Guía universitaria

University of Southern California: tasa de admisión, requisitos y graduación

University of Southern California: lo que dicen los números oficiales, explicado para tu familia

University of Southern California en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
10 %

8,094 admitidos de 80,808 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$68,237

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$15,470/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
92 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
15 de enero

regular: 15 de enero · acción temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de diciembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.80

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2024–25 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
700–760

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (32 % envió el SAT)

SAT matemáticas
740–790

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
33

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
97 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$85

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
18 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay una pregunta que casi todos los papás se hacen en silencio cuando el nombre de una universidad grande empieza a aparecer en la vida de su hijo: "¿esto es real para nosotros, o es un sueño de otra familia?" Con University of Southern California —USC, en Los Ángeles— esa pregunta pesa un poco más, porque es una escuela grande, cara en el papel y selectiva. Antes de que tu hijo se enamore o se desanime, vale la pena que tú entiendas qué dicen realmente los datos oficiales sobre esta universidad. No para decidir por él. Para que cuando decidan juntos, decidan con el mapa completo.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,810 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Todo lo que sigue viene de reportes que USC entregó al gobierno federal de Estados Unidos, no de folletos de mercadotecnia ni de rankings. Vamos a caminarlo con calma.

Qué tipo de universidad es, y dónde vive

USC es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema federal que clasifica a las universidades por lo que realmente hacen la coloca entre las de doctorado con la actividad de investigación más alta del país. El nivel más alto que reporta ofrecer es el doctorado, aunque eso es una etiqueta institucional: no te dice si el programa específico que le interesa a tu hijo llega hasta ahí. Eso se pregunta programa por programa.

Está en la ciudad de Los Ángeles, condado de Los Ángeles, dentro de esa gran área metropolitana. El código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Eso no te dice cómo se llega al campus todos los días ni qué hay para vivir cerca —esas son preguntas que se resuelven manejando la ruta un día entre semana, a la hora en que tu hijo tendría clase, no viéndolo en un mapa.

En su perfil histórico, USC aparece como una escuela de talla grande, principalmente residencial: en ese momento, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución. También aparece entre las universidades a las que llegan muchos estudiantes transferidos, y su matrícula, contada por equivalente a tiempo completo, tenía al menos la mitad en posgrado. Es una foto de otro momento, no una descripción del ciclo actual, pero apunta en la misma dirección que vas a ver una y otra vez en este artículo: es una universidad grande, con mucho peso de posgrado, y con una puerta abierta —aunque no automática— para quien llega transferido.

Una nota que vale la pena decir de una vez porque ahorra confusión: USC no está registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio, 138 traen alguna de esas tres designaciones; USC no está entre ellas. Eso no dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy, cuántos estudiantes latinos hay, ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta por separado, hablando con alguien que ya estudie en el campus.

Un campus enorme, y quién realmente lo llena

En el otoño más reciente, USC reportó 47,147 estudiantes inscritos. Es una cifra enorme: cae en la banda más alta que usa el gobierno, la de 20,000 o más. Comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años de este censo, está entre las más grandes: cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella.

Pero ese número grande esconde algo importante. De esos 47,147, sólo 21,023 están en pregrado. Los otros 26,124 están en posgrado. En esta escuela, el posgrado pesa más que la licenciatura. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que realmente le importa no es el titular de 47 mil. Es el de 21,023.

¿Y quiénes son esos estudiantes de pregrado? Aquí hay un dato que vale la pena sostener con calma: 61 de cada 100 estudiantes de pregrado tienen entre 25 y 64 años. Es más de la mitad. Si tu hijo entra directo de la prepa, va a estar entre los más jóvenes del salón, no entre la mayoría. Entre hombres y mujeres el pregrado está casi parejo —52 de cada 100 son mujeres— y 18 de cada 100 se reportaron como hispanos o latinos, lo cual coloca a USC en el cuarto más alto entre las 941 escuelas privadas selectivas comparadas en este censo.

Otro dato que conviene guardar: menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso, 43 de cada 100, tenía residencia permanente reportada en California. El resto viene de otros estados, de otros países, o su residencia no quedó reportada con claridad. Esto no mide distancia ni costo de viaje directamente —IPEDS incluye una estimación de transporte dentro de "otros gastos" del costo de asistencia, pero no la desglosa. Si tu hijo tendría que volar para llegar aquí, ese cálculo lo tienen que armar ustedes con números reales, no con el presupuesto oficial.

