregunta que de verdad importa: si tu hijo entra, ¿qué tan probable es que termine?

De una cohorte reciente de 187 estudiantes de primer ingreso, tiempo completo, 142 cumplieron el criterio oficial de retención — 76 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían titulado. Es un número un poco por debajo de la mitad de escuelas parecidas — ni destacado, ni alarmante. El resto, 45 personas, no está en el resultado oficial: la fuente no dice si se cambiaron de escuela, se fueron o hicieron una pausa.

En cuanto a graduación: de 359 estudiantes que empezaron licenciatura de tiempo completo en 2017, 249 se titularon aquí a los seis años — 69 de cada 100. A los cuatro años, la cifra baja a 58 de cada 100. Esa diferencia de 11 puntos te dice algo real: muchos de los que se titulan aquí necesitan más de cuatro años para hacerlo. Comparada con escuelas parecidas, queda arriba de la mediana.

Y hay una cuenta más amplia, a ocho años: de una cohorte de 709 estudiantes que entraron entre 2015 y 2016 —incluyendo tiempo completo y parcial—, 66 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Entre los que recibieron beca Pell, la cifra baja a 60 de cada 100 — 8 puntos por debajo de quienes no la recibieron. Es una brecha que vale la pena tener presente si su situación económica es de ese tipo, y una buena razón para preguntar directamente en la escuela: qué consejero asignan, qué ayuda de emergencia existe, si la beca interna se renueva cada año. Que se los contesten por escrito.

Ninguno de estos tres números —retención, graduación a cuatro y seis años, resultado a ocho años— mide lo mismo ni sigue al mismo grupo de estudiantes. No los mezcles al comparar con otra universidad.

Lo que sigue siendo tuyo

Ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que necesitas para decidir: qué es realmente Westminster University, qué cuesta, cómo admite, cómo retiene y cómo gradúa. Es una pieza sólida — pero es sólo una.

Falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora para llegar ahí. Y falta lo que su familia puede pagar y está dispuesta a pagar, algo que ningún promedio nacional puede decidir por ustedes — sólo la carta de ayuda que les llegue a ustedes, con su nombre.

Si su hijo vive lejos, verifiquen juntos el trayecto real y la vivienda disponible. Si les preocupa el dinero, ubiquen primero en qué banda de ingreso caen y pidan la carta antes de descartar la escuela por el precio de lista. Si les importa la comunidad latina en el campus, pregunten por nombre qué existe hoy, no lo que dice una clasificación general. Y si la admisión los pone nerviosos, recuerden el número que de verdad importa: aquí, entre los que reciben el sí, la mayoría termina yendo a otro lado — así que cuando llegue su propia carta, léanla como lo que es: una oferta hecha para ustedes, no un reflejo de lo que decidieron los demás.

Con esas tres piezas juntas —la universidad, el estudiante y la familia— empieza a nacer un plan de verdad.

Fuente: datos de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada cifra. Best College Aid no representa a Westminster University ni a ninguna dependencia del gobierno de Estados Unidos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.