Guía universitaria

Widener University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Widener University: lo que dicen los números cuando decides con quién vas a hablar

Widener University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
84 %

6,022 admitidos de 7,167 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$53,638

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$25,328/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
64 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
530–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (11 % envió el SAT)

SAT matemáticas
520–620

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
78 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
8 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, manejando de regreso de una visita a la universidad, en el que tu hijo se queda callado en el asiento de atrás y tú te preguntas si lo que acaban de ver es real o es la versión de folleto. Widener University, en Chester, Pensilvania, tiene una versión de folleto y tiene una versión de datos oficiales. Esta pieza es la segunda. No te va a decir si tu hijo debe ir. Te va a dar el material con el que tú y él pueden empezar a decidirlo.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,339 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es, en una frase honesta

Widener es una universidad privada, sin fines de lucro, de cuatro años, que llega hasta el doctorado. El sistema federal que clasifica a las universidades de Estados Unidos la coloca entre las instituciones de doctorado y de carreras profesionales, y dentro de su perfil de pregrado la marca como una escuela de admisión selectiva. Eso no quiere decir que sea difícil entrar —ya vas a ver el número exacto más adelante— sino que revisa cosas antes de decir que sí.

También la clasifica como "muy residencial": al momento de ese reporte, al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la universidad, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. Si tu hijo va a vivir en el campus, eso es un dato real sobre el tipo de vida que va a tener ahí. Pero recuerda algo simple: vivir en el campus no viene incluido en la colegiatura. El cuarto y la comida se cobran aparte, y casi nunca aparecen juntos en el mismo folleto que el precio de la carrera. Pídelos por separado, con el plan de comida incluido, antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

Widener está en Chester, en el condado de Delaware, dentro del área metropolitana de Philadelphia-Camden-Wilmington. El código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera de la ciudad principal. Si tu hijo piensa vivir en casa y viajar todos los días, no confíes en lo que dice el mapa. Maneja tú mismo esa ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase.

Una cosa más para cerrar el retrato inicial: Widener no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y de las 3,012 universidades de este censo, 138 tienen alguna de las tres. Que Widener no esté en esa lista no dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen ahora mismo.

El tamaño real de la comunidad en la que entraría tu hijo

Widener tenía, en el conteo oficial más reciente, 5,610 estudiantes inscritos. No es una escuela chica ni una escuela enorme; cae en la banda de 5,000 a 9,999, y comparada con otras 941 escuelas privadas selectivas de este censo, queda del lado grande: entre una y tres de cada diez de esas escuelas tienen más estudiantes que ella.

Pero ese 5,610 esconde algo importante. Se reparte casi a la mitad entre 2,811 estudiantes de pregrado y 2,799 de posgrado. Si tu hijo está entrando a su carrera, el número que le importa no es el total, es el 2,811. Buena parte de lo que hace grande a esta universidad es gente que ya terminó una licenciatura y sigue estudiando ahí.

Dentro de ese pregrado, hay más mujeres que hombres: 60 de cada 100. Los estudiantes de 25 a 64 años son minoría, apenas 10 de cada 100. Y algo que vale la pena decir con claridad, sin adorno: los estudiantes hispanos o latinos son 8 de cada 100 en el pregrado. Es una minoría chica, y comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de este censo que reportan el dato, queda abajo de la mitad del grupo.

Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solos. El dato cuenta quién está matriculado hoy, nada más. Si tu hijo va a ser uno de esos pocos, la pregunta que le toca a la familia es directa: ¿qué grupos estudiantiles existen, hay alguien en la oficina que hable español, y qué dice un estudiante latino que ya está ahí sobre cómo se vive eso todos los días?

Cómo está armada la vida académica

El año se organiza por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas. Eso significa fechas parejas para todos, sin sorpresas de calendario.

Widener declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que el gobierno llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones, oportunidades militares o profesionales—. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito. Todo esto es real, pero viene con una advertencia que te conviene tomar en serio: que la universidad declare que acepta AP no dice cuántos puntos pide, cuántos créditos otorga, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de construir un presupuesto que dependa de ese ahorro.

En el último año reportado, Widener entregó 664 títulos de licenciatura repartidos en 22 familias de programas. Pero la distribución no es pareja: profesiones de la salud concentró 246 de esos 664 títulos, es decir 37 de cada 100. Comparada con 942 escuelas parecidas, Widener queda en el cuarto con más familias de programas presentes en su oferta de licenciatura. Es una oferta ancha en el papel, pero con un centro de gravedad claro en salud. Si la carrera que le interesa a tu hijo no es esa, vale la pena verificar exactamente qué tan desarrollado está ese programa en particular, porque 22 familias de programas no son 22 carreras robustas: una fila puede reportar cero títulos ese año.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: la razón oficial es de 11 estudiantes de tiempo completo por cada profesor equivalente de tiempo completo. Es una razón baja, por debajo de la mitad de las 941 escuelas comparables. Pero ojo: esta cifra es un promedio institucional. No dice el tamaño real de una clase de primer año, ni garantiza más atención personal. IPEDS no explica cómo se calculó ni informa el tamaño real de los grupos.