Cómo funciona el año académico y qué crédito reconoce

USC organiza su año por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. En su reporte oficial, la institución marcó que acepta crédito de exámenes AP y también acepta crédito por entrenamiento militar. No marcó la casilla de crédito por experiencia de vida. Tampoco matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito.

Aquí va una verdad que no cuesta nada decir de frente: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. El reporte no especifica cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Antes de que hagan cuentas alegres sobre ahorrarse un semestre, pidan la evaluación de equivalencias por escrito. No presupuesten ese ahorro hasta tenerla en la mano.

Qué se puede estudiar ahí

En un solo año, USC entregó 5,238 títulos de licenciatura, repartidos entre 22 familias de programas académicos (lo que el gobierno llama familias CIP). La familia que más tituló fue negocios y administración, con 23 de cada 100 títulos del año —la más grande, pero lejos de acaparar todo. Comparada con las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, USC queda en el cuarto con más variedad de familias académicas presentes en su detalle de licenciatura.

Esto se traduce en algo útil: la oferta académica es ancha, no concentrada en dos o tres carreras. Pero 22 familias con una fila en el reporte no son 22 carreras garantizadas ni 22 familias con títulos reales en todas ellas —algunas filas pueden reportar cero. Si tu hijo tiene una carrera en mente, verifica que exista como programa activo, no sólo como categoría en una tabla.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: USC reporta 9 estudiantes equivalentes de tiempo completo por cada equivalente de personal de instrucción. Comparada con escuelas parecidas, es de las razones más bajas —queda en el cuarto de abajo entre las 941 comparadas. Es una de las razones más bajas que se reportan en este tipo de censo. Pero ojo: una razón baja no garantiza clases chicas. El número relaciona totales institucionales, no cuenta sillas en un salón específico. Si esto te importa, pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año que tomaría tu hijo.

Oportunidades académicas que la institución reporta

USC declara ofrecer estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular y educación de desarrollo sin crédito. Son caminos estructurados que la institución reporta tener disponibles. Que estén reportados no dice automáticamente cómo se accede a ellos, cuántos lugares hay o si aplican al programa de tu hijo — eso se pregunta directamente a la escuela.

Cómo es entrar: la solicitud, la selectividad y quién se queda

Empecemos por lo más simple: USC no tiene admisión abierta. Revisa piezas antes de decir que sí. De nueve consideraciones de admisión que el gobierno pregunta —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado—, USC marcó siete como obligatorias: expediente de la prepa, promedio, haber llevado el plan de materias que piden, ensayo personal, cartas de recomendación, una muestra formal de lo que sabe hacer, y examen de dominio del inglés para quien aplique. Además, aunque no son obligatorias, la escuela también toma en cuenta el lugar que tu hijo ocupó en su generación, su experiencia de trabajo, y si alguien de la familia ya estudió ahí.

Esa última pieza —el legado— es algo que tu hijo no puede cambiar con esfuerzo. Si no aplica a su caso, no gasten energía ahí. Gástenla en las siete piezas que sí están en sus manos. La solicitud, dicho sin rodeos, es larga: son varias piezas obligatorias, y cada una necesita tiempo, no una noche antes de la fecha límite. La tarifa de solicitud publicada es $85.

Ahora los números que casi siempre son los primeros que se buscan. En el ciclo más reciente, USC recibió 80,808 solicitudes de primer ingreso y ofreció 8,094 lugares. Eso es 10 de cada 100. Comparada con las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, USC está entre las que menos aceptan: nueve de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron un porcentaje mayor. Del otro lado de esa cuenta hay 72,714 solicitantes que no recibieron oferta.

Aquí quiero decirte algo con toda claridad, porque se lo debo a cualquier padre que lea esto: este número dice cuántos lugares se ofrecieron. No dice nada de lo que vale tu hijo. Un porcentaje bajo no hace mejor a la escuela; uno alto no la hace peor. Mide oferta contra demanda, nada más. Lo sano es que la lista de universidades de tu hijo tenga escuelas de ambos lados de esa línea, no sólo las que aceptan a casi nadie.

