Guía universitaria

William Paterson University of New Jersey: tasa de admisión, requisitos y graduación

William Paterson University of New Jersey: lo que dicen los números oficiales, dicho para tu familia

William Paterson University of New Jersey en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
92.5 %

7,174 admitidos de 7,754 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$15,150 / $24,464

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$15,420/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
48 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
73 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
34 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando tu hijo pone una universidad en su lista, tú necesitas ver debajo del nombre. No el folleto, no la foto del campus con el cielo perfecto. Los números que ya existen, los que la universidad le entrega al gobierno federal cada año, y que casi ninguna familia sabe que puede leer.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,243 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Vamos a leerlos juntos para William Paterson University of New Jersey, en Wayne, Nueva Jersey. Al final no vas a saber si es "la" universidad para tu hijo. Nadie puede decirte eso desde un artículo. Pero vas a entender qué clase de institución es, dónde aprieta el dinero, dónde hay espacio y qué preguntas tienes que hacer tú, con tu propia carta de ayuda financiera en la mano, antes de decidir nada.

Qué tipo de escuela es, en corto

William Paterson es una universidad pública, de cuatro años, y su nivel más alto reportado es el doctorado. Eso no significa que la carrera de tu hijo llegue hasta ahí; significa que la institución, como conjunto, ofrece desde licenciatura hasta programas de posgrado avanzados. Si a tu hijo le interesa una ruta que siga del pregrado al posgrado en su campo, pregúntalo por programa. El dato general no te dice si esa conexión existe para la carrera específica que él quiere.

El sistema Carnegie, que clasifica a las universidades del país por lo que hacen, la ubica como una universidad de maestría, con programas grandes, de tamaño mediano y principalmente residencial: en el momento en que se tomó ese dato, entre uno de cada cuatro y la mitad de sus estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución. También aparece, en otro corte, entre las escuelas a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otro lado, pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. Esa etiqueta te dice que hay flujo de transferencias, no cuántos créditos sobreviven el cambio.

Una cosa que también vale la pena decir clara: William Paterson no tiene ninguna de tres designaciones federales específicas —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. Eso no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor todavía, hablando con alguien que ya estudie ahí.

Dónde queda. Wayne, Nueva Jersey, condado de Passaic, dentro del área metropolitana de Nueva York-Newark-Jersey City. El código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera del corazón de la ciudad. Si tu hijo piensa vivir en casa y viajar diario, no confíes en el mapa: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases.

El tamaño real de la comunidad

En el conteo oficial de otoño, William Paterson tenía 9,426 estudiantes inscritos. No es una escuela chica ni una escuela enorme; cae justo en la banda media de su grupo de comparación. Pero ese número esconde algo importante: se reparte en 6,546 de pregrado y 2,880 de posgrado. Si tu hijo va entrando a la licenciatura, el número que le importa a él es 6,546, no el total. Buena parte de esa cifra grande es gente que ya terminó una carrera y volvió por otra.

Y aquí hay un dato que vale la pena subrayar con calma: 34 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Es más de uno de cada cuatro, y coloca a la universidad en el cuarto más alto entre las escuelas públicas selectivas de cuatro años que reportan este dato. Dicho simple: ser latino aquí no sería la excepción.

Pero cuidado con lo que ese número no dice. Contar cuántos hay no es lo mismo que atender a esa comunidad. La cifra no dice si hay consejería en español, ni tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera en la misma proporción que los demás. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Otros trazos de esa comunidad: hay más mujeres que hombres (61 de cada 100 en pregrado), casi un tercio de los estudiantes de pregrado tiene entre 25 y 64 años —esto ya no es sólo un campus de jóvenes de 18 recién salidos de la prepa— y 89 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso venían del mismo estado de Nueva Jersey. La mayoría de sus compañeros van a ser vecinos, no forasteros.

Cómo funciona el año y qué crédito previo acepta

El calendario está organizado por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí.

Lo que sí vale la pena saber: la universidad declaró que acepta crédito por exámenes AP, y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias previas, entre otras vías, incluyendo crédito por entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de doble inscripción.

Pero que lo declaren no quiere decir que se lo reconozcan automáticamente a tu hijo. No sabemos cuántos puntos de AP piden, ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos van a contar para la carrera específica que él quiere. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro de tiempo o dinero hasta tenerla en la mano.

En cuanto a las carreras: entre julio de 2022 y junio de 2023, la universidad entregó 1,847 títulos de licenciatura, repartidos en 23 familias de programas académicos. La más grande fue profesiones de la salud, con 28 de cada 100 títulos —ninguna otra área le pasó por arriba, pero tampoco se llevó el bulto. Es una oferta ancha, no concentrada en una sola cosa. Y la razón estudiante-profesor reportada es de 17 a 1, un número medio, ni de los más bajos ni de los más altos entre escuelas parecidas. Ese número no te dice el tamaño real de un salón de primer año; sólo describe una proporción general de toda la institución.