Los caminos que la universidad dice tener abiertos

Widener reporta ofrecer estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del salón de clases, un programa completo que puede cursarse solo en las noches o los fines de semana, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo la posibilidad de completar esa preparación ahí mismo o en otra institución, con aprobación estatal para la certificación inicial. Son oportunidades reportadas, no promesas de resultado. Si alguna de ellas es relevante para tu hijo, ese es justamente el tipo de pregunta que se hace por nombre, en la oficina de admisiones, antes de decidir.

Entrar: lo que piden y qué tan probable es que digan que sí

Aquí hay un número que sorprende a muchas familias: la tarifa de solicitud de pregrado en Widener es $0.

Sobre lo que revisan para admitir: de nueve consideraciones posibles, marcaron tres como obligatorias —el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien aplique—. No son obligatorias, pero sí las toman en cuenta si se las envías, dos cosas más: haber cursado el plan de materias que piden y las cartas de recomendación. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo su prepa en español, pregunta desde ahora si le corresponde el examen de inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

Y ahora la cifra central: de 7,167 solicitantes de primer ingreso en el ciclo más reciente, 6,022 recibieron oferta de lugar. Eso es 84 de cada 100. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas, Widener queda del lado más accesible: siete de cada diez de esas escuelas, o más, aceptan a un porcentaje igual o menor de quienes solicitan.

Tabla de datos del artículo
De cada 100 solicitantesResultado
84reciben oferta de admisión
16no la reciben

Dicho sin rodeos: Widener recibe miles de solicitudes y aun así le dice que sí a la gran mayoría. Tu hijo tiene motivo real para aplicar. También lo tiene para armar la solicitud completa y a tiempo, porque ese 84 es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa. Cuando le toque a él, vuelve a checar el número del año que le corresponda.

Aquí viene un dato que casi nadie espera: de cada 100 estudiantes admitidos, solamente 15 se inscribieron. Los otros 85 tenían el lugar y no lo tomaron. Comparado con escuelas similares, este porcentaje cae justo a media tabla, ni alto ni bajo. No lo leas como una mancha sobre la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió—, y tampoco dejes que te diga nada sobre tu propia decisión. Lo que otros hicieron no predice lo que a ustedes les van a ofrecer. Lo que importa es esperar la carta con el precio neto real, el número que de verdad van a pagar, y decidir con eso en la mano.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los envía, los consideran; si no, la solicitud sigue su curso igual. Entre quienes sí entregaron SAT —solo 11 de cada 100 de los inscritos—, la mitad de en medio sacó entre 530 y 640 en lectura y escritura, y entre 520 y 620 en matemáticas. Esos números describen a quien ya se inscribió y entregó puntaje, no a todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje haya influido en la decisión de admitirlos. Ese 530 no es un mínimo que hay que alcanzar, ni ese 640 una garantía de nada.

Un dato más que vale la pena tener presente si la conversación en casa incluye la palabra "transferencia": de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 29 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin terminar en Widener. Es una proporción alta comparada con escuelas similares. El reporte no dice por qué se fueron, y que se hayan ido no significa que les haya ido mal —pero si más adelante ves una tasa de graduación, recuerda que el que se transfiere no cuenta como graduado de aquí, aunque termine su carrera en otro lado.

El precio de lista, sin adornos

En Widener University, entre 80 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $25,328. Entre 70 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $28,722; entre 193 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $34,560. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (80 estudiantes) y el de la banda de más (193 estudiantes) es de $9,232. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $30,720.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Un promedio no dice qué tan distintos fueron los casos dentro de esa banda; con este dato no se puede afirmar que hubo familias muy por debajo o por encima de la cifra publicada. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales.

La ayuda que reportan dar, y la deuda que reportan tomar los estudiantes

Casi todo el mundo recibe algo aquí: 90 de cada 100 estudiantes que buscan título reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve, y entre ellos el promedio fue de $31,874 al año. Es dinero de verdad, pero no es un precio: adentro de ese promedio caben quienes recibieron mucho más y quienes recibieron mucho menos. La beca federal Pell, reservada para familias de bajos ingresos, le llegó a 25 de cada 100 estudiantes.

Sobre préstamos: 73 de cada 100 estudiantes de pregrado recibió un préstamo federal en el año más reciente reportado. Es una proporción alta comparada con escuelas similares —siete de cada diez de esas escuelas, o más, tuvieron menos estudiantes con préstamo. Entre quienes sí pidieron prestado, el promedio anual fue de $7,109. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $28,436, sin contar intereses.