De los que sí reciben oferta, ¿cuántos deciden inscribirse ahí? De cada 100 admitidos de primer ingreso, 45 se matricularon en USC. Los otros 55 no. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción queda del lado alto —en la mayoría de esas escuelas se queda una parte menor de los admitidos. Pero este dato no mide calidad ni satisfacción: sólo cuenta quién apareció inscrito ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este porcentaje no es lo que decide nada. Pongan las cartas una junto a otra y comparen precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre pruebas estandarizadas: USC reportó que el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los que sí se inscribieron, 32 de cada 100 entregaron SAT —una proporción alta comparada con escuelas similares. Entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 700 y 760 en lectura y escritura, y entre 740 y 790 en matemáticas. Pero estos rangos describen a quienes ya se inscribieron y entregaron puntaje, no a todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje haya definido ninguna admisión. Ese 700 no es un mínimo que hay que alcanzar, y ese 760 tampoco es garantía de nada.

Y sobre transferencia: en el otoño más reciente, 1,335 estudiantes de pregrado entraron a USC por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Comparada con escuelas parecidas, es de las que más estudiantes transferidos reciben en números absolutos —aunque eso no es una proporción, y una escuela grande cuenta más gente sólo por su tamaño. Lo que no está reportado aquí es la tasa de salida: cuántos de los que entraron a USC como primer ingreso terminan yéndose a otra institución antes de graduarse. Ese renglón viene en blanco en el archivo oficial. Eso no demuestra que nadie se transfiera; sólo significa que ese dato no está disponible en esta fuente.

El precio de lista, y por qué no es el precio real

En University of Southern California, entre 315 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $15,470. Entre 216 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $18,993; entre 482 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $56,347. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (315 estudiantes) y el de la banda de más (482 estudiantes) hay $40,877 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $41,496.

$15,470 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda: becas, Pell y préstamos

68 de cada 100 estudiantes que buscan título en USC reciben algún tipo de ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones. Es más de la mitad, pero no todos. Comparada con escuelas parecidas, USC está en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes, no a más. Entre quienes sí la reciben, el promedio del año fue de $45,140.

La beca Pell —ayuda federal específica para familias de bajos ingresos— le llegó a 22 de cada 100 estudiantes.

Un promedio alto entre quienes recibieron ayuda no significa que la oferta de tu hijo vaya a ser de ese tamaño. Cuando llegue la carta, lo que hay que buscar es cuánto tendría que poner tu familia de su bolsa —y comparar ese número entre escuelas, no el tamaño del descuento que cada una presume.

Sobre préstamos: 25 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año más reciente reportado. Es más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó en promedio $6,257 ese año. Comparada con escuelas parecidas, en USC se recurre al préstamo federal menos que en casi todas: nueve de cada diez escuelas similares tuvieron una proporción mayor de estudiantes endeudados.

Una aclaración necesaria: ese promedio de $6,257 es de un solo año escolar y sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —para eso habría que sumar varios años, y ese número no está en este reporte. Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir prestado sale de su propia carta de ayuda financiera, y esa carta es la que hay que esperar antes de descartar la escuela o comprometerse con ella.

USC también reporta tener mecanismos institucionales para pagar: plan de colegiatura prepagada, plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise.

Vivir ahí, y lo que el campus ofrece

USC sí tiene vivienda propia. No está obligada a que todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada vivan en ella —lo cual significa que no hay una obligación universal, aunque eso no descarta que algún programa específico sí la exija. La capacidad máxima reportada es de 8,500 estudiantes, dentro o fuera del campus. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana no es fijo: cambia según el plan que se elija. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo específicamente; pide la tarifa del año, la fecha límite y si el lugar está asegurado o entra a lista de espera.

Sobre ROTC: USC marcó tener oportunidad de ROTC en las tres ramas —Army, Navy y Air Force. Marcar las tres no es lo común: de 3,012 universidades en este directorio, sólo 135 lo hacen. Pero que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico, ni cuántos cupos hay, ni si da beca. Eso se pregunta por rama, directamente.

En deportes, USC compite en atletismo intercolegial y está afiliada a la NCAA —no a otras asociaciones. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y atletismo de pista. Pero esa membresía es de la institución, no una promesa para tu hijo: si le interesa competir, hay que escribirle directamente al entrenador del deporte específico y preguntar por lugar en el equipo, división y beca atlética.

