Guía universitaria

Wichita State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Wichita State University: lo que dicen los números y lo que significan para tu familia

Wichita State University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
94.9 %

8,200 admitidos de 8,637 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,322 / $19,240

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$10,914/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
51 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
490–630

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (5 % envió el SAT)

SAT matemáticas
480–620

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
22

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
68 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$40

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
16 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento en el que un padre o una madre se sienta frente a una hoja de datos de una universidad y siente que está leyendo en otro idioma. Porcentajes, siglas, cohortes, comparadores. Y detrás de todo eso, una sola pregunta que sí entendemos todos: ¿esta escuela le conviene a mi hijo?

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,435 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

No te voy a contestar esa pregunta. Nadie puede contestarla por ti, porque depende de lo que tu hijo quiere estudiar, de lo que tu familia puede pagar y de cómo se imaginan los próximos cuatro, cinco o seis años. Pero sí puedo ayudarte a entender, con precisión y sin adornos, qué es Wichita State University según sus propios reportes oficiales. Ésa es una de las tres piezas que necesitas para decidir. Vamos a conocerla bien.

Qué tipo de universidad es

Wichita State University es una universidad pública de cuatro años, ubicada en la ciudad de Wichita, Kansas, dentro del condado de Sedgwick y su área metropolitana. El código censal la coloca en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Eso no te dice cómo se llega al campus ni qué hay para vivir cerca; si tu hijo piensa vivir en casa, la única forma de saberlo de verdad es manejar la ruta un día entre semana, a la hora de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que dice el mapa.

El sistema Carnegie, que clasifica a las universidades del país por lo que hacen, coloca a Wichita State entre las instituciones de doctorado con actividad de investigación alta. IPEDS confirma que el doctorado es el nivel más alto que reporta ofrecer, y la describe como una institución que otorga títulos principalmente de licenciatura o superiores. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo llega hasta el posgrado. Esa ruta hay que verificarla programa por programa.

Carnegie también la describe, con datos de 2019-20, como una institución grande y principalmente no residencial. Esa etiqueta se activa cuando menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vive en vivienda de la institución, o cuando menos de la mitad estudia tiempo completo. El dato no aclara cuál de las dos condiciones aplicó aquí, y tampoco significa que no haya dormitorios —de hecho, sí los hay, como vas a ver más adelante. Simplemente, así se comportó la mayoría en ese corte.

Un dato que vale la pena subrayar si tu hijo viene de otra universidad: Carnegie ubica a Wichita State entre las instituciones que reciben muchos estudiantes transferidos. Eso no dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se pierden al cambiarse. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otro lado, pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no.

Y una precisión que también importa: Wichita State no aparece designada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), universidad tribal ni institución land grant. Son tres respuestas distintas, con tres historias distintas, y de las 3,012 universidades de este censo sólo 138 traen alguna de las tres. Que no esté en esa lista no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño real de la escuela y quién la conforma

Wichita State reportó 16,741 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela grande: el gobierno la coloca en la banda de 10,000 a 19,999 estudiantes, y comparada con 519 universidades públicas similares de este censo, queda del lado grande —entre una y tres de cada diez de ese grupo tienen más estudiantes que ella.

Pero ese número grande esconde algo importante: se reparte en 12,856 estudiantes de pregrado y 3,885 de posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que de verdad le importa es 12,856, no el total. Buena parte de esta escuela es gente que ya terminó una carrera y está haciendo otra cosa.

En el pregrado, hay más mujeres que hombres: 57 de cada 100 estudiantes son mujeres. Y no es una escuela sólo de jóvenes recién salidos de la prepa: 22 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. La mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso, 76 de cada 100, viene del mismo estado de Kansas.

Sobre la composición hispana o latina: 16 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron como hispanos o latinos en el otoño de 2023. Comparada con 519 universidades públicas selectivas de este censo, esa proporción queda arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto. No son mayoría, pero tampoco un caso raro. Eso sí, esta comparación no descuenta en qué parte del país está la escuela —y en un estado como Kansas, eso pesa— ni baja al nivel de una carrera específica. Es la escuela completa, no el salón donde estaría tu hijo.

Cómo funciona el calendario y qué tan amplia es la oferta

El año académico en Wichita State se organiza en semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Eso significa fechas parejas para todos, algo que ayuda a planear.

La escuela declaró aceptar crédito previo por dos vías: exámenes AP, y lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones, oportunidades militares o gubernamentales—. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar y matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va una verdad que no se puede saltar: que la escuela declare que acepta AP no significa que le den crédito a tu hijo por cualquier examen. No sabemos cuántos puntos piden ni si esos créditos van a contar para su carrera específica. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Entre julio de 2022 y junio de 2023, Wichita State entregó 2,172 títulos de licenciatura, repartidos en 23 familias de carreras. Ninguna familia se lleva un pedazo grande: la de más títulos fue negocios y administración, y aun así representó sólo 17 de cada 100 títulos del año. Es una oferta ancha, no concentrada en dos o tres áreas. Pero "23 familias con actividad" no es lo mismo que 23 carreras puntuales que le interesen a tu hijo. Verifica el programa exacto.