La universidad también reporta caminos estructurados específicos: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo que se puede cursar sólo de noche o los fines de semana, y rutas para certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial. Vale la pena preguntar por nombre si alguno de estos aplica a lo que tu hijo quiere estudiar.

Entrar aquí es probable. Inscribirse es otra decisión

Aquí está uno de los datos más importantes de todo el artículo, y quiero dártelo sin rodeos: William Paterson aceptó a 93 de cada 100 estudiantes que solicitaron ingreso en el ciclo 2023. Es una tasa de admisión muy alta, del lado más accesible entre las escuelas públicas de cuatro años selectivas de su grupo de comparación.

Eso no significa que no revisen nada. La universidad marcó como obligatorios cuatro elementos: el expediente de la prepa, el promedio, haber llevado el plan de materias que piden, y el examen de dominio del inglés para quien aplica. El SAT y el ACT no son requisito —son opcionales— y entre los estudiantes que se inscribieron, apenas 1 de cada 100 entregó puntajes de SAT. Otros elementos, como el ensayo o las cartas de recomendación, no son obligatorios pero sí se toman en cuenta si los mandas. Y hay una pieza que tu hijo no puede cambiar con esfuerzo: la universidad reportó que considera si algún familiar estudió ahí. Si no es su caso, no gasten energía ahí. Gástenla en lo que sí está en sus manos.

Ahora viene el dato que de verdad tiene que hacerte pensar: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 12 se inscribieron. Dicho de otra forma, de cada 8 muchachos que reciben el sí, más o menos uno acaba viniendo aquí. Los otros ya tenían lugar y no lo tomaron.

No lo leas como una mancha en la universidad. El registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió, y una tasa de matriculación baja no significa que la escuela sea mala. Pero sí significa esto: lo que otros decidieron no te dice nada sobre lo que a tu hijo le van a ofrecer a él. Espera su carta con el precio neto —lo que de verdad les va a costar el año— antes de sacar cualquier conclusión sobre si esta escuela se queda en la lista.

Sobre transferencias: siguiendo a la generación que entró en 2017, 26 de cada 100 estudiantes de tiempo completo se transfirieron a otra institución sin graduarse aquí. Es una proporción considerable, un poco por arriba de la media entre escuelas parecidas. Al mismo tiempo, la universidad recibe bastantes estudiantes transferidos de otras instituciones: 952 en el otoño más reciente. Hay flujo en las dos direcciones. Un detalle técnico que vale oro para cuando compares tasas de graduación más adelante: el estudiante que se transfiere y termina en otra escuela no cuenta como graduado de William Paterson, aunque termine su carrera en otro lado.

El precio de lista y lo que realmente pagan las familias

En William Paterson University of New Jersey, entre 213 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $15,420. Entre 90 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,978; entre 77 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $23,237. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (213 estudiantes) y el de la banda de más (77 estudiantes) es de $7,817. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $16,999.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda que sí llega, y lo que se pide prestado

De los estudiantes que buscan un título, 67 de cada 100 recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve —becas, subvenciones, dinero del gobierno, del estado o de la propia universidad. El promedio de esa ayuda, contando sólo a quienes la recibieron, fue de $9,468 al año. Y 45 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal específica para familias de bajos ingresos.

Ojo con no mezclar estas dos cifras: el porcentaje (quiénes reciben) y el promedio (cuánto reciben los que sí) no comparten el mismo denominador y no se multiplican entre sí. Cuando te llegue la carta de ayuda de tu hijo, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna para que parezca más generosa de lo que es.

Sobre préstamos: 42 de cada 100 estudiantes de pregrado recibió un préstamo federal en el año escolar reportado, con un promedio de $6,525 por estudiante que pidió prestado ese año. Es una proporción media, ni de las más altas ni de las más bajas entre escuelas comparables.

Y aquí va una verdad que no puedo suavizar: ese porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado sale únicamente de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella. Ese promedio tampoco incluye préstamos Parent PLUS que a veces firman los padres, ni deuda de tarjeta, ni la deuda acumulada al graduarse —sólo es un año de préstamos federales a nombre del estudiante.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa tipo Promise. Vale la pena preguntar por los detalles de ambos si el flujo de efectivo mensual es una preocupación real para tu familia.

Vida en el campus, deportes y apoyos

William Paterson sí tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,486 estudiantes dentro o fuera del campus, y planes de comida con número fijo de comidas por semana en su opción más grande. No están obligados todos los estudiantes de primer ingreso a vivir ahí —pero que haya cuarto no garantiza una cama disponible cuando tu hijo la pida. Pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

En deportes, la universidad compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, reportando membresía específica en fútbol, baloncesto y béisbol. Si el plan de tu hijo incluye jugar, escríbele directamente al entrenador de ese deporte: pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten y si esa disciplina otorga beca. Que te lo confirmen por escrito.