Sobre educación a distancia: USC sí la ofrece, en pregrado y posgrado, y reporta tener al menos un programa completo a distancia. Pero en el conteo real de otoño, menos de 1 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaba toda su carga a distancia. Es una opción que existe en el papel, pero que casi nadie de pregrado usa en la práctica observada. Confirma por escrito si aplica a la carrera de tu hijo.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual pasa el umbral de $100,000 que registra el gobierno. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que tenga las bases de datos específicas para la carrera de tu hijo —eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, USC reporta una lista amplia de servicios: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al terminar, cuidado infantil en el campus, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para veteranos y militares, organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice cómo se accede a ellos ni qué tan efectivos son en la práctica —eso también se confirma directamente con la escuela.

Si tu hijo entra, ¿se queda? ¿Se gradúa?

Esta es, para muchas familias, la parte que más tranquiliza o más preocupa. Vamos con los números tal como son.

De la generación que entró de tiempo completo a licenciatura en USC en el otoño de 2022, el 97 de cada 100 seguía inscrita ahí o ya había completado su título un año después. Es una de las tasas de retención más altas que vas a encontrar: comparada con 930 escuelas privadas selectivas parecidas, USC queda entre las que más conservan a su generación de entrada. Ese número junta a dos grupos distintos —los que siguen inscritos y los que ya se graduaron— sin decirte cuál es cuál ni qué pasó con el 3 por ciento restante.

Sobre graduación: de cada 100 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y sin haber pisado antes otra universidad, 92 salieron con título en seis años o menos. En números concretos son 3,078 de 3,346. Comparada con 920 escuelas privadas selectivas parecidas, USC está entre las que más titulan.

Pero hay un dato que conviene tener presente al armar el presupuesto: a los cuatro años, la cifra es de 77 de cada 100 —quince puntos menos que a seis años. Cuatro años es el plazo que la mayoría de las familias tiene contemplado en su presupuesto real. Esos quince puntos de diferencia no te dicen cuántos semestres extra cursó cada persona ni cuánto costó ese tiempo adicional. Antes de firmar nada, pregunta directamente cuánto suele tardar el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si el programa se extiende más allá de cuatro años.

Hay también una medida a más largo plazo, a ocho años, que incluye tanto a primer ingreso como a estudiantes con experiencia universitaria previa, de tiempo completo y parcial. De ese grupo, 93 de cada 100 terminaron con un título o certificado de USC al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 91 de cada 100 —tres puntos abajo del grupo sin Pell. Comparada con escuelas parecidas, USC vuelve a estar entre las que más titulan a sus estudiantes.

Estos números son altos y consistentes en las tres medidas —retención, graduación a seis años y resultado a ocho años. Eso describe lo que le pasó a esas generaciones específicas en esta escuela. No es una promesa sobre lo que le pasará a tu hijo. Lo que sí vale la pena hacer, con esta información en la mano, es preguntar directamente por los apoyos actuales del programa que le interesa y por los resultados de las cohortes más recientes, no sólo las históricas.

Lo que este artículo no puede decirte

Este artículo no habla de lo que pasa después de graduarse: sueldos, empleo, o qué tan rápido se paga la deuda. Esa información necesita otra fuente, y no está autorizada aquí. Tampoco te dice si esta es la universidad correcta para tu hijo. Eso depende de tres cosas que sólo ustedes conocen: lo que él quiere estudiar y ha construido hasta ahora, lo que su familia puede y está dispuesta a pagar, y lo que él necesita de un lugar donde va a vivir varios años de su vida.

Para juntar las piezas

Ahora ya conoces bien una de las piezas que necesitas: quién es USC en los números que el propio gobierno le pidió reportar.

Ninguno de esos números decide por ti. A tu hijo le toca explorar, escribir su ensayo, construir su expediente y decidir qué quiere estudiar. A ti te toca entender el dinero de la familia, pedir la carta de ayuda por escrito antes de asustarte o ilusionarte con un precio de lista, y acompañar la decisión sin cargarla tú solo. Cuando junten lo que él quiere, lo que ha construido y lo que ustedes pueden pagar con esta pieza que ya conocen de USC, ahí empieza a aparecer un plan de verdad.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de reportes oficiales de University of Southern California al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a University of Southern California ni a ninguna agencia del gobierno de Estados Unidos.

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