Un número que vale la pena mirar de cerca: 20 estudiantes de tiempo completo por cada profesor de tiempo completo equivalente. Comparada con 519 universidades similares, esa razón queda en el cuarto más alto —es decir, alta. Pero cuidado: esto no es el tamaño de un salón de clases. Es una razón agregada de toda la escuela. Si te importa saber cuántos alumnos tiene el curso de primer año de tu hijo, pregúntalo directamente; ese dato no está aquí.

Vale también mencionar que la institución reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y rutas de preparación y certificación para quienes quieren ser maestros, incluyendo aprobación estatal del programa correspondiente.

Entrar aquí: qué tan selectiva es y qué revisan

Empecemos con la cifra que más tranquiliza a muchas familias: Wichita State aceptó a 95 de cada 100 personas que solicitaron ingreso en el ciclo reportado. De 8,637 solicitantes, 8,200 recibieron oferta de lugar. Comparada con 519 universidades públicas selectivas de este censo, queda del lado más generoso: siete de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron a un porcentaje menor.

Esto no significa que sea una puerta sin condiciones. Wichita State no tiene admisión abierta: revisa piezas del expediente antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, el lugar en su generación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Fuera de eso, sólo una cosa más cuenta si se envía: haber llevado el plan de materias que la universidad pide. El ensayo y las cartas de recomendación están marcados como no considerados para la admisión.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, esto te toca directamente: el examen de dominio del inglés está marcado como obligatorio cuando aplica. Pregunta desde hoy si le corresponde y qué lo exenta. Es de las cosas que se descubren tarde, cuando ya no hay tiempo cómodo para resolverlas.

El SAT y el ACT son opcionales aquí. Si se mandan, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue su curso normal. Sólo 5 de cada 100 estudiantes inscritos entregaron puntajes de SAT —de los más bajos entre 406 universidades similares—, y entre quienes sí lo hicieron, la mitad de en medio sacó entre 490 y 630 en lectura y escritura, y entre 480 y 620 en matemáticas. Ojo: esos rangos son de quienes ya estaban inscritos y decidieron mandar el puntaje, no de todos los solicitantes. No son un mínimo que hay que alcanzar ni una garantía de nada.

Con una tasa de aceptación así de alta, la energía de tu hijo rinde más en cumplir fechas y completar bien el expediente que en angustiarse por competir por un lugar. Pero que sea fácil entrar no dice nada sobre el precio ni sobre si la mayoría termina la carrera. Esas dos cuentas —precio neto y graduación— pesan más que la de la entrada, y las vamos a ver.

Un dato que sorprende: de cada 100 admitidos, sólo 22 se inscribieron aquí. Los otros 78 tenían el lugar y no lo tomaron. Eso no es una mancha sobre la escuela —el registro federal no explica por qué cada quien eligió lo que eligió— pero sí es una señal de que recibir la carta no es lo mismo que decidir ir.

Sobre transferencias: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 28 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí, una proporción del lado alto comparada con escuelas similares. Al mismo tiempo, en el otoño de 2023 llegaron 1,295 estudiantes de pregrado que venían de haber estudiado en otra institución. Hay movimiento en ambas direcciones. Y aquí una cuenta que casi nadie ve: el estudiante que se transfiere y termina su carrera en otro lado no cuenta como graduado de Wichita State, aunque le haya ido bien. Recuerda esto cuando compares tasas de graduación entre escuelas: no capturan a todos los que sí terminaron una carrera, sólo a los que la terminaron ahí mismo.

El precio: lo que cuesta y lo que realmente se paga

En Wichita State University, entre 283 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $10,914. Entre 143 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $14,240; entre 149 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $18,751. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (283 estudiantes) y el de la banda de más (149 estudiantes) es de $7,837. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $14,184.

$10,914 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Ayuda financiera y préstamos: separa los montones

En Wichita State, 66 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones—, con un promedio de $7,170 al año entre quienes la recibieron. Por separado, 35 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Aquí una aclaración que vale oro: el porcentaje y el promedio no se multiplican entre sí. Uno dice a cuántos les llegó ayuda; el otro, cuánto le tocó a los que sí la recibieron. Son dos preguntas distintas.

Sobre préstamos: 35 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año escolar reportado, con un promedio de $7,462 entre quienes pidieron prestado. Esa proporción es de las más comunes comparada con escuelas similares —ni de las que más deuda generan, ni de las que menos.

Este número te habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado —si es que tiene que pedir algo— sale de su propia carta de ayuda financiera, no de este promedio general. Y ese promedio tampoco incluye los préstamos que firman los padres, ni tarjetas de crédito, ni la deuda acumulada al graduarse. Espera la carta antes de comprometerte con la escuela o de descartarla.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa tipo Promise. Vale la pena preguntar directamente cómo funcionan y si tu familia calificaría.