Sobre ROTC: la universidad no marcó ninguna oportunidad de ROTC en su reporte más reciente. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana —sólo dice que no se marcó ese campo. Si a tu familia le importa esa beca en particular, pregúntala directamente antes de darla por perdida.

La educación a distancia está presente en ambos niveles, pregrado y posgrado. En el conteo de otoño, 32 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases en línea —una proporción alta comparada con escuelas similares. Pero esto describe a todo el pregrado junto, no a la carrera específica de tu hijo. Una carrera puede estar casi toda en línea y la de al lado casi toda en el campus; pregunta por nombre de programa.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual supera el umbral federal de $100,000, con material físico, digital y préstamo entre bibliotecas. Eso es un piso, no una garantía de que tenga las bases de datos específicas que la carrera de tu hijo necesita —eso también se pregunta por nombre.

Entre los servicios reportados: orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo para estudiantes, cuidado infantil en el campus, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para familias militares, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad.

¿Cuántos se quedan y cuántos terminan?

Este es, probablemente, el bloque de números más difícil de digerir, y prefiero dártelo directo.

De la generación que entró en otoño de 2022, 73 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían graduado un año después. Es una cifra decente pero un poco por debajo de la mitad de las escuelas parecidas que reportan este dato. Este número no separa cuántos siguen estudiando de cuántos ya se graduaron temprano, y tampoco te dice el destino de los que no volvieron —transferirse a otra escuela no es lo mismo que abandonar los estudios, y ambos cuentan igual en esta cifra.

Sobre graduación: de los estudiantes que entraron en 2017 a estudiar la licenciatura de tiempo completo, 48 de cada 100 se graduaron de aquí en seis años. A cuatro años, la cifra baja a 29 de cada 100 —diecinueve puntos menos, y cuatro años es justo el plazo que la mayoría de las familias trae presupuestado. Comparada con escuelas similares, esta proporción a seis años queda por debajo de la mitad del grupo.

Dicho sin rodeos: a los seis años, es casi mitad y mitad entre quienes tienen título de aquí y quienes no. El reporte cuenta resultados, no las razones detrás de cada historia. Antes de decidir, pregunta qué apoyos concretos ofrece la universidad para que los estudiantes terminen a tiempo, y cuánto suele tardar realmente la carrera que le interesa a tu hijo. Si tarda más de cuatro años, el costo total cambia —y eso también hay que pedirlo por escrito.

Una mirada más amplia, a ocho años y con una cohorte más grande que incluye tanto estudiantes de primer ingreso como transferidos: 60 de cada 100 tenían algún título o certificado de esta escuela. Entre los que recibieron beca Pell, la cifra fue 59 de cada 100 —prácticamente igual, apenas tres puntos abajo del grupo sin Pell. Un 18 de cada 100 aparece con estatus de matrícula desconocido al corte final; eso no significa que hayan abandonado, sólo que el reporte no logró determinar dónde estaban.

Lo que este artículo no puede decirte

No sabemos qué pasa con los graduados de William Paterson después: no hay datos de empleo, sueldos ni deuda al momento de graduarse en esta fuente. Eso pertenece a otra investigación, con otras fuentes.

Juntando las piezas

Ya conoces una parte importante del mapa: quién es William Paterson, qué cuesta en el papel, qué termina costando según el ingreso familiar, quién se queda y quién se va, y qué preguntas específicas tienes que hacer antes de firmar nada.

Esta pieza es sólida, pero es una sola pieza. Le falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido para llegar hasta aquí. Le falta lo que tu familia puede pagar de verdad, mes a mes, y lo que están dispuestos a comprometer. De esas tres piezas juntas —la universidad, el estudiante, la familia— nace un plan que ningún artículo puede armar por ti.

Si apenas están empezando a mirar esta escuela: pídanle a tu hijo que investigue el programa exacto que le interesa, no sólo el nombre de la universidad. Si ya está en el proceso de aplicar: reúnan por escrito las respuestas a las preguntas de crédito AP, vivienda y beca deportiva antes de la fecha límite. Y si la carta de admisión ya llegó: no decidan nada hasta tener también la carta de ayuda financiera con el precio neto real, ese número específico para su situación, no el promedio de otras familias.

No te toca vivir la carrera de tu hijo. Sí te toca entender el dinero, hacer las preguntas incómodas a tiempo, y acompañarlo mientras él decide el resto.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de reportes oficiales que las instituciones educativas entregan al Departamento de Educación de Estados Unidos a través del sistema IPEDS, así como de las clasificaciones Carnegie de educación superior, correspondientes a distintos años y ciclos escolares según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a William Paterson University of New Jersey ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es material informativo independiente.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.