Aquí conviene una verdad dura, sin acolchonar: financiar con deuda es lo común en esta escuela, no la excepción. Eso no decide si tu hijo la necesitará —eso depende de su carta de ayuda y de lo que la familia pueda poner de su bolsa—, pero si aparece un préstamo en su oferta, pide el estimado del pago mensual antes de firmar nada. Y ten presente que ese promedio de $7,109 es solo del préstamo federal a nombre del estudiante en un año: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni deuda con bancos, ni la suma acumulada de los cuatro años. Esa cuenta completa no está en este reporte, y es justo la que hay que armar antes de decidir.

La universidad también reporta ofrecer un plan de pago de colegiatura en plazos, por si ayuda a distribuir el gasto durante el año.

Vida en el campus, deportes y apoyos

Widener tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,400 estudiantes dentro o fuera del campus, y confirma que no todos los estudiantes de primer ingreso están obligados a vivir ahí —lo cual no dice si algún programa en particular sí lo exige. También ofrece planes de comida, pero el número de comidas por semana varía según el plan. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible; pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite y si aseguran lugar o hay lista de espera.

Sobre ROTC: la única rama confirmada por escrito es el Ejército. Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas, lo cual no significa que sean imposibles, sino que no están confirmadas en este reporte.

Widener compite en deportes intercolegiales y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esto no dice en qué división compite cada disciplina ni si hay becas atléticas disponibles: eso se pregunta directamente al entrenador del deporte que le interesa a tu hijo, y conviene tenerlo por escrito.

También ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque es minoritaria: solo 6 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia; los otros 94 toman al menos un curso presencial.

La biblioteca tiene personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas — su gasto pasa el umbral de $100,000 que registra el gobierno. Eso es apenas el piso; no garantiza que existan bases de datos especializadas para la carrera de tu hijo. Eso se pregunta por nombre.

Entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo para estudiantes actuales y para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página de servicios para personas con discapacidad.

Los que se quedan, los que se van, y los que terminan

Aquí están los tres números más importantes de esta sección, y vale la pena leerlos con calma porque cada uno cuenta algo distinto.

Retención al primer año: de 533 estudiantes que entraron de tiempo completo buscando licenciatura, 417 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Son 78 de cada 100 — un resultado a media tabla comparado con escuelas similares. Este número junta a dos grupos distintos: los que siguen ahí y los que ya se titularon. Y una aclaración que importa: no volver no es lo mismo que abandonar. Alguien que se transfirió a otra universidad y sigue estudiando ahí cuenta igual, en esta cifra, que alguien que dejó los estudios por completo.

Graduación a seis años: de una cohorte de 770 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo por primera vez, 489 se titularon en Widener dentro de seis años. Son 64 de cada 100 — por arriba de la mitad de las escuelas comparables. A cuatro años, el número baja a 56 de cada 100, ocho puntos menos. ¿Qué pasó con los demás de esos 770? El reporte lo desglosa: 225 se transfirieron a otra institución, 5 seguían inscritos sin terminar, y 51 quedaron marcados como "ya no inscritos" — categoría que no explica el motivo y que puede incluir a quienes se graduaron después del plazo oficial.

Tabla de datos del artículo
Resultado a 6 años (cohorte de 770)Número
Se titularon en Widener489
Se transfirieron a otra escuela225
Seguían inscritos sin terminar5
"Ya no inscritos"51

A ocho años: ampliando la ventana y la cohorte a 1,188 estudiantes que entraron entre 2015 y 2016, 66 de cada 100 tenían ya un título o certificado de Widener. Aquí aparece una diferencia que vale la pena nombrar sin rodeos: entre los estudiantes que recibieron beca Pell, esa cifra fue de 59 de cada 100 — diez puntos por debajo de quienes no la recibieron. Que una familia califique hoy para Pell no determina el resultado de su hijo, pero si aplica, es una pregunta legítima de hacer en la oficina de admisiones: qué apoyo concreto existe para esos estudiantes — consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca se renueva cada año — y pedir que te lo contesten por escrito.

Lo que esta pieza no puede decirte

No hay aquí ningún dato sobre lo que pasa después de graduarse: ni salarios, ni empleo, ni cuánta deuda queda al salir. Eso requiere otra fuente, y si te importa —y probablemente te importa— vale la pena buscarlo por separado antes de decidir.

Juntando las piezas

Es información oficial, no promocional, y con ella puedes hacer preguntas más filosas cuando llegue el momento de hablar con la oficina de admisiones o de ayuda financiera.

Pero esta pieza sola no decide nada. Le falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido para llegar hasta aquí. Le falta lo que tu familia puede pagar de verdad, no en el papel sino en la cuenta de banco. Cuando juntes estas tres cosas —lo que la universidad es, lo que tu hijo quiere, lo que ustedes pueden costear— ahí empieza a aparecer un plan de verdad. Esta pieza fue el primer tramo del camino. El resto lo caminan ustedes.

Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de datos reportados por Widener University al Sistema Integrado de Datos de Educación Postsecundaria (IPEDS) del Departamento de Educación de Estados Unidos, en los periodos indicados dentro del texto. Best College Aid no representa a Widener University ni a ninguna dependencia del gobierno; esta pieza es de carácter informativo.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.