Vida en el campus, modalidad y apoyos disponibles

Wichita State sí tiene vivienda propia, con capacidad máxima reportada de 1,396 estudiantes. No es obligatorio para todos vivir ahí, y también ofrece planes de comida con un número fijo de comidas por semana en su opción más grande. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible ni que el plan de comida esté incluido en automático: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la única rama confirmada por escrito es el Ejército (Army). Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas. Eso no significa que sea imposible para tu hijo participar en otra rama, pero si le interesa, hay que preguntarlo directamente, porque en este reporte no está confirmado.

En deportes, Wichita State compite en la NCAA, con membresía confirmada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si a tu hijo le interesa jugar, escribe directamente al entrenador del deporte: pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca atlética.

Sobre educación a distancia: 25 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases en línea, una proporción alta comparada con escuelas similares. Pero esto es un número de toda la escuela junta, no de la carrera de tu hijo. Una carrera puede estar casi completa en línea y la de al lado casi completa en el campus.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Y la institución reporta una lista amplia de servicios: orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo, cuidado infantil en el campus, programa Yellow Ribbon y punto de contacto para veteranos y familias militares, organización estudiantil de veteranos, y una página dedicada a servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan accesibles, buenos o suficientes son en la práctica. Eso se pregunta directamente, hablando con quien ya los usa.

Los números que más pesan: ¿se quedan y se gradúan?

Ésta es quizás la sección más importante del artículo, porque aquí es donde el costo y el tiempo se conectan de verdad.

De la generación de estudiantes de tiempo completo y primer ingreso que entró en otoño de 2022, 68 de cada 100 siguieron inscritos o ya se habían graduado un año después. Es un número que queda por debajo de la mayoría de las 519 universidades similares de este censo. El reporte no separa cuántos de esos 68 siguen estudiando y cuántos ya se graduaron, ni explica qué pasó con el resto.

La cifra de graduación es la que más conviene mirar de frente, sin adornos: de los estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 51 de cada 100 tenían título de esta escuela seis años después. A cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias trae en el presupuesto— la cifra es de sólo 31 de cada 100. Son 20 puntos de diferencia entre el año cuatro y el año seis, y esa brecha, en la práctica, se traduce en semestres adicionales que hay que presupuestar.

Comparada con 518 universidades públicas selectivas similares, esta tasa de graduación a seis años queda por debajo de la mitad del grupo. Dicho sin rodeos: a los seis años, es casi mitad y mitad entre quienes tienen título de aquí y quienes no. El dato no explica las razones de cada caso —puede haber transferencias, pausas, cambios de planes— pero sí es una cifra que merece preguntas concretas antes de firmar: ¿qué apoyos concretos existen para terminar a tiempo? ¿Cuánto tarda normalmente la carrera que le interesa a tu hijo? ¿Cómo se programan los cursos obligatorios?

Hay una tercera medida, a ocho años, que incluye tanto a estudiantes de primer ingreso como a quienes ya traían experiencia universitaria previa. De esa cohorte más amplia, 51 de cada 100 tenían título o certificado de aquí al cabo de ocho años —también por debajo de la mitad de escuelas similares—. Entre estudiantes con beca Pell, la cifra fue de 49 de cada 100, cuatro puntos abajo del grupo sin Pell. Y una nota técnica importante: 20 de cada 100 de esa cohorte quedaron con estatus de matrícula "desconocido" al corte, lo cual no significa que hayan abandonado ni que sigan estudiando en otro lado. Simplemente, el reporte no logró determinarlo. Estas dos cifras —quienes se graduaron aquí y quienes seguían en otro lado— no suman cien, y no deberían leerse como si lo hicieran.

Lo que esta información no puede decirte

Este artículo no puede decirte qué le va a pasar a tu hijo en particular. Los promedios institucionales describen a grupos grandes en años específicos; no predicen la experiencia de una persona. No sabemos su carrera exacta, su situación económica, su preparación académica ni sus planes de vida, y esos datos tampoco lo saben por ti.

Lo que sí puede decirte, con la certeza que da un reporte oficial, es esto: Wichita State University es una universidad pública grande, con una puerta de entrada ancha, un costo de lista alto para quien viene de fuera del estado, una ayuda financiera real pero desigual según el ingreso familiar, y una tasa de graduación que apenas llega a la mitad en seis años. Ninguno de estos hechos es una condena ni una recomendación. Son el terreno real sobre el que tendrías que construir una decisión.

A tu hijo le toca investigar su programa, escribir sus solicitudes, hablar con admisiones, quizás visitar el campus. A ti te toca entender el dinero de la familia, pedir la carta de ayuda por escrito, comparar el precio neto real y hacer las preguntas incómodas antes de firmar nada. No es tu tarea vivir su experiencia universitaria. Sí es tu tarea llegar con él hasta la puerta habiendo hecho, a tiempo, la parte que te corresponde.

Ahora ya conoces con detalle una de las piezas que necesitas para decidir. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, no de una sola cifra, nace el plan.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de reportes públicos de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Wichita State University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo tiene fines informativos y no sustituye la verificación directa con la institución